No es el PRIMOR, es AMLO-EPN

AMLO EPN
Peña Nieto intervino en el proceso electoral, no a favor de Meade, sino de AMLO, en un pacto de impunidad que hasta la fecha no sido refutado por los hechosInternet

El PRI, como se le conoció históricamente, ha muerto y los priistas no se han dado cuenta. La transexenalidad pasa por el pacto de impunidad entre el presidente Andrés Manuel López Obrador y el expresidente Enrique Peña Nieto, pacto que no se reventará internamente, pero puede romperse desde el exterior, desde investigaciones en España y los Estados Unidos.

Enrique Peña Nieto inició el desmantelamiento del PRI cuando impuso, mediante las modificaciones normativas, la candidatura de José Antonio Meade, judicializó la campaña de Ricardo Anaya e impulsó la campaña de López Obrador. ¿Qué está recibiendo a cambio? Total impunidad y, dentro de esta lógica, la entrega del partido a Andrés Manuel.

Es importante leer las columnas de Carlos Loret de Mola en El Universal y Jorge Castañeda en El Financiero.

Castañeda cita un artículo de Jorge Buendía y Javier Márquez publicado en la revistas nexos y concluye:

“No les corresponde formular una pregunta evidente: Si Peña Nieto disponía de la misma información que Buendía y Márquez –en realidad mucha más– en materia de encuestas, mítines, menciones en prensa, financiamiento, etc., ¿por qué se equivocó tan ‘rotundamente’? ¿En verdad montó la campaña contra Anaya para desplazarlo y favorecer a Meade? ¿Podía ser tan ingenuo, en vista de los números aportados por los dos expertos? Sigo convencido que no. Peña Nieto intervino en el proceso electoral, no a favor de Meade, sino de AMLO, en un pacto de impunidad que hasta la fecha no sido refutado por los hechos (ya hablaremos if and when caiga Lozoya).”

José Narro renunció a la candidatura priista y al PRI aduciendo un problema grave: Peña Nieto y López Obrador operaban la transición en la dirigencia del partido.

Si es verdad lo que narra en su columna Loret de Mola, ya no se trata de un cambio sino de una posesión.

“Hubo bromas y coqueteos políticos. El presidente López Obrador decía que él no hubiera querido que el mandatario priista de Campeche, Alejandro Alito Moreno, dejara la presidencia de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago)… que mejor se fuera con él al gabinete… que mejor se pasara a Morena… risa y risa.

“Hasta que el presidente López Obrador como que se puso serio y expresó a los gobernadores priistas: hay que apoyar a nuestro amigo Alito para que sea presidente del PRI… y el que no lo haga… se le reflejará en su presupuesto.

“(…) el presidente fue más allá: preguntó a los once gobernadores y una gobernadora qué obras pendientes tenían en sus estados. El presidente pidió a Alejandro Moreno que tomara nota. Al terminar la pasarela de peticiones, López Obrador mandó un mensaje claro: el encargado de dar seguimiento a estas peticiones, el vínculo entre el gobierno federal y ustedes, es desde hoy Alito.”

¿Tenía razón Pepe Narro?

 

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