El primer debate presidencial mexicano en tres tiempos

Antes[i] 

¿Qué es un debate? Según el Diccionario de la real Academia Española, significa contienda, lucha, combate. Nada de lo que parece ser que el IFE promovió. Sin embargo, aún es pronto para sacar conclusiones, porque es un formato innovador, en el que la incursión de las redes sociales, hará de este debate una experiencia nueva en términos de difusión y discusión de la información que se genere en este ámbito. 

Las nuevas narrativas serán nodales para definir acaso esta elección. Este es un gran elemento a considerar que está puesto en juego en este momento. 

Lo criticable de este primer debate fueron las preguntas a modo[ii], en las que tuvieron mano algunos representantes de partido y la participación de la periodista Guadalupe Juárez en un papel en el que el oficio periodístico sale sobrando, por lo que todo parece señalar que el dueño de TV Azteca se saldrá con la suya (una vez más) y conseguirá anteponer sus intereses económicos al amparo de nuestra incipiente democracia, al ofertar el fútbol a la misma hora que el debate entre los aspirantes presidenciales. 

La cantidad de indecisos en esta elección es considerable. Ante la falta de candidatos políticos a la altura de las necesidades del país o a la partidocracia detrás de ellos, muchas personas verán este debate con una nueva mirada. Más objetiva acaso, donde no apoyen a ningún candidato en particular y se interesen por ver quién expone mejor las respuestas y explica mejor las propuestas de gobierno que enarbola su partido político. 

Durante 

Gabriel Quadri. El engañabobos. Insiste en ser puro. Puro cuento, claro. “Yo no soy político” dice Quadri. Juega al candidato presidencial de la mano de una de las figuras más infames en la historia de México: la profesora Elba Esther Gordillo. Surrealista fue escuchar hablar a Gabriel Quadri acerca de la corrupción, cuando su candidatura proviene de un sindicato que no transparenta sus recursos y que utiliza aquellos que debieran ser enfocados en mejorar la calidad de la educación que administra con mano de hierro su mecenas política. Ahí no dice nada. Él sigue siendo puro. 

“Los políticos siguen hablando entre ellos”. Lástima, Quadri, ellos fueron, precisamente, a debatir. “Los ciudadanos mexicanos exigimos educación de calidad”…¿Y Elba?

 Incongruente desde siempre, a la pregunta específica acerca de Ciencia y Tecnología, responde que creará una Secretaría sin generar más burocracia. Ajá. También se le olvidó que escribió acerca del beneficio de los segundos pisos en el DF, que ahora califica para “usuarios privilegiados”. Reitero: qué triste y lamentable papel el del candidato del PANAL. 

Josefina Vázquez Mota. La pugilista. Nadie puede negar que tuvo método, rigor y estrategia. Esa Josefina débil, quejosa y extraviada no se vio hoy y por eso, muy diferente sería la historia si esta Josefina fuera la de siempre. Unió fuerzas con AMLO para batir a Peña Nieto, que increíblemente se defendió lo que pudo, como pudo, esquivando con cierta habilidad los ataques de ambos contendientes. Sin embargo, no logró con éxito representar la diferencia que ostenta en su estrategia electoral y evidenció algunas fallas de articulación de su discurso “Una víctima no puede ser una víctima más” , “No tengo ningún otro argumento” 

Andrés Manuel López Obrador. El teacher. El inicio de su participación en el debate fue débil, porque se enfocó en la teoría del complot, un argumento fuerte pero desgastado, sin duda. Sin embargo, fue a él a quien Enrique Peña Nieto dedicó su atención cuando AMLO realizó graves señalamientos acerca de la corrupción y la impunidad que rodean al candidato del copetito y el gel. López Obrador debió utilizar más la estrategia y menos la pedagogía. Las clases de historia no estuvieron ad hoc a la ocasión. En un momento, pareció que el candidato de las izquierdas hablaba para quienes ya le dieron su voto, olvidando a los indecisos que esperaban más propuestas: el qué, el cómo y el para qué. 

Enrique Peña Nieto. El tenista ¿Match point?. Impecable, templado y con carácter. Sí. Tirios y Troyanos deben reconocer que su estrategia de defensa fue hábil. No pudo, de ninguna forma, negar los señalamientos y se enfocó entonces en regresar cada una de las acusaciones a la mitad de la cancha del adversario. Bejarano y Godoy fueron contragolpes para AMLO y la asistencia de Vázquez Mota a la cámara fue otro punto que reservó para debatir a la candidata del PAN ¿fue efectiva la estrategia? Ahora no lo sabemos, lo que sí es un hecho es que no dijo dislates, estaba preparado, contestó con mesura y regresó cada pelotazo con otro igual y a veces mayor que el que recibió. Aquí la pregunta es ¿fue el primer debate presidencial un punto para partido, set y juego? 

Después

Ríos de tinta corrieron antes del debate anticipando escenarios en uno y otro sentido y lo mismo pasará ahora. Lo cierto es que este ha sido el mejor debate hasta hoy entre candidatos presidenciales, lo que representa una agradable sorpresa para quienes como yo, pensamos con justicia que iba a ser un gran y estrepitoso fracaso. 

¿Superó en raiting el debate al fútbol? No lo sé, pero no creo que eso importe mucho ahora, porque nada de lo dicho en el debate será pasado por alto. Al contrario. 

¿Quién ganó el debate? ¿Fue el debate entre AMLO y EPN? ¿Fue sólo entre JVM y EPN? ¿Fue una estrategia que surgió en el mismo debate el hecho de que JVM Y AMLO atacaran al puntero? 

¿Usted qué opina, estimado lector? 

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