Martes: el debate del posdebate

El domingo fue el debate, el lunes el posdebate, y ahora es tiempo de hacer el debate del posdebate:

El posdebate tuvo muchas preguntas, pero sólo un tema central: la playmate argentina Julia Orayen, @LaedecandelIFE. O como Brozo la bautizó muy de mañana: La “Reata” de Leonardo Valdés (consejero presidente del IFE).

Al final de cuentas Gabriel Quadri confirmó lo que todos escribíamos en Twitter: es el Güiri Güiri, a todos nos hizo reír con sus miradas apasionadas y muy vulgares, por cierto, a Julia Orayen, su discurso falsísimo, con los fans que consiguió por sus chistes y su personalidad tan hilarante.

Los periódicos, como el dicho popular: cada loco con su tema. Los diarios del lunes salieron a la carrera, quiero creer, porqué todos publicaron “su verdad”. Reforma se aferró en decir que la candidata del PAN había ganado el debate, El Universal insistió en que el triunfador fue Peña Nieto, y La Jornada, López Obrador. Por cierto Ponchivisión decidió no pronunciarse al respecto, aunque emitió un comunicado asegurando que en caso de ganar Quadri, los debates se transmitirían únicamente durante los Juegos Olímpicos y Mundiales de Futbol.

Salió a la luz el nombre del autor del bodrio televisivo en la producción del debate. Un tal Jesús Tapia, que si fuera inteligente debería mudarse de residencia o poner un puesto de tacos al pastor, porque como productor se muere de hambre. Falló en todo: producción del debate abominable, cero lenguaje televisivo, pésima iluminación, formato rígido que no dejó satisfecho a nadie y para rematar consumando con un error garrafal, al permitir que Julia Orayen saliera con ese vestido tan desatinado para la ocasión. No es que la playmate se viera mal. Pero ¿para un debate vestir así? Caray, se debe ser muy incompetente para no detectar tal desatino.

La gran perdedora del debate fue Vázquez Mota, nadie lo duda, pero el gran tarado, valga la expresión, resultó Ricardo Salinas Pliego, que quedó humillado, exhibido, un tonto pues. Le salió el tiro por la culata. Se equivocó y muy feo. Hace una semana con la petulancia típica de los “juniors incompetentes” se pavoneó asegurando que Azteca tendría más rating con su futbol que el debate. Y pues erró, se ensució los pantalones. Todo le salió mal: Morelia, su equipo, perdió y dando pena ante Tigres, los ratings lo cachetearon porque el debate le ganó por goliza a su partidito molero, y para acabarla de rematar las acciones de Grupo Elektra acumularon el lunes un 40.8 por ciento de pérdida desde el 11 de abril en la Bolsa Mexicana de Valores. Como se dijera coloquialmente: para ser pendejo no se estudia. Muy mal. Salinas Pliego se jodió.

Muy bien los programas radiofónicos y sus conductores y productores en buscar de viva voz a todos los candidatos para entrevistas en vivo. Desde muy temprano la nota la daba la brillante Aristegui, y desde ese momento en la radio estaba el posdebate. Se agradece el esfuerzo por tener en diferentes espacios a los personajes del domingo, incluida Julia Orayen.

Jacobo Zabludovsky, uno de los nombres más comentados del posdebate. Primero con un arranque formidable de su espacio en Grupo Radio Centro, donde lanzó sus dardos con la inteligencia de los grandes. Un maestro. Ante Peña Nieto, su primera entrevista, el cuestionamiento fue valiente y periodístico: “su propuesta de Pemex es muy ambigua”. Y pues a Peña Nieto se lo volvieron a comer los nervios, y otra vez titubeó en su fallido intento de defensa. Nueve horas después Jacobo era trending topic en Twitter por su acertada participación con Aristegui en CNN. Un encuentro de periodistas que analizaron el debate como se debe.

Primero fue en W Radio, luego su nombre apareció en decenas de portales informativos, en la tarde Yuriria Sierra le hizo una entrevista rayando en lo frívolo en Cadena 3, a las 4pm Ciro trató de subestimarla en Teleformula, a las 8:30pm Carlos Puig quiso “sacar la nota” en Milenio TV. El caso es que la gran entrevistada para los medios electrónicos fue Julia Orayen, @LaedecandelIFE, quien por cierto me dio más flojera que Josefina. Respuestas mediocres, falta de ideas, proyectaba pereza cuando la interrogaban  y para mal de males nunca salió con un escote similar al del debate. Una mujer de plástico, quien por cierto usted podrá conocer “más a fondo” en la edición de junio de Playboy, o escuchar su filosofía platónica al lado de Michelle Vieth y Daniel Bisogno en Venga la Alegría. ¡Viva México!

Un acierto que en los principales programas de radio trataran de darle voz a los candidatos, pero de pésimo gusto la actitud arrogante de Denise Maerker en su programa de Radio Fórmula, al momento de las entrevistas con los candidatos. Entrevistó a los cuatro y su actitud fue la misma, interrumpirlos cuando hablaban, tratar de exhibirlos como “tontos” ante “la gran intelectual”. Independientemente de mis preferencias, debo reconocer que me molestó mucho que en las cuatro entrevistas Denise se pusiera tan petulante con expresiones durante las respuestas de los candidatos como: “mmm, aja” “aja” “¿cuál según tú era la estrategia?” “Permíteme voy a mandar a corte, ya sabes cómo  es esto” “Bueno se acaba el tiempo, adiós”. Humildad señora, quizá sea cierto que ninguno de los candidatos tiene la lucidez ni la capacidad de oratoria que nos gustaría, ni tampoco un gran nivel intelectual, pero se ve muy mal eso de hacerse la “inteligente” y tratar de hacer quedar como “tontos” a los demás. Maerker, muy mal.

Los programas del domingo para el posdebate quedaron a deber. Se perdieron, yo esperaba la gran mesa de Carmen Aristegui con Denise Dresser, Sergio Aguayo y Lorenzo Meyer en CNN. O un análisis del posdebate con Gabriela Warkentin, José Carreño Carlón, Mario Campos y los personajes inteligentes de Foro TV. Pero no, no hubo grandes programas de posdebate en televisión. El de López Doriga estuvo para echar a correr. A ver, si ya nos fumamos dos horas a los candidatos, para qué queríamos ver a los coordinadores de los candidatos. ¿Y los analistas, y los politólogos, y los comunicólogos, y los asesores de imagen, y los columnistas, y los periodistas, y los intelectuales? Se olvidó el madrileño de ellos. Vamos, ni al tal Leopoldo Gómez se le ocurrió lo que resulta una obviedad: hacer una emisión de Tercer Grado para el posdebate. Milenio TV hizo su esfuerzo, pero faltaron más voces libres, Juan Ignacio Zavala nunca se salió de su papel de cuñado de Calderón, ni él se creía su defensa a ultranza a la señora Mota, Carlos Marín con su recurso barato y poco pensado de “hacer polémica” diciendo que Quadri ganó, Rosario Robles demostrando su gran rencor a López Obrador y tratando de decir cualquier locura para según ella dejar mal parado a AMLO. Carlos Puig mostrándose más imparcial, pero no lo dejaron hablar, Epigmenio Ibarra muy bien, el mejor, gran capacidad intelectual para expresar sus puntos de vista y Álvaro Cueva que hizo lo que sabe hacer, criticar al debate en términos televisivos, cuestionando las enormes lagunas de producción y regalándonos una frase inolvidable cuando se refirió  la producción televisiva y a la famosa Julia Orayen, @LaedecandelIFE: “el único movimiento de cámaras fue para ver a una vieja chichona”.

El debate del posdebate. Seguramente usted tiene más puntos que agregar. Sigamos opinando.

Y si usted piensa darle a Julia Orayen, @LaedecandelIFE, su voto… Pues no puede ganar, no tiene registro.

 

 

0
comentarios
Ver comentarios