Columnas

Nuestro planeta Tierra

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Cada acción genera una fuerza de energía que regresa a nosotros de igual manera...lo que hacemos a la tierra nos lo hacemos a nosotros mismos; y lo que nos hacemos los unos a los otros, lo hacemos a nuestro planeta.

Las heridas que infligimos a ésta, nos afectan directamente...

Restaurar los ecosistemas de nuestro mundo, requiere que también regeneremos nuestras comunidades humanas.

(“El ser humano no ha tejido la red de la vida...somos solo un hilo dentro de ella...cualquier cosa que hagamos a la red...nos la hacemos a nosotros mismos; todo está enlazado...todo está conectado “... Jefe Seathle 1854)

Somos los responsables y los causantes de muchos de los efectos que estamos recibiendo, estamos comprometidos a respetar y a vivir en armonía con la madre tierra; es una reflexión que cada uno de nosotros debemos hacer para que nuestro comportamiento cambie, no solo depende de los gobiernos o de las autoridades el cuidado de nuestro hogar, llamado tierra. Seamos solidarios de su conservación, de mantener cada espacio que habitamos.

Amemos a nuestro planeta y a todos los seres que habitan en ella y estaremos salvando a nuestra madre… Tierra.

Plegaria a la Tierra.

(Del libro Una Luz en tu Interior, Poemas y Reflexiones de Raquel Jiménez Díaz)

Hace miles de años nací,

realmente no sé de dónde vengo…

Lo que sé es que Dios, mi Creador,

me encomendó la misión

más hermosa del Universo…

No siempre he sido igual;

cuando nací sólo era una partícula olvidada

en este grandísimo Universo…

Con el tiempo se me fueron uniendo

gases, metales y tantas cosas

que solo Dios sabe…

Sólo Él sabía lo que necesitaba tener

para tan importante misión

que me encomendaría realizar…

Crear la Vida y protegerla…

Primero se formaron en mí los mares,

después las montañas y los valles;

la atmosfera era muy fea

pero se fue limpiando poco a poco,

era muy fría pero el Sol empezó

a hacer su trabajo de darme calor…

Lo que necesité para formarme

y que ya no me servía

lo fui limpiando, desechándolo;

y cuando estuve lista para el gran suceso

se dio… La Vida…

Me sentí feliz, creí que no lo lograría;

habían pasado miles de años

desde que Dios me dio la misión.

De pronto ahí estaban:

el hombre, los animales, las plantas;

todos conviviendo dentro de mí.

Les fui ayudando a ser mejores;

el sol, la luna y las estrellas

eran mis mejores aliados;

siempre puse mi mejor esfuerzo

por hacer de la Vida algo mejor.

No siempre fue fácil mi misión…

recuerdo con tristeza que estuve

a punto de claudicar…

Esa gran bola que me golpeó y me alejó

de mi amigo el Sol por mucho tiempo;

miles de vidas se perdieron…

Era necesario redoblar esfuerzos,

limpiar y que la vida continuara.

Hoy me siento grande,

a veces los años me cansan,

creo que ya he dado lo mejor de mí

y que no me queda mucho por ofrecer;

tantas agresiones he recibido:

bombas guerras, químicos,

gases que no me sirven…

¡Hay ¡ Como me cuesta hoy

deshacerme de todo lo malo.

Mi  amigo el Sol me calienta mucho,

él dice que lo hace igual que desde que nació;

la culpa es de quienes habitan

que me contaminan demasiado.

Hoy ya no es fácil para mí limpiarme,

cada día me cuesta más,

también es más difícil dar de comer

a tanto ser humano;

yo los quiero mucho

pero a veces creo que a ellos

no les interesa lo que me sucede.

Dios…

No sé cuánto tiempo más

podre soportar tantas cosas

que hacen conmigo;

dame fuerzas para seguir cumpliendo

la misión que me diste

y recuérdale a la Humanidad  que yo…

Estoy cansada.

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