Francisco da nueva dimensión al catolicismo desde su papado

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Papa Francisco  EFE.

No me vayan a decir que soy un igualado al referirme por su nombre al Papa Francisco, es que -como les dije ayer o antier- no le gusta que le llamen “Sumo Pontífice” y menos “Su Santidad”. Si por él fuera, con su nombre oficial sería suficiente, no llega a tanto como para esperar que le digan Jorge Mario, porque ese nombre se quedó en sus archivos personales, cuando de ser un cardenal argentino en El Vaticano, pasó a ser el Papa número 266 en la cronología de la iglesia católica, al ser ungido como tal en marzo del 2013.

Les platico: Mi amigo costarricense que lleva tres Papas en sus alforjas cubriendo la Santa Sede, me dijo que por ahí de abril estuvo como “testigo mudo de calidad” en una entrevista exclusiva que le solicitó a Francisco una cadena española de televisión, a su regreso de Marruecos.

Uno de los protocolos del Vaticano es que cualquier entrevista que sea concedida por el Papa en forma exclusiva -que son bien pocas- debe contar con otro periodista que hace las veces de testigo mudo sobre lo que ahí acontece.

Se necesita ser alguien de mucha confianza en los círculos de la jerarquía católica en Roma para desempeñar ese papel y mi amigo parece que lo tiene, porque estuvo ahí y de las incidencias que ocurrieron en esa entrevista, me contó lo siguiente.

Quizá un poco llevado por la emoción de estar ante la personalidad que emana Francisco, el periodista español quiso tomarse la libertad casi al final de uno de los temas, de interrumpirlo para tratar de lucirse al agregarle una frase a lo que estaba diciendo el Papa.

Mi amigo dice que fue de hecho un conato de interrupción hecho y derecho, cosa que es muy mal vista en los severos protocolos que rigen en El Vaticano.

Incluso el Papa alzó su mano y paró en seco la perorata que el español estaba montando sobre lo dicho por el entrevistado.

A lo mejor el periodista tenía razón cuando quiso agregar a lo dicho por Francisco, que no solo hay prensa que chorrea sangre, sino también y más la televisión.

Entonces, a los “cuatro pecados” que el Papa narraba respecto a la labor periodística, se le tendría que agregar un quinto, el de tratar de interrumpir al jefe de la iglesia católica en medio de una de sus alocuciones.

Pero, veamos este incidente en el contexto que mi amigo me platicó, a propósito de la Semana de la Comunicación que se realizará en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UANL, del 4 al 8 de noviembre próximo:

Viendo a los ojos al entrevistador, Francisco le dijo: “Ustedes tienen la posibilidad de caer en cuatro pecados, o cuatro malas actitudes, para no hablar en el lenguaje teológico. Son cuatro actitudes que amenazan a la prensa diariamente y de las cuales tienen que defenderse:”

1.- La desinformación. Doy la noticia, pero doy la mitad no más y la otra mitad no, y esto va contra el derecho de la gente a estar informada. Si se informa la mitad, se informa mal. Esa es una de las desviaciones que los periodistas tienen que cuidar para no caer.

2.- La calumnia. Hay medios de comunicación que lo hacen sin recato y sin que para ellos esto sea un problema. ¿Pero, de dónde sacó usted eso? Ah, lo vi en la televisión o lo leí en el diario o lo dicen por ahí. Los medios de comunicación tienen tanto poder frente a las masas, que pueden calumniar impunemente porque además, ¿quién les hace juicio? Nadie.

3.- La difamación, que es más sutil, porque toda persona tiene derecho a la reputación y si alguien hace 20 años tuvo un resbalón en la vida y pagó su cuenta o la pena, es ahora una persona libre y sin mancha. No se le debe sacar al aire una historia pasada que ya quedó bien saldada y resarcida. Una mancha de antes, se la tiran ahora.

4.- La coprofilia. El apego a la cosa sucia. Literalmente, el amor a la caca (así lo dijo Francisco, según mi amigo). Hay medios que viven de publicar escándalos, sean o no verdaderos, sean la mitad verdad y la otra no. Su antecesor en Buenos Aires decía, “ese periódico no lo leo porque chorrea sangre.”

Y en este momento fue donde se dio la interrupción del español al Papa, cuando quiso “aclararle” que la televisión chorrea tanta o más sangre que la prensa.

Con un enérgico ademán, Francisco lo paró en seco y siguió diciendo que, superando esos cuatro límites, la comunicación sería algo maravilloso. Un comunicador que siempre esté vigilando no caer en esos cuatro defectos, es una flor de comunicador.

 

“En el marco de esa Semana de la Comunicación de la UANL, qué oportuno es traer a colación el mensaje de este Papa que -como dice tu amigo- si lo dejan, va a revolucionar a la iglesia católica, que bien merece y le hace falta una buena sacudida que la libere del anquilosamiento que arrastra desde hace tantísimos años”, dice la irreverente de mi Gaby.

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PLÁCIDO GARZA. Nominado a los Premios 2019 “Maria Moors Cabot” de la Universidad de Columbia de NY; “SIP, Sociedad Interamericana de Prensa” y “Nacional de Periodismo”. Es miembro de los Consejos de Administración de varias corporaciones. Exporta información a empresas y gobiernos de varios países. Escribe diariamente su columna “IRREVERENTE” para prensa y TV en más de 40 medios nacionales y extranjeros. Maestro en el ITESM, la U-ERRE y universidades extranjeras, de distinguidos comunicadores. Como montañista, ha conquistado las cumbres más altas de América.

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