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Persona fumadoraThorsten Frenzel/Pixabay

Los diputados de Jalisco y su ley antitabaco

 

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Somos extraños.

Lejos de buscar las coincidencias, los humanos nos especializamos en, cual animales, marcar con orina el territorio y “si no estás conmigo estás en mi contra”, por lo que nos encanta prohibir lo que no nos parece o aquellas cosas con las que no estamos de acuerdo.

Los diputados locales de Jalisco, que seguro no tienen muchas cosas más importantes qué hacer, ayer volvieron a la carga con la Ley Antitabaco y aprobaron en comisión la prohibición definitiva del consumo de cualquier producto de tabaco e incluso los vapeadores, en restaurantes, bares y demás, con sanciones a quienes la violen y fuertes multas a los negocios.

¿Es tan difícil el buscar mecanismos de convivencia?

Empecemos por el principio. Consumir productos de tabaco es una actividad que no está prohibida como su distribución y compra, de hecho es una de las industrias que más impuestos paga en el país, ¿cómo es que siendo lícito el consumo y generando millones de pesos de ingresos se pretende prohibir?

Me dirán que el Estado gasta enormes cantidades en atender a los enfermos por tabaquismo, pero puedo asegurar, sin temor a equivocarme, que en el balance son más los ingresos que los gastos.

Podemos estar de acuerdo en el tema de la salud, como también en el derecho que tienen los no fumadores de un aire libre de contaminantes, sin embargo, el mismo derecho que asiste a quienes no fuman le corresponde el de quienes sí lo hacen, entonces, ¿por qué no permitir y hasta promover la instalación de bares, restaurantes, casinos, discotecas y antros en los que de antemano sepas que está permitido fumar y que se anuncie en su exterior claramente esto?

¿Por qué no pensar en instaurar viajes aéreos en los que se permita fumar y que se suba el que quiera y el que no lo prefiera así se monte en uno para no fumadores? Le puedo asegurar que así cobre un sobreprecio habrá muchos que lo paguen por atender su necesidad de nicotina.

No hay mexicanos de primera o de segunda, hay mexicanos, así de simple y mientras el fumar sea una actividad lícita, el gobierno en su conjunto debe velar y preservar por los derechos también de los amantes del tabaco, aunque esto no sea lo políticamente correcto.

Instaurar leyes de este tipo lo único que consigue es fomentar una corrupción rampante de inspectores y autoridades a ojos vistos de toda la sociedad que mira como los restaurantes, bares, cantinas, antros y demás, se pasan la ley por el arco del triunfo ante el disimulo de inspectores.

Seamos claros, establezcamos diferencias, pero que no se legisle sólo para unos, sin tener en cuenta a los otros.

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