La Ibero y Peña Nieto, aquel Tec y Colosio

La elección presidencial no se va a ganar con gritos, sino con votos. De hecho, los gritos y las ofensas, sobre todo tan apasionadas como las de hace rato en la Ibero en contra de Enrique Peña Nieto, no perjudican al agredido, sino lo benefician. Recordemos que a mucha gente no le gusta el ruido.

 

Los jóvenes, exaltados siempre, hacen bien en ser rebeldes. Y como solo se puede manifestar rebeldía frente al poder, estuvieron en lo correcto al protestar, fuertemente, contra el que ellos piensan que va a ganar las elecciones presidenciales de 2012, Enrique Peña Nieto.

 

Mi principal diferencia con Luis Donaldo Colosio, durante su breve campaña electoral de 1994, tuvo que ver con eventos de jóvenes.

 

Amigo sincero, siempre generoso conmigo, Luis Donaldo me invitó a acompañarlo, “para platicar”, durante todos los actos de aquella campaña que, por desgracia, terminó trágicamente.

 

A Colosio sobre todo le critiqué dos reuniones, una en la Universidad de Colima y otra con jóvenes católicos que, en Monterrey, dirigió el periodista Pedro Ferriz de Con.

 

En la Universidad de Colima, los muchachos, en vez de protestar frente a Luis Donaldo, lo ovacionaron, y eso me molestó. Porque los jóvenes no deben ser conformistas, sino rebeldes.

 

Lo dije en una columna publicada en El Financiero y, particularmente, lo expresé en privado frente a Colosio.

 

Lo mismo pasó con los jóvenes católicos de una organización estudiantil, creo que llamada Gente Nueva, con los que Donaldo se reunió en Monterrey. Trataron demasiado bien a mi amigo y eso me desagradó.

 

Me agradó más, aunque a Luis Donaldo le dio tristeza, el abucheo que el sonorense sacrificado en Tijuana se llevó en el Tecnológico de Monterrey.

 

A Luis Donaldo le dolió porque él había estudiado en el Tec (yo también), pero le dio gusto saber que había estudiado en una buena universidad, tan buena que formaba a muchachos rebeldes.

 

Antes de ese acto en el Tec, Donaldo estuvo en la Universidad Autónoma de Nuevo León, pero en esta no hubo un acto estudiantil propiamente dicho, sino político, esto es, el evento fue secuestrado por los directivos de la UANL.

 

Me ha dado mucho gusto ver a Enrique Peña Nieto cuestionado, en la Ibero, por estudiantes inconformes.

 

La Universidad Iberoamericana se vio bien porque sus alumnos se mostraron como jóvenes rebeldes.

 

Y Peña Nieto se vio igualmente muy bien por dos razones: La primera, haber asistido a pesar de que sabía que le iban a protestar ruidosamente; la segunda, haber escuchado con paciencia a los inconformes.

 

Por cierto, no solo hubo gritos en contra de Peña Nieto. También los hubo a favor. Pero, es lo normal, las agresiones llaman más la atención que los aplausos.

 

Sí, en la misma Ibero a Andrés Manuel López Obrador se le ovacionó. Es natural: Andrés es el rebelde más importante de México y no encabeza, o no de momento, las encuestas de preferencias electorales.

 

Ya se verá si las encuestas cambian o no con tanto grito. Hoy empieza a aplicar la suya Covarrubias y Asociados. En unos 10 días lo sabremos.

 

En fin, felicidades a los muchachos rebeldes de la Ibero, muchos de los cuales, en unos años más, si Peña Nieto gana la Presidencia, perfectamente trajeados y disciplinados pedirán trabajo en el gobierno peñista y militarán en el PRI (siempre pasa).

 

 

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