Hace unas horas, el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera en conferencia de prensa, emitió desafortunadas afirmaciones en relación al transporte público de la Zona Metropolitana del Valle de México, específicamente habló de la ampliación de la línea A del Metro, cuyo proyecto inicia en La Paz y termina en Chalco.

 El titular del Ejecutivo local afirmó lo siguiente: “(La ampliación) Hoy está cancelada. Para mí, ese proyecto está cancelado. Si no tiene hoy suficiencia, o sea, el que lo va a operar es el metro. No se hizo, supuestamente lo iba a hacer la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, se lo hubieran dejado al Metro, pues ya lo hubiéramos hecho”.

Es necesario señalar que dicho proyecto de ampliación consiste en la construcción de 13.1 km en la zona oriente de la Zona Metropolitana del Valle de México, 7 estaciones nuevas y que representa un proyecto estratégico de movilidad para esa zona. Actualmente, la longitud de la línea A es de 17.19 km, cuenta con 10 estaciones y tiene un total de afluencia de 94,772,116 pasajeros al año.

Mi primera reacción al escuchar las afirmaciones fue de asombro. No es común ver que a Mancera le gane la víscera, y menos cuando se trata de una acción de gobierno que impacta a millones de habitantes de la ZMVM. A mi parecer y en resumidas cuentas, esto fue un berrinche y se siente que el 2018 se está adelantando. Probablemente sean las encuestas de esta semana, o las continuas presiones de los opinólogos e intelectuales que han recomendado al Jefe de Gobierno distanciarse de Enrique Peña Nieto.

Cualquiera que haya sido el motivo de la pataleta, y a pesar de que no lo hizo en los pasados 4 años, no es justificable que los servicios públicos, y especialmente los proyectos que debieran generar armonía y coordinación entre los estados de la República y el Gobierno Federal, terminen en jaloneos o competencias.

Por actitudes como esa, sentimentalistas y poco racionales, proyectos de agua, seguridad pública, medio ambiente, entre otros, terminarán como el Reglamento de Tránsito…en la basura. Falta voluntad, paciencia y sobre todo política para que las cosas se hagan, y se hagan bien.

Miguel Ángel debe corregir y pronto.