Cuando Borges afirmó que los seres humanos estamos hechos de tiempo, dio la pauta para una reflexión mucho más profunda que frecuentemente pasamos por alto: todos moriremos algún día. Esa es la única certeza que nos acompaña en el transcurso de nuestra vida, aunque rara vez prestemos atención a este hecho, distraídos como estamos en medio de la cotidianeidad que a veces tiene el raro efecto de producir personas que por alguna razón creen que pueden engañar a la muerte. Por supuesto, esto no es así.
Independientemente de la civilización que elijamos estudiar, todas tienen en común límites en el manejo del tema de la muerte, que parecen diluirse cuando el arte, ese concepto tan manoseado y malinterpretado, aborda la cuestión de la trascendencia del ser humano. Pero espere, estimado lector ¿quién dice que hay “algo” después de la muerte? ¿quién puede afirmar, más allá de toda duda, que la muerte es la extinción total de la persona?
Desde ahí surge el debate no superado acerca de la modernidad, con sus fines y esencias y la posmodernidad, indefinible, no referencial, ni relativa y más bien relacional.
Y es que hasta los ateos más recalcitrantes, como Hitchens[i], retan sus creencias y posturas frente a lo inevitable. En 2010, cuando le diagnosticaron cáncer de esófago, declaró:
“No se ha presentado aún una prueba o un argumento que pueda cambiar mi forma de pensar. Pero me gustan las sorpresas”.
Y es que en México, por ejemplo, aunque abordamos el tema de la muerte de forma peculiar, lo cierto es que, como afirma Sheridan[ii]
“El mexicano confunde la necesaria, creativa fe (en lo que sea, pero fe) con una retobada fascinación por lo fatal. (…) Pero el más allá que atrae al mexicano no estimula la conciencia de vivir ni atiza la fe luminosa: es un puro encanto con el trámite burocrático de morir, algo reducido al raro placer de atestiguar el mero colapso del cuerpo”
Sin embargo, más allá de particularidades y regionalismos, es el arte en sus formas más retadoras, el vehículo destinado a estremecer los cimientos de nuestras más profundas creencias al respecto. Afrontar los tabúes, prejuicios e ideas profundamente arraigadas, no es fácil y aquí hay algunos artistas que han hecho de la muerte un tema…¿artístico? Usted es el mejor juez, estimado lector
El arte con cadáveres de Gunther von Hagens[iii]
A partir de la década de los 90´s, este artista utilizó cadáveres para provocar en el espectador esa reacción que, dicen algunos, es el propósito de toda obra artística y parece ser que lo logró. Su obra es aclamada u odiada. No hay términos medios.
Y es que no es para menos. En sentido estricto, no tendrían por qué existir dilemas éticos y/o morales alrededor de un objeto estético. Sin embargo, para mí es una perversión en tanto cuestiona e interpela mi propia formación espiritual y humana ¿dónde termina el arte y comienza la aberración?[iv] En mi caso, confieso que mis filtros no me permiten apreciar la parte artística del hecho, porque no puedo dejar de pensar que esos cadáveres pertenecen a seres humanos que tienen padres o hijos, fueron esposos, novios o amigos que alguien extraña por alguna razón y me temo que ese es, justamente el propósito del artista.
Personalmente, no deja de asombrarme que en recientes fechas a Von Hagens se le ofrezcan libremente personas que piden ser utilizadas por él en sus exposiciones, en aras de perpetuarse en su forma de hacer eso que llaman arte. Issues posmodernos, dirían algunos.
Antes en Bodies y ahora en Mundos corporales y el ciclo de la vida[v], donde muestra los cadáveres en pleno coito[vi], este artista ha decidido que el camino del escándalo es una buena vía para dar a su obra la trascendencia que niega a la raza humana.
Y si usted cree que Von Hagens ha ido demasiado lejos, el artista Gregor Schneider[vii] pretende mostrar al mundo los últimos días de un ser humano ya desahuciado, a punto de fallecer, como parte del juego estético (¿?) que manipula emociones, morbo incluido, para conmover al espectador. Sin embargo, la irrupción del dilema ético no es nueva. Tal vez usted recuerda, estimado lector, la controversia suscitada por un autoproclamado artista llamado Guillermo Vargas Habacuc,[viii] quien ató a un perro a una pared y lo dejó ahí hasta que muriera de hambre, después de escribir con alimento para perros, cerca del animal, la frase “eres lo que lees”. Desde mis filtros, estimado lector, este infame no es más que un sádico criminal que pretende escudarse en su condición de "artista".
El arte revulsivo de Teresa Margolles[ix]
Es Rocío Silva Santiesteban quien mejor describe la obra de esta artista
Teresa Margolles. Autorretrato
“Revulsión es un término médico, se refiere a la forma de curar ciertas enfermedades internas a partir de la inducción de inflamaciones o congestiones externas, se trataría de un dolor menor para solucionar un dolor mayor. De alguna manera la producción artística de Teresa Margolles -lo que cierta crítica llama "obra de arte" y que yo prefiero formular como "producto cultural"- sirve como profilaxis de choque contra la insensibilidad ante los "restos" (que no muertos), esos seres anónimos que dejan sus músculos y huesos perderse en la indiferencia de una fosa común por falta de dinero, por ser considerados marginales, desechables, excorias de una sociedad en desgracia, por la pobreza de una familia que no puede costear la vida ni mucho menos la muerte. Margolles intenta convertir a los restos en muertos, es decir, otorgarles memoria aún cuando sea ella misma anónima. A través de estos no-objetos Margolles desenmascara el reinado de las apariencias y del espectáculo, donde los sentimientos se van desgastando aceleradamente y se reemplazan por deseos de nuevas sensaciones límite”
En cualquier caso, la muerte sigue siendo un tema tabú que involucra muchos más tópicos que solamente el paso de un estado físico a otro y es claro que algunos todavía no estamos listos para abordar la cuestión solamente porque alguien se autoproclame artista o un gremio elitista afirme qué es arte y qué no lo es.
¿Usted qué opina, estimado lector?
[i] http://www.sdpnoticias.com/columnas/2011/12/18/hitchens-en-mexico
[ii] http://www.letraslibres.com/revista/tertulia/harta-calaca
[iii] http://www.discovirgen.com/el-arte-con-cadaveres-de-gunther-von-hagens/
[iv] http://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S1870-879X2011000200003&script=sci_arttext
[v] http://www.reportajes.org/2009/05/07/cadaveres-copulando-polemica-obra-del-anatomista-gunther-von-hagens/
[vi] http://www.lavozlibre.com/noticias/ampliar/4039/mas-von-hagens-es-arte-poner-a-copular-a-los-muertos
[vii] http://www.reportajes.org/2008/04/22/el-artista-gregor-schneider-quiere-exponer-a-un-moribundo-en-un-museo/
[viii] http://www.reportajes.org/2008/03/05/guillermo-vargas-habacuc-mas-que-artista-un-asesino/




