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¿Meade “aliado” de Ebrard rumbo al 2024?

Ebrard. Baraja de posibilidades.Galo Cañas / Cuartoscuro

Antes de comenzar a implementar al “ajedrez de quinta dimensión”, primero hay que aprender a jugar a las canicas.

Parece que a algunas personas no les gustó que, haciendo mi trabajo, difundiera una versión de alto nivel en donde se colocaba al canciller Marcelo Ebrard como sustituto de Alfonso Durazo, virtual precandidato a la gubernatura de Sonora.

Aunque abundaron las descalificaciones y hasta el “desmentido” del propio Daniel Millán Valencia, experiodista y Director General de Comunicación Social de la cancillería, lo interesante es que, cuando tuvo la oportunidad, ni siquiera el propio presidente Andrés Manuel López Obrador desmintió la posibilidad de que Ebrard —que tiene experiencia exitosa en temas de seguridad desde la jefatura de gobierno de Andrés Manuel en el Distrito Federal— fuera uno de los candidatos fuertes de la baraja para sustituir al sonorense Durazo.

Sin embargo, la versión que decidí difundir sobre la llegada de Ebrard a seguridad, si desató una “guerra de periodicazos”, no desde diversas facciones dentro del gobierno de la 4T, sino desde la cancillería.

Con sendas columnas en medios como Quadratín y 24 horas, ahora se acusa a la embajadora de México en EU, Martha Bárcena, de estar grillando a Ebrard, presuntamente para quedarse con la titularidad de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

En los mensajes velados difundidos mediante estas columnas, bastante misóginos, por cierto, se acusa al embajador en retiro, Agustín Gutiérrez, esposo de la señora Bárcena, de estar operando esta “intriga” tras bambalinas.

Bajo esta lógica, perversa, conspiranoica, de algunas personas, entonces dentro del plan de Ebrard también estaría implicado un alto funcionario durante las administraciones de Calderón y Peña Nieto, el excandidato José Antonio Meade, ya que el señor Daniel Millán Valencia, actual colaborador de su “jefazo” Marcelo Ebrard, fue durante años trabajador de la vocería del excandidato presidencial del PRI. Era ni más ni menos que director de prensa internacional.

Por cierto, el segundo después del vocero de Meade, Eduardo del Río, es hoy columnista del diario 24 Horas y no cualquier columnista, sino uno de los más activos en el lanzamiento de estos “misiles mediáticos” contra la embajadora Bárcena.

Poniéndonos el gorro de papel aluminio en la cabeza, podríamos especular, entonces, que el rápido desmentido de Millán Valencia es parte de una gran conspiración entre el equipo del hoy canciller Ebrard y del ex canciller Meade para lograr un proyecto conjunto rumbo al 2024.

¿Descabellado? No, en la lógica de los voceros de Meade y Ebrard.

Ahora si que, antes de planear jugadas de "ajedrez de quinta dimensión", hay que aprender primero a jugar bien a las canicas.

A estas alturas desconozco si se cumplirá la versión que mi fuente de altísimo nivel me compartió hace unos días. Pero los hechos reales nos dicen que el nombre de Ebrard ya se puso sobre la mesa y que el propio presidente no ha echado para abajo esta posibilidad.

El propio Federico Arreola Castillo, uno de los fundadores de este diario junto con el que esto escribe, señaló que en su opinión “Durazo ya hizo lo difícil en el tema de seguridad, que era crear la Guardia Nacional. Marcelo Ebrard llegaría a cosechar éxitos que lo pondrían en la antesala de la presidencia”.

Por cierto, para quitarles la duda: la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, tampoco tiene que ver en esta inexistente “intriga” que elucubran columnistas como Eduardo del Río y Carlos Ramírez en sus respectivos medios. Claudia tiene sus propios méritos que la colocarían como presidenciable y no hay que demeritarlos.

En cuanto a la embajadora Bárcena, quien no se ha metido en el enredo, me sorprende que gente el equipo de Ebrard quieran tenerla como enemiga y no como aliada.

En fin, ¿de qué le serviría a Ebrard su alianza con Meade a través de los voceros de ambos? En la lógica de ellos, sería para que el señor Marcelo Ebrard tuviera un plan B si se diera el caso de que Morena no lo hiciera candidato. Es decir, ya construye otra opción.

¿Absurdo? No en la lógica de los voceros de Meade y Ebrard que ven conspiraciones hasta en la sopa.

Ahora, dejo una pregunta: ¿Es necesario que gente poco profesional y de repente hasta torpe, actúe en calidad de portavoz del canciller?