El reparto del poder en el Poder Legislativo

La elección presidencial y sus resultados han acaparado todos los reflectores y no es para menos debido a las irregularidades que se han ido ventilando por el candidato del movimiento progresista, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y por el Partido Acción Nacional (PAN). Los dos actores cuestionan con pruebas el financiamiento de la campaña de Enrique Peña Nieto, candidato que resultó ganador según los resultados; pero en el sistema político mexicano el poder (en teoría) se divide en tres y lo más alarmante es que de confirmarse la victoria del candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), no sólo tendrá el Ejecutivo también dominará el Poder Legislativo.

Tanto en la Cámara de Diputados como Senadores, el PRI tiene una mayoría que se convierte en simple si mantiene su alianza con los partidos Verde Ecologista de México (PVEM) y Nueva Alianza (Panal) lo que le permitiría un mayor margen de maniobra para realizar las reformas que se les antoje. El priísmo ya sorteó su primer obstáculo que fue designar a sus coordinadores de bancada en ambas cámaras, Manlio Fabio Beltrones encabezará a los Diputados tricolores y Emilio Gamboa Patrón hará lo propio con los Senadores.

En lo que respecta al PAN va a tratar de rescatar sus migajas parlamentarias y tanto calderonistas y maderistas están en una rebatinga que puede marcar un profundo desacuerdo que se puede ver reflejado a la hora de la votación o la presentación de iniciativas. El presidente de Acción Nacional, Gustavo Madero, no piensa dejar en manos de Felipe Calderón ninguna de las coordinaciones, por el contrario se muestra más negociador con otros grupos, por ello José González Morfín suena fuerte para coordinar la bancada panista.

En lo que respecta al PRD los nombres son lo de menos, las corrientes son las que dominan la vida interna del partido, en lo que respecta a la cámara baja Nueva Izquierda (NI) hace sentir su mayoría, aunque René Bejarano y su Izquierda Democrática Nacional (IDN) piensan en el Senado siempre y cuando se realice un buen acuerdo. Aunque Manuel Camacho Solís ya esta haciendo su labor, aunque conociendo a las tribus probablemente se encuentre trabajando gratis para Alejandra Barrales quien puede generar los consensos necesarios para quedar al frente de la bancada perredista en el Senado y como premio de consolación se le entregue al camachismo la presidencia de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF).

Hay que estar atentos al juego de poder en ambas cámaras y las agendas de cada grupo parlamentario, prácticamente el PRI no necesita cabildear mucho, pero ya hubo un distanciamiento entre Peña y Gordillo ocasionado por Beltrones, quien una vez al frente de su bancada, puede que se sienta más cómodo negociando con los remanentes del calderonismo.

La agenda legislativa de Peña Nieto esta por definirse, aunque durante su campaña manifestó su intención de abrir Petróleos Mexicanos a la iniciativa privada, de igual forma se necesita instrumentar y regular algunos aspectos de la reforma política como las candidaturas ciudadanas. Así mismo quedó pendiente una reforma laboral que no atente contra los trabajadores y el sindicalismo independiente, y es casi un hecho que la educación se mantendrá en manos de la mafia que la controla actualmente, eso si a cambio de otros reformas y favores que perjudiquen a nuestro país.

Si bien el debate sobre la elección presidencial es más que importante, también es necesario mantenerse al tanto de lo que viene en las cámaras, muchos de los asaltos a la nación se han ejecutado ahí, por “representantes” que de populares no tienen nada, basta recordar una de las últimas gracias del priísmo con su aval para aumentar el IVA a 15% durante el periodo de Ernesto Zedillo. Por su parte el PAN no tiene las manos limpias, con su intento de bloquear la ley de víctimas por mandato de Calderón.

De esta forma se puede observar que la tentación presidencialista de controlar cada arista del sistema político mexicano sigue vigente y con el regreso de su creador, dudo mucho que la “ola democrática” por la que se supone atraviesa México llegue a buen puerto.

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