La victoria (por un pelo) de la extrema derecha en Polonia y el pensamiento de su "filósofo" Andrzej Zybertowicz. Crítica de la Ilustración, la razón, la ciencia y la tecnología. Apoyo a la tradición, la identidad y lo sagrado. Ataque a los homosexuales y el derecho al aborto.
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La victoria del presidente saliente, el soberano Andrzej Duda, contra el alcalde liberal y proeuropeo de Varsovia Rafał Trzaskowski en las elecciones polacas, confirma la agresión persistente de un oscurantismo neofascista que regresa con fuerza y que se ha desarrollado y organizado de manera estable en Europa durante algunas décadas, frente a unas políticas neoliberales crimínales de la UE y no por último, la falta de una opción política alternativa a dichas políticas, debido a una izquierda completamente desarmada ideológicamente y desarticulada dentro de un marco filosófico y político basado sobre el concepto de un “pensamiento débil” y de ideologías “post” alienas al movimiento obrero y campesino.
Por supuesto, el poder abrumador del PiS, el partido conservador que ha gobernado el destino de Polonia durante años, está disminuyendo; ciertamente, no fue un triunfo; pero en cualquier caso es una victoria, a pesar de que Duda se impuso por algo más del 51% y esencialmente prevaleció solo en las regiones orientales del país, las más afectadas por la crisis capitalista.
El viento oscuro de la extrema derecha no solo sopla en Europa. La elección de Donald Trump representó un fenómeno similar y dio a esta tendencia un aliento intercontinental, confirmado por la elección de Jair Bolsonaro en Brasil y el golpe de Estado en Bolivia que llevó al poder a Jeanine Áñez y con ella a una junta de supremacistas blancos en un Estado donde los indígenas son el 70% de la población.
Evidentemente, lo que hoy definimos comúnmente como "soberanía" tiene una declinación específica y rasgos peculiares en cada país. Sin embargo, conserva algunos elementos que constituyen una especie de mínimo común denominador "de pensamiento" que conviene analizar. En este sentido, resulta muy interesante leer la entrevista al filósofo polaco Andrzej Zybertowicz publicada en el periódico italiano Repubblica el 19 de junio.
Zybertowicz es el asesor personal de Andrzej Duda. En esta entrevista Zybertowicz ataca a la Ilustración porque "la razón es incapaz de explicarlo todo". Detrás de esta afirmación, aparentemente banal y superficial en algunos aspectos, comienza una crítica de los límites de la razón que pronto se convierte para Zybertowicz en una crítica de la ciencia y la tecnología. En la entrevista, el entrevistado, intenta ocultar que lo que hace la humanidad es exactamente la "capacidad de crear", es decir, de utilizar la relación entre mente y cuerpo para transformar la realidad. Por supuesto, el límite está en quién gobierna el proceso. Si es la humanidad la que gobierna la técnica, o si es la técnica la que gobierna a la humanidad. El riesgo es que, como en el aprendiz de brujo, el proceso se salga de control y el objeto se convierta en sujeto, los medios se convierten en el fin, la máquina inhibe al humano. Pero este no es el hilo conductor del pensamiento de Zybertowicz: "La razón es incapaz de explicar todo y actuando, y no contemplando, altera el mundo". El uso del verbo "alterar" es interesante. El calentamiento global "altera" el mundo. Pero, ¿La causa del calentamiento global es fruto de la razón o de su negación? Y ¿Es la razón o su negación lo que ha llevado a una subestimación dramática del peligro de la pandemia en muchos países del mundo? Y ¿En qué medida ha prevalecido la "razón económica" (que a menudo es un oxímoron), es decir, el interés del mercado, sobre la "razón humana"?
Se notará que la crítica, o mejor dicho, la aversión a la razón, la ciencia y la tecnología, ha provocado una reacción diferente frente a la pandemia; algunos países con un gobierno "soberano" (Estados Unidos, Brasil, en la fase inicial Gran Bretaña) han pagado y están pagando un precio muy alto, como infecciones y muertes, con razones muchas veces ligadas a la necesidad de no interrumpir o ralentizar los ciclos de producción. Es interesante el fenómeno contemporáneo de la llamada teoría de la conspiración, que supone, sin razón científica, una oscura heterodirección en determinados hechos o fenómenos.
Pero lo que conviene subrayar aquí es la armonía cultural entre este punto de vista "acientífico" y el ataque a la ciencia y la tecnología planteado por el filósofo polaco, cuya crítica de la razón se vuelve omnipresente: "Es una promesa muy dañosa pensar que la democracia se puede construir con la razón". No está claro si con esta afirmación Zybertowicz apunta a la razón, la democracia o ambas. Presumiblemente se sostiene la tercera tesis, ya que critica "el fundamentalismo de los derechos humanos y la presunción de que son un paradigma universal".
Y así, desde una crítica de derecha a los derechos humanos, nos acercamos al corazón de su pensamiento donde, frente a la desorientación de los tiempos modernos (para ser exactos, posmodernos), sólo queda refugiarse en los amplios brazos de la tradición y la identidad.
El mantra habitual del oscurantismo, que ve esencialmente en la Revolución Francesa de Robespierre y sus Jacobinos como la causa principal de todas las desgracias, porque provoca la destrucción del pasado, de la tradición, de la autoridad y de la religión. ¿Y qué es un pilar de la tradición sino el culto a la familia? De ahí el ataque a las parejas homosexuales, porque "no tener hijos es una amenaza para la especie humana". Desde el ataque contra las parejas homosexuales, había que esperarse también la condena sobre el derecho a abortar, por el «valor del carácter sagrado de la vida».
Aquí Zybertowicz introduce el concepto de "sagrado" al que regresa en su relación con la religión. Si, como él dice, "todas las religiones tienen en común la trascendencia y enseñan la humildad", cuando se le pregunta sobre el castigo del aborto, el filósofo responde de la siguiente manera: "En un mundo donde la gente pierde el rumbo, lo sagrado debe ser resguardado".
Lo que llama la atención es la atención a lo sagrado de la vida que aún no existe (aborto) y la falta de atención a lo sagrado de vivir para los seres vivientes. Quien coloca el carácter sagrado de la vida como fundamento de un pensamiento debe tener en el fondo la humanidad concreta, la vida real, ciertamente de los polacos, pero luego de la humanidad, incluida, por ejemplo, la vida de los migrantes. Pero el filósofo guarda silencio sobre esto.
Menos silenciosos son los "símbolos que durante siglos han sido signos de nuestra identidad". En el pensamiento de Zybertowicz, por lo tanto, encontramos la trinidad del oscurantismo del siglo XX --Dios, patria y familia- que resucita en un nuevo contenedor, la soberanía contemporánea, Totalmente indiferente a la estructura económica y social del país porque "la revolución digital ha hecho crecer las desigualdades" y no - evidentemente - el sistema neoliberal.
El "poder" es visto por el filósofo como una entidad abstracta, desencarnada de las relaciones sociales reales. Por el contrario, no es la revolución digital en sí la que ha provocado el aumento de las desigualdades, sino, a lo sumo, el vínculo entre el poder económico y la revolución tecnológica. Ésta es la razón profunda del oscurantismo: la crítica de la sociedad actual no corresponde a un cambio en el sistema económico social, sino a su estabilización con un retorno radical al pasado. La crítica de la razón es abstracta, desprovista de un anclaje a las contradicciones de la vida cotidiana y en algunos aspectos, paradójica: el filósofo critica la razón a través de la misma razón. Finalmente, un tema que el filósofo no menciona. Si tales y muchos son los defectos de la razón, si la tradición es el lugar de salvación de la desorientación y el consuelo a los miedos, es legítimo preguntarse qué valor se le da al conocimiento. Razonablemente un valor relativo, o en todo caso diferenciado.
En la "tradición" el conocimiento es a menudo privilegio de unos cuantos, porque es fuente de contagio y herejía.
Uno se pregunta si esta plataforma de pensamiento puede o no determinar una fascinación, y la respuesta es sí, especialmente si se actúa estimulando miedos y rencores e identificando en el otro, en el diferente, el chivo expiatorio. Es bien conocido la discriminación racial, fuertemente presente en Polonia y el nefasto papel de Radio María desde este punto de vista. El otro candidato presidencial Rafał Trzaskowski ha sido definido como el establishment soberano polaco "decidido a vender Polonia a los alemanes, los judíos, el lobby global LGBTQ".
Los huevos esparcidos por la serpiente, en Polonia como en muchos otros países, incluida Italia, siempre están llenos de miedo y con la búsqueda del chivo expiatorio. Excelente motivo para no bajar la guardia y analizar con la debida seriedad el pensamiento y la visión del mundo de los gurús soberanos, los neofascistas, en nuestros hogares. P
orque la Ilustración en la concreción de la historia ha resaltado aspectos positivos y negativos. Pero una cosa es segura: la luz parpadeante es mejor que la oscuridad permanente del neofascismo.
Y finalmente, es bueno que la razón esté siempre alerta y presente. Porque, como se ha escrito y como el siglo XX lo ha confirmado de forma espectacular, el sueño de la razón genera monstruos.
