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La crónica geográfica de Cholula, de Gabriel de Rojas

Hernán CortésEspecial

Bien puede ser que Gabriel de Rojas conservase de su ancestro la animadversión hacía el capitán general

Diego Velázquez, el poderoso gobernador de la Isla de Cuba, ordenó dar persecución y requisar el oro que era enviado a España, así como, por supuesto, la relación remitida al “César Carlos” a Valladolid, suscrita por los alcaldes ordinarios de la Villa Rica, Alonso Hernández Porto Carrero y Francisco de Montejo.

Fechada el 10 de julio de 1519, Alonso de Ávila y Alonso de Grado, tesorero y veedor de sus majestades Carlos y su madre Juana, recibieron de Hernán Cortés, embestido como “justicia mayor”, la encomienda de trasladar tesoro y carta a principio de abril de 1520.

Respecto a la orden de la requisa decretada por el gobernador de Cuba, deja testimonio Bernal Díaz del Castillo:

“Como Diego Velázquez supo las nuevas… y entendió del gran presente de oro que enviábamos a Su Majestad y supo quienes eran los embajadores y procuradores, tomábale trasudores de muerte, y decía palabras contra Cortés y su secretario Duero y el contador Amador Lara, que le aconsejaron en hacer general a Cortés; y de presto mandó armar dos navíos de poco porte, grandes veleros, con toda la artillería y soldados que pudo haber en ellos, y quién se decía Gabriel de Rojas y el otro capitán se decía Fulano de Guzmán”.

Sesenta años después de haberse verificado esta intentona contra el tesoro real, y en detrimento del parte rendido en perjuicio del consejo de la “testa coronada de Castilla”; Gabriel de Rojas, hijo o acaso nieto del capitán destinado por Velázquez a la referida encomienda, escribía un documento tan olvidado como fundamental y relevante para el pleno conocimiento de nuestra historia, e incluso para el eventual esclarecimiento de algunos de sus principales enigmas.

La conmemoración de los 500 años de la conquista ha propiciado la difusión de la Crónica de Tlaxcala, de Diego Muñoz Camargo, así como la de la Recordación Florida del descendiente directo de Bernal Díaz, Francisco Antonio Fuentes y Guzmán, sin que la Crónica Geográfica de Cholula, de Gabriel de Rojas, mereciera al parecer mención alguna.

Ponderada en su enorme relevancia por José Luis Martínez, destaca al respecto la negación de la existencia de conjura o emboscada alguna en contra de las tropas de españoles y cempoaltecas comandada por Hernán Cortés y, a contracorriente de lo que al efecto se consagra en la Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España y de la Segunda Carta de Relación, atribuye a un mero retraso en el abastecimiento de provisiones el motivo de la célebre matanza, de la que, por cierto, al decir de los antropólogos físicos que laboran en el sitio, no se ha encontrado evidencia del suceso en cuestión.

Bien puede ser que Gabriel de Rojas conservase de su ancestro la animadversión hacía el capitán general y justica mayor del rey Carlos, y que la dejase de manifiesto en su crónica, pero lo que resulta indispensable a todas luces ―con motivo de una trascendental efeméride como los son 500 años de la autoría de la Segunda Carta de Relación, de Hernán Cortés, y que nos apretamos a conmemorar en pocas semanas―, es rescatar del olvido un documento de tan vital importancia, el mismo que podría incluso brindarnos alguna luz sobre los pasos de su ancestro en Cuba y pudieran permitirnos encontrara la extraviada Primera Carta de Relación, de Hernán Cortés.

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