Columnas

¿PRIAN 2021?

La otrora impensable alianza

El PAN de Manuel Gómez Morín, Luis H. Álvarez o de Carlos Castillo Peraza hubiese concebido la idea como un extravío, pero...

Ayer lunes 7 de septiembre el Instituto Nacional Electoral dio inicio formal al proceso electoral 2021. El próximo año se renovarán la integridad de la Cámara de Diputados, 15 gubernaturas, 30 congresos locales y 1900 ayuntamientos.

¿Cuáles serán las opciones viables para los partidos opositores a Morena? Desde el vendaval morenista de 2018, el PRI y el PAN han barajeado seriamente la posibilidad de una alianza electoral con miras a los comicios de 2021, y más aún, de 2024. Al parecer, las presidencias nacionales de ambos partidos no han desechado encarar conjuntamente al partido del presidente y a sus huestes.

¿Qué representaría una alianza electoral PRI-PAN? Por un lado, enterraría, al menos por la vía electoral, la antigua rivalidad entre el partido heredero de los ideales revolucionarios y aquel surgido de la sociedad civil como respuesta al régimen del partido único. En sentido histórico, una alianza PRI-PAN hubiese sido recibida como una aberración inimaginable en tiempos de la verdadera revolución institucional. El PAN de Manuel Gómez Morín, Luis H. Álvarez o de Carlos Castillo Peraza hubiese concebido la idea como un extravío absoluto de los ideales partidistas.

Sin embargo, con el advenimiento de la era neoliberal de los años ochenta de la mano de priistas consumados como Miguel de la Madrid o Carlos Salinas de Gortari, el PRI viró irremediablemente hacia la derecha, e hizo propicio encontrar puntos de convergencia con los ideales de Acción Nacional. La fundación de otros partidos de izquierda como el Frente Democrático y el PRD —en un intento de recuperar la perdida herencia revolucionaria— restó al PRI votantes de izquierda.

Recientemente, la irrupción de Morena y sus aliados en 2018 ha sacudido la estructura política del país. La radicalización ideológica de muchos de sus integrantes ha empujado al PRI y al PAN hacia un acercamiento que pudiese representar al conjunto de los votantes de centro-derecha.

No obstante las posibilidades de éxito de una alianza PRI-PAN, el término PRIAN, acuñado peyorativamente por López Obrador como sinónimo de corrupción y conservadurismo, podría brindar a Morena la materialización un eslogan discursivo que confirmaría las acusaciones que el presidente ha sostenido durante años: el PRI y el PAN representan lo mismo, y solo él —léase López Obrador y su partido— significan el verdadero cambio para el país. Hemos visto, sin embargo, que a casi dos años de gobierno la transformación prometida parece naufragar y encallar en el contexto de la pandemia y del recrudecimiento de los niveles de inseguridad.

Al día de hoy, el PRIAN permanece como un elemento de la narrativa. Sin embargo, la coyuntura política, la profunda polarización social y el ascenso de partidos como Morena, PT y PES pudiese suponer una alianza entre los dos principales partidos políticos de la última centuria. Seguramente la alianza se limitaría a la arena electoral, y ambos partidos continuarían con sus propias agendas legislativas.

Por el momento, todo resulta especulativo. Sin embargo, sí que la idea debe girar en los círculos políticos del PAN y del PRI, primero con miras a las elecciones locales de 2021, y luego, hacia el 2024.