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La decisión del INE es afortunada y halagüeña. Ha demostrado al presidente que existen instituciones dispuestas a salvaguardarla Ley.

¡Celebremos la decisión del INE!

El Instituto Nacional Electoral finalmente confirmó ayer por la noche su decisión de cancelar la candidatura de Félix Salgado Macedonio a la gubernatura de Guerrero. El INE, bajo la dirección de sus consejeros, y muy destacadamente, de Lorenzo Córdova y Ciro Murayama, ha reivindicado cuasi heroicamente su misión constitucional de fungir como autoridad electoral. Con seis votos a favor y cinco en contra el Consejo General del Instituto ha desterrado finalmente – y quizá para siempre- la sombra del impresentable individuo morenista. De esta forma, el INE ha ratificado su postura de pasado 25 de marzo contra Salgado y Morón, este último pretendiente al gobierno de Michoacán.

AMLO, Mario Delgado, Gerardo Fernández Noroña, entre otros, refunfuñarán durante días la decisión del INE. En este tenor, lloverán vituperios contra el INE, injurias contra sus funcionarios, contra sus consejeros, contra la prensa conservadora y contra todos los mexicanos que consideran que un presunto violador no debe ser candidato a la gubernatura de una entidad federativa.

Como resultado de esta decisión, el INE será nuevamente objeto de controversias en torno a su costo, su utilidad; elementos que serán puestos de manifiesto por el propio López Obrador, ante el olvido de que estas instituciones, a saber, el INE y el Tribunal Electoral, fueron aquellas que le llevaron a su legítimo triunfo en 2018.

¡Celebremos la decisión del INE! Y como bien expresó ayer el maestro Gilberto Guevara Niebla en este espacio de SDPNoticias, “Todos somos INE”. El instituto, autoridad constitucional en materia electoral, ha asestado un duro golpe a Morena; entendido este partido no como una agrupación política que busca legÍtimamente mantener el poder, sino como un movimiento sin identidad propia y plegado a la voluntad de un caudillo omnímodo que no ceja en su voluntad de deshacerse de todos los contrapesos del Estado mexicano.

En suma, la decisión del INE es afortunada y halagüeña. Ha demostrado al presidente que, a pesar de su poder y popularidad, aún existen instituciones dispuestas a salvaguardar el espíritu de la Ley y a permitir el desarrollo de comicios electorales que respondan a las enormes necesidad de la democracia mexicana en ciernes.

En una analogía futbolera.. ¡El árbitro electoral ha sacado la tarjeta roja a dos cuestionables individuos! Ahora corresponde a los populistas acatar la ley. En todo caso, nos vemos en las urnas.