September 23, 2019 11:40


Los 30 años de La Jornada, la nueva TV, Azcárraga y sus pleitos

La Jornada, el gran diario de izquierda que acaba de cumplir 30 años de vida, debería tener estaciones de radio y canales de televisión. Debería, sería lo justo e inclusive así ocurriría si nuestra sociedad fuera plenamente democrática.

Pero?

Veamos la siguiente clasificación de los políticos mexicanos actualmente activos (no es incluye en la lista a los expresidentes) según su popularidad:

1.- El más popular es el presidente Enrique Peña Nieto, del PRI.

2.- Casi en el mismo nivel de EPN está Andrés Manuel López Obrador, de Morena, es decir, de izquierda.

3.- Varios escalones más abajo, pero no tan abajo, se encuentra Miguel Ángel Mancera, político sin partido que se define a sí mismo como de izquierda dialogante.

4.- Después de Mancera viene su antecesor, Marcelo Ebrard, que pese a todo se mantiene en el debate. Ebrard es del PRD, esto es, de izquierda.

5.- Por su larga trayectoria, pero sobre todo porque el tema de la reforma energética lo volvió a poner de moda, el quinto político más popular de México es Cuauhtémoc Cárdenas, también perredista, también de izquierda.

6.- Para encontrar al sexto político más popular de México hay que bajar muchos escalones. Muchísimos, sin duda. Es una posición que pelean dos gobernadores, el del Estado de México, Eruviel Ávila, del PRI, y el de Puebla, Rafael Moreno Valle, del PAN.

7.- Todavía más abajo, en términos de su popularidad, están los otros políticos de primer nivel como Luis Videgaray y Miguel Ángel Osorio Chong, del PRI, que justificarán su posición con el argumento, seguramente válido, de que no trabajan para fortalecer la imagen de cada uno de ellos, sino la del presidente.

El caso es que, entre los cinco políticos más populares de México, hay cuatro izquierdistas y un priista. Esto significa que a la sociedad mexicana prefiere a la izquierda. En las dos últimas elecciones presidenciales la izquierda ganó una, la de 2006 (el PAN se la robó, eso es otra cosa), y quedó en un cercano segundo lugar en la de 2012.

Pero en nuestro país la gran mayoría de los medios de comunicación rechaza a la izquierda. Casi todos se identifican con el PRI y el PAN, ya sea por la ideología de sus editores o por los intereses de los grandes corporativos que los controlan.

De izquierda más o menos pura solo hay un diario, La Jornada; un semanario, Proceso; una revista quincenal de humor político, El Chamuco, y un noticiero de radio, el de Carmen Aristegui en MVS.

Hay muy pocos medios más o menos ?neutrales?, esto es, justos con la izquierda: el noticiero de radio de Ciro Gómez Leyva, en Radio Fórmula; el de Jacobo Zabludosvsky, en Radio Red; un periódico que ha logrado sobrevivir en forma independiente durante décadas y que, a pesar de su edad, es líder en internet, El Universal; un diario de tendencia empresarial suficientemente independiente como para dejar que se expresen como se les pegue la gana sus reporteros, editores y articulistas, Reforma (El Norte, en Monterrey; Mural, en Guadalajara), y un periódico que pertenece a un gran grupo económico, pero que ha sabido mantener una línea editorial moderadamente objetiva, Excélsior.

En todos los demás medios, que son muchos, se desprecia a la izquierda, particularmente a la mejor y más combativa izquierda, la de Andrés Manuel López Obrador. Es la verdad.

A pesar de las pobres coberturas mediáticas, la izquierda es muy fuerte en México. Realizó un gran papel en las presidenciales de 2006 y 2012, pero no solo en ellas. En 1988, en una situación mediática infinitamente más desfavorable, la izquierda fue muy competitiva y aun, para muchos, su candidato Cuauhtémoc Cárdenas derrotó a Carlos Salinas de Gortari, que tuvo que recurrir a un escandaloso fraude electoral.

Ayer Emilio Azcárraga Jean nos recordó a todos los mexicanos que los propietarios y directivos de su enorme empresa mediática, Televisa, no están de acuerdo con la llegada al mercado de la televisión abierta de nuevos competidores con un poder económico gigantesco.

Ha acusado Azcárraga a alguien que hasta ayer fue consejero de su televisora, Germán Larrea, de conflicto de intereses por haber usado información privilegiada de Televisa para elaborar el proyecto con el que participa en la licitación de los nuevos canales de TV. La acusación parece grave y puede dejar a Larrea fuera del proceso. Es el más rico entre todos los postores, pero creo que ya lo noquearon.

No es del todo una mala noticia que un empresario tan cuestionado se quede sin televisión. Pero es terrible que venga a eliminarlo no la autoridad, sino un poder fáctico, que por cierto ya se las había arreglado para dejar a Carlos Slim sin posibilidades de buscar la TV abierta.

Azcárraga sabe que solo le van a poder competir empresas con muchísimo dinero decididas a soportar grandes pérdidas durante mucho tiempo. Por eso se lanzó contra Slim y Larrea. La nueva TV abierta no va a ser un gran negocio. Lo fue, pero los tiempos han cambiado. La televisión de paga y sobre todo el internet han alterado la industria.

¿Si no va a ser un gran negocio por qué hay siete interesados en la nueva TV de paga?  Pienso que por el poder, es decir, por la posibilidad de llevar programas noticiosos a millones de mexicanos, lo que harán en sus propias pantallas cuando empiecen a operar y en los sistemas de televisión de paga que estarán obligados a difundir los nuevos canales.

Hay de todo entre los interesados en quedarse con la nueva TV: gente honorable, gente no tan honorable, improvisados, hombres cercanos al poder y hasta un empresario mediático de toda la vida. Y ni para qué preguntar si hay por ahí algún proyecto medianamente de izquierda: no lo hay. Muy mala noticia que no lo haya.

Elisa Alanís, en su videocolumna de SDPnoticias, apuesta que una de las nuevas cadenas de televisión abierta será para los Maccise, de Grupo Mac, y la otra para Olegario Vázquez Aldir, de Imagen y Grupo Ángeles.

Creo que nadie se molestará ni nadie criticará que Vázquez Aldir se quede con una de las cadenas. En los últimos diez años ha realizado un esfuerzo honesto y serio, que ha implicado la inversión de muchos recursos, para consolidar un grupo mediático con las estaciones de radio de Imagen, el rescate del periódico Excélsior ?Excelsior TV es una realidad en los sistemas de TV de paga? y la consolidación de una emisora de televisión abierta en el DF, CadenaTres.

El caso de los Maccise lo veo complicado. Son empresarios muy nuevos en los medios, y por lo tanto no han hecho nada medianamente destacado. Sus alianzas, de algún tipo, con El País y con el señor Antonio Navalón, no les adornan. Circula en YouTube una película del escándalo de Banesto en la España de los noventa en la que Navalón aparece ¡corrompiendo al presidente Felipe González! No sé si eso ocurrió o no, pero pues ahí está el dato. Lo corrompió, se supone, para que el banquero Mario Conde se hiciera de un grupo industrial. Como se metió en problemas, ese banquero decidió resolverlo comprando medios, no por el gusto de informar objetivamente a los españoles, sino para tener poder.

Si los Maccise se quedan con una de las nuevas cadenas de TV, se le va a enredar la existencia al presidente Enrique Peña Nieto. Si no por otra cosa, porque todo el mundo dice que los Maccise son sus amigos. No sé si lo sean, o qué tan profunda es su amistad. Sí sé que el gran trabajo reformador de EPN merece estar al margen de cuestionamientos.

En Los Pinos dirán que no estamos ante una decisión del presidente, sino que se trata de una licitación blindada para que no la penetren influencias políticas. No dudo que así sea. Lo que espero es que en Los Pinos se pregunten si en nuestro país, en el que se desconfía de todo, la opinión pública va a aceptar esa verdad.

Como tampoco se trata de, a la mala, sacar de la jugada a los Maccise solo porque perjudican la imagen de Peña Nieto, entonces solo queda desear, por el bien de la institución presidencial, que la subasta no favorezca a estos empresarios mexiquenses.

De los otros postores, creo que sería un error que ganara alguien tan poco conocido en el negocio mediático como Ariel Picker, propietario de Seguritech. Ni me parece que sería un acierto que se quedara con la TV otro nuevo empresario de medios, Manuel Arroyo, de El Financiero. Se entiende que los que sí merecen la nueva TV ?Juan Francisco Ealy Ortiz, de El Universal; Alejandro Junco de la Vega, de Reforma, y Carmen Lira, de La Jornada? no participen porque les falta dinero. Pero, ¿en lugar de los que sí saben dos improvisados? El gobierno tiene que ser serio.

Sí son, claro que sí, empresarios de medios los otros dos postores, Mario Vázquez Raña y Francisco Aguirre. El primero tiene más recursos que el segundo. Pero creo que, en los últimos años, Aguirre ha hecho mejor papel en Radio Centro que Vázquez Raña en la Organización Editorial Mexicana.

Radio Centro es una empresa muy bien estructurada a la que resulta difícil criticar. Tiene buena programación y sus noticieros, si bien no están entre los líderes, valen la pena. Como en la licitación no se hará justicia al periodismo mexicano más crítico, ojalá por la vía de darle una cadena al señor Aguirre al menos se haga justicia a la buena tradición radiofónica mexicana.

Elisa Alanís apuesta por Vázquez Aldir y los Maccise. Yo no apuesto ?¿para qué? Cuando gano nadie me paga?, pero creo que Vázquez Aldir y Aguirre son los que menos cuestionable harían la licitación. Claramente son los que mejores credenciales mediáticas tienen entre los siete postores.

 

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