Contra el PRI, pruebas insuficientes

Las pruebas y denuncias presentadas ante las instituciones electorales encargadas de calificar la elección presidencial nunca serán suficientes si provienen de personas o grupos que anhelan un cambio en la vida pública del país.

Lo que ha prevalecido desgraciadamente en México es el aseguramiento de que nada cambie, para mantener los privilegios de una minoría mientras las condiciones de vida de la mayoría del pueblo van en deterioro y la nación pierde soberanía y autodeterminación.

¿Cuánto tiempo permanecerá esta situación?

No lo sabemos. El regreso del PRI a la Presidencia nos augura tiempos malos, muy malos, y la escasa posibilidad de alcanzar una verdadera democracia.

En estos días parece que estamos en espera de la resolución del TEPJF pero no es así. Lo que realmente esperamos es la reacción de la gente que se niega a una rendición y que tiene la fuerza suficiente para seguir luchando por un mejor futuro para todos.

No es sólo la postura de Andrés Manuel López Obrador lo que definirá el camino a seguir, hoy contamos con la participación de los jóvenes y de cientos de organizaciones civiles y sindicales que suman más mexicanos que los votos de Enrique Peña Nieto, legítimos o comprados.

Vimos con gran satisfacción que se sumaron a la propuesta de un cambio intelectuales, artistas, académicos, profesionistas, estudiantes y periodistas honestos. Observamos plazas llenas por toda la república con el ánimo arriba, gritando y apoyando al candidato de las fuerzas progresistas. Vibramos ante su cierre de campaña en la Plaza de la Constitución y calles aledañas desbordadas. Conocimos un Proyecto de Nación definido y distinto a los impuestos por los gobiernos neoliberales, que traza muy bien las acciones a seguir para recuperar el campo, la industria nacional, la educación, el crecimiento económico, la dignidad humana y la paz social.

No es posible que una calificación de la elección presidencial desfavorable al pueblo eche por la borda todo lo ganado.

Estoy segura de que la lucha que emprendimos hace más de 6 años va a continuar porque es una lucha por causas justas.

No importa el tamaño del reto sino el deseo de vencerlo.

Esta elección presidencial forma parte del largo proceso que nos conducirá a un cambio real, y nada más, pero como el cambio que requiere el país resulta URGENTE el proceso se acelerará. No me refiero de ninguna manera a una revuelta, al contrario, las acciones pacíficas son más eficaces que las violentas y arbitrarias.

Ante la carestía de la vida, la inseguridad, el desempleo, las "reformas" que la derecha intenta imponer, la falta de espacios para los jóvenes en las escuelas de nivel superior, la corrupción, la impunidad, el autoritarismo, entre otras linduras que nos anuncia el retorno del PRI, se activará la lucha y la participación de un sector importante de la sociedad que ha tomado conciencia de la realidad que cotidianamente ocultan los medios de comunicación.

Las pruebas que no acepte el TEPJF las conocemos todos y forman parte de la denuncia popular registrada en las páginas de la historia.

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