La insistencia de Salinas

Carlos Salinas de Gortari
Carlos Salinas de GortariInternet

 

Son recurrente las presentaciones del ex presidente Carlos Salinas de Gortari en foros, universidades, programas de televisión, serios o no, y  en todo lugar donde pueda tener una audiencia a quien convencer que en su periodo presidencial cumplió a cabalidad con el mandato constitucional que el pueblo le encomendó.

Debe ser difícil para un hombre con la personalidad del ex presidente vivir pensando que fue víctima de un ardid para desprestigiarlo, siendo que él, como es natural cuando ejercía la presidencia, se creía infalible a los golpes bajos que su sucesor le propinó al dejar el poder. Los motivos del ex presidente Ernesto Zedillo para echarle encima al apartado estatal pueden ser analizados, pero sólo él sabe la verdadera razón del porqué lo hizo.

Es obvio que una de las críticas que los diversos segmentos de la población le echan en cara a Salinas es la aplicación del programa neoliberal, mismo que aprendió en las escuelas del extranjero y que al regresar a México, traía en su rebuscada mente que se debía aplicar para sacarlo del subdesarrollo, que según creía él y su grupo, la vieja clase política tenía sumido al país.

Su circunstancia personal lo acercaron a Miguel de la Madrid con quien compartía el mismo pensamiento debido a que los dos hicieron estudios de posgrado en la prestigiada Universidad de Harvard, eso le permitió ser presidente de México.

Salinas implementó en México el programa neoliberal sin misericordia. El exceso de poder que la presidencia mexicana da al mandatario en turno le permitió privatizar y ceder a nuevos empresarios, por módicas cantidades, grandes, medianas y pequeñas empresas que antes pertenecían a la nación, con el argumento que el Estado era un pésimo administrador y que en manos de los nuevos propietarios el país despegaría al primer mundo.

La realidad es que al paso del tiempo, la condición de pobreza de la población no ha mejorado y el país sigue en la misma circunstancia que cuando dejó la presidencia.          Ahora que los efectos del programa neoliberal dan muestras de poca efectividad en el mundo y que varios países empiezan a regresar a promover un Estado con un rostro más apegado a lo social y a los nacionalismos, con la habilidad que le caracteriza, ahora alega que un su periodo se aplicó el Liberalismo Social como sistema de gobierno. Y claro que se atiene a que la “gente” tenía acceso a definir las obras que el gobierno federal programaba, sólo a eso.

El programa “Solidaridad” del salinismo, promovió muchas obras en diversas colonias marginales, pero nadie duda que incluía el propósito de asegurar el voto para la sucesión gubernamental a favor de su partido.

Una vez que dejó el poder, comenzó su calvario al ser el blanco de ataques de los detractores que hizo por haber ejercido un mandato férreo y vertical. Al parecer, su sucesor no sólo permitió, sino que alentó las múltiples ofensivas de los enemigos de Salinas, incluidas las de él.

El ex presidente insistirá en su propósito de lavar su imagen. Desea a toda costa recuperar el prestigio que perdió en unos cuantos meses de haber dejado el poder. Está convencido que fue maquinado por la nomenclatura del PRI, por quienes afectó cuando sustituyó a los viejos políticos por la tecnocracia formada en el extranjero o por Zedillo. Vive angustiado y tratará por todos los medios de recuperarse, sobre todo, le urge ahora que el PRI puede no retener la presidencia.

Entiende al iniciar la fase final de su vida que debe luchar para recuperar el prestigio, la imagen y el buen nombre que supuestamente recibió y que él quiere heredar.

Y va seguir insistiendo, eso que ni duda.

 

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