La industria cervecera, la refresquera, la tabacalera y la de comida chatarra no son esenciales. Aventuremos más, han sido fundamentales para provocar enfermedades, como la hipertensión y la diabetes, que han ayudado a las muertes por coronavirus. Después de la pandemia, este tipo de industrias tendrán que revisar su “responsabilidad social”.

Cada quien ingiere lo que le da la gana, se embriaga, come chatarra o fuma como chacuaco si así lo desea. Si alguien prefiere los radicales libres frente a los antioxidantes y alcalinizar su cuerpo, está en su decisión, cada quien es libre de cambiar o no cambiar su PH. El Estado, sin embargo, porque debe preservar el derecho a la salud, tiene la obligación de proporcionar la información pertinente a los ciudadanos sobre las dietas sanas y las dietas que enferman.

En la conferencia matutina del viernes, el presidente Andrés Manuel López Obrador fue irónicamente enfático:

1.- “Y repito, comer bien no es comer en abundancia, es comer lo natural, lo que tiene menos hormonas, lo que tiene menos conservadores, el maíz, el frijol, el nopal, tantas cosas que hay; y cuidar mucho la alimentación, que ya dijimos vamos a empezar con una campaña de orientación nutricional porque lo del coronavirus afecta más cuando se tiene obesidad, hipertensión, diabetes.”

2.- “Entonces, esas enfermedades tienen mucho que ver con la alimentación, con la mala alimentación, no es la escasa alimentación, a veces es la abundancia en alimentos dañinos, sobre todo lo que tiene que ver con niños. Tenemos que cuidar mucho eso.

Pasando lo de la campaña del coronavirus viene una campaña, sin dejar las que tenemos pendientes del no permitir y hacer conciencia del daño que causan las drogas, esa la tenemos que mantener, y ésta de orientación, educación nutricional, que es fundamental, de cómo es hasta más barato comer sano, más barato.”

3.- “Nada más se los dejo de tarea. Un kilo de papa, un kilo de papa que lo hacen en la casa, con poquito aceite, ¿cuánto es?, ¿cuánto cuesta con relación a las bolsitas de papas?”

4.- “Por eso no es nada más un asunto de salud, es un asunto también de economía ¿sí?, de economía. De eso vamos a hablar, porque no es posible que se gaste en alimentos que no necesariamente nos ayudan y que son caros y nos afectan o nos pueden afectar; pero no es sólo la cuestión de salud, es también la cuestión económica.”

5.- “Imagínense, un refresco embotellado ¿para un chilate, para un pozol? La fuerza, la energía, lo que significa como alimento energético un pozol de maíz y cacao, chorote, cuesta muchísimo menos que un refresco industrial y muchísimo menos que una caguama.”

El periódico El Universal, que debe contar con buena publicidad de las industrias dañinas y no esenciales, también quiso ironizar con la campaña que viene: “‘Pozol sí, caguamas, no’, campaña de AMLO”. El reduccionismo del periódico es insustancial. La industrias dañinas y no esenciales para la salud de los mexicanos gastan enormes cantidades de dinero en publicidad, en eventos del espectáculo y “deportivos”. Esas industrias tendrán que repensar, repito, su responsabilidad social. Al Estado corresponde dar la información nutricional necesaria a los ciudadanos y sus familias. Cuando inicie la orientación nutricional del Gobierno de México, habrá una contracampaña orquestada por esas industrias –inclusive en contra de Andrés Manuel. No lo preveo, lo aseguro.