10 millones de pesos de indemnización, por favor

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La tragedia ocurrida en Tlahuelilpan este fin de semana ha dado pie en las redes a múltiples debates, mensajes de odio y nula empatía hacia los afectados en lo general.Internet

Confirmado. Las redes sociales en México han rebasado ya a los medios y plataformas noticiosas tradicionales en cuanto a formación de opinión, pero aún no logramos entenderlas. Qué importa si la información es falsa, lo de hoy es opinar, postear mi opinión porque es la que cuenta y no la de mi “amigo” de Facebook o mi seguidor en Twitter. Si lo acompaño con un meme cruel y llamativo, pues mejor, hay que subirse al tren por muy absurdo que sea mi argumento.

Tampoco importa a quién afecto, a quién lastimo o a quién molesto.

En anteriores colaboraciones, hemos escrito en este espacio el terrible poder que tienen ya las redes sociales. A diferencia de la Primavera Árabe entre 2010 y 2013, donde la sociedad civil se organizó y convocó a marchas a través de las redes sociales en países como Túnez, Argelia y Egipto, en México pensamos que estos nuevos espacios son campos de batalla y no una herramienta comunicacional.

La tragedia ocurrida en Tlahuelilpan este fin de semana ha dado pie en las redes a múltiples debates, mensajes de odio y nula empatía hacia los afectados en lo general. Salvo los fallos de conexión comunicativa de parte del Ejército y de la Fiscalía, reconozco la capacidad de coordinación que han tenido el Gobierno Federal, el de la Ciudad de México y el estado de Hidalgo tanto en atención a víctimas como en la veracidad con la que han comunicado esta crisis a la audiencia.

Aun con estos esfuerzos comunicacionales, bastó una narrativa diferente para desvirtuar al protocolo de crisis, colocando en la lupa a los familiares de las víctimas, que dicho sea de paso, son los que menos necesitaban esta atención en estos terribles momentos.

La noticia falsa de que los familiares pedirían una indemnización de 10 millones de pesos por cada persona muerta y 5 millones de pesos por cada herido, fue el ingrediente horrendo que alimentó la desgracia ocurrida en Tlahuelilpan este fin de semana.

No se conoce qué oscura perversión llevó al autor de esta “idea” a postearlo y convertirse rápidamente en  noticia. En minutos saltó de las redes sociales a los medios tradicionales en sus diferentes plataformas, sin que ninguno de ellos confirmara la veracidad de la información.

“Demasiado jugosa para dejarla pasar”, me comenta un directivo de un diario.

Antonio López, del diario La Razón, fue el periodista que preguntó en la conferencia de prensa del 20 de enero al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, sobre esta indemnización en específico: “Preguntarle sobre las indemnizaciones que están solicitando los familiares, que piden hasta 10 millones de pesos”, dijo textual. El presidente de México con su acostumbrada hábil narrativa, respondió con frases alentadoras para los deudos: “Todo el apoyo a las víctimas”, “atención personalizada familia por familia”, mas nunca respondió sobre estas supuestas indemnizaciones.

El gobernador de Hidalgo, Omar Fayad, quien se ha desenvuelto de manera por demás positiva en esta crisis, tuiteó a las 20:57 del mismo 20 de enero en línea con el Gobierno Federal: “A mí ninguna familia me ha pedido dinero como pago de indemnización. Contarán con todo el apoyo de mi gobierno; servicios médicos, gastos funerarios, traslados y todo lo necesario”.

Los propios familiares que deambularon de hospital en hospital desde el sábado 19 de enero, narraron a las cámaras de Milenio Televisión y Foro TV que “por favor”, dejaran de difundir en redes sociales que solicitaban estas absurdas indemnizaciones, pues solo buscaban a sus familiares. Uno de esos videos se puede ver en el siguiente enlace:  https://www.youtube.com/watch?v=wA6SVguoDfA.

Fue tan voraz la viralidad de esta falsa información que ni los propios familiares afectados, en sus diferentes aportaciones en entrevistas, han logrado revertir los comentarios en su contra, provocando que la comunidad no solo de Tlahuelilpan, sino de todo el estado de Hidalgo, el cuarto estado más pobre de la República, quede marcada como “banda de huachicoleros que además piden indemnización” y no como personas angustiadas buscando a sus familiares. En estos casos, donde las redes sociales destacan por su amplia solidaridad en situaciones de desgracia, hasta peligroso será para los familiares asomarse a Twitter o Facebook para buscar ayuda.

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