El presidente Andrés Manuel López Obrador presentó el pasado viernes 15 de febrero un plan para inyectar 107,000 millones de pesos adicionales a Petróleos Mexicanos (Pemex), con el fin de aligerar la pesada carga financiera de la empresa productiva del Estado y fortalecer su capacidad de inversión.

La intención del Gobierno de México es que la petrolera estatal sea una empresa productiva que genere ganancias y utilidades, por lo que se le inyectarán recursos, se le quitará carga fiscal y se combatirá la corrupción dentro y fuera del corporativo, lo que generará ahorros generar ahorros y se aumentara la producción.  

Alberto Velázquez, director de finanzas de la hoy empresa productiva del estado informó que se inyectarán 25,000 millones de pesos a Pemex y se irá disminuyendo su carga fiscal, el directivo aseguró que después de 10 años no se contratará nueva deuda y empezará a pagar la deuda ya existente con las medidas anunciadas por el jefe del ejecutivo. ..

 

El mismo día en que el presidente anunciara “el plan para el rescate financiero de la petrolera”, la calificadora internacional Fitch Ratings señaló que el plan del gobierno sería insuficiente para prevenir el deterioro de la calidad crediticia de la empresa.

Fitch reconoció que las combinaciones de las medidas con valor de 107 mil millones de pesos pueden ayudar a que el reporte de un flujo de fondos no incremente el nivel de deuda; sin embargo, las inversiones en exportación y producción se mantendrán presionadas y no ayudarán a mejorar la producción y la disminución en las reservas.  

“El anuncio de la reducción de la carga fiscal es improbable que mejore el perfil crediticio individual en escala internacional de Pemex de 'CCC' y probablemente no cambiará la evaluación como "moderado" sobre el historial de soporte”.

Desde finales de enero de este año la calificadora estadounidense había bajado las calificaciones de Pemex y mantuvo su perspectiva negativa e informó además que redujo las notas en moneda local y extranjera a largo plazo de la petrolera de BBB+ a BBB-, y sus calificaciones nacionales a largo plazo de AAA a AA.

Para Fitch Rating las medidas de apoyo para Pemex anunciadas por el Gobierno de México, ya había sido incorporado en la última acción de calificación y no será suficiente para prevenir el deterioro de la calidad crediticia de la compañía, por lo que la nota sigue sin cambios.

Los bonos de Pemex se derrumbaron después de que Fitch rebajó la calificación de la empresa estatal a solo un escalón por encima de la categoría de bono chatarra, lo que provocó una caída en la deuda soberana y el peso.

El plan de apoyo para Petróleos Mexicanos  de la actual administración decepcionó también a Citibanamex, ya que la entidad financiera considera que no se tiene un diagnóstico apropiado del problema de la petrolera relacionado con la solvencia, aunado a que el gobierno es el único acreedor de la compañía, además la trayectoria esperada no es convincente, pues no se espera que la hoy empresa productiva del estado sea más eficiente, ni más redituable, y va a asignar el capital a negocios o actividades poco productivas, por lo que no va a mejorar los procesos operativos ni administrativos, al tiempo que va optar por operar solo, no con socios, como se esperaba con la reforma energética.

Llama la atención que Fitch haya tardado tanto en bajar la calificación crediticia de Pemex, pues la empresa ya tenía antecedentes negativos; había disminuido su producción en petróleo y en productos refinados, su deuda había crecido a niveles insospechados, tenía una alta carga impositiva y estaba llena de corrupción, todo esto durante las administraciones de de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.   

El crecimiento de la deuda de Pemex en el sexenio del presidente Felipe Calderón fue de 30 por ciento, equivalente a unos 13 mil 800 millones de dólares, al pasar de 46 mil 100 millones de dólares contabilizados en el primer año de gestión a 59 mil 900 millones de dólares al cierre de 2012.    

La producción de petróleo crudo en el sexenio Calderón se desplomó 22 por ciento, al pasar de una extracción promedio de 3 millones 256 mil barriles diarios en 2006, primer año de su administración, a 2 millones 543 mil barriles por día en 2012. El volumen de exportación disminuyó también 6.5 por ciento en términos anualizados, equivalente a unos 87 mil barriles menos por día.

La producción de refinados también disminuyó en el sexenio calderonista y la corrupción fue una constante dentro de la petrolera estatal, casos como Odebrecht, Oceanografía además del aumento en el robo de combustible.

A pesar de estos malos números de Pemex en la administración del esposo de Margarita Zavala Gómez del Campo y que ese gobierno no concretara ningún plan para la petrolera estatal, la Calificadora Fitch, ratificó en su informe de junio de 2012 la calificación de la hoy empresa productiva del estado en "BBB+" y sus notas nacionales a largo plazo de AAA.  

La calificadora hizo algunas recomendaciones de cómo mejorar la nota de Pemex, destacando una reducción de la carga impositiva de la empresa.

El sexenio de Enrique Peña Nieto, no fue mejor para la petrolera estatal, ya que dejó una deuda de 786 mil 859 millones de pesos, sin embargo, la entregó al nuevo Gobierno con un apalancamiento de dos billones 70 mil millones de pesos, es decir, Andrés Manuel López Obrador recibió a la empresa productiva del Estado con una deuda que es 163.1% mayor a la de hace seis años, de acuerdo a cifras de la misma empresa.

La producción de petróleo y de productos refinados, disminuyeron en el sexenio pasado y la corrupción dentro de la empresa petrolera aumentó, y el fracaso de la Reforma Energética, Fitch en su informe de octubre del 2018, ratificó la calificación de Pemex, en “BBB+” y sus notas nacionales a largo plazo en AAA.

Me llama mucho la atención que la baja de la calificación de Petróleos Mexicanos por parte de Fitch, se haga cuando entra una nueva administración que tiene un plan y que sigue algunas recomendaciones de la calificadora, al parecer lo que le gusta a esta entidad financiera es los planes y programas que fracasan y se les dan notas meritorias pero los planes que no se han llevado a cabo estos son motivos de castigo con una mala nota.