México, el país de la impunidad

México es un país con gran cantidad de recursos naturales, culturales, sociales y un largo etcétera, sin embargo todo esto se va al traste cuando quienes nos gobiernan ya sea a nivel local, estatal o nacional cometen actos de corrupción y empeñan todas las riquezas que el país tiene dejándonos en la miseria.

Las privatizaciones que iniciaron a finales de los años 80s del siglo pasado hasta la fecha han ido desmantelando el estado, encareciendo los servicios, arrendando gran cantidad de territorio a mineras extranjeras principalmente de países como Canadá y España. Somos de los países con los servicios de telefonía, internet y televisión más costosas a nivel OCDE. Con la privatización del ferrocarril todo tuvo que empezar a trasladarse por medio de tráileres que aumentaron de precio los fletes que inciden directamente en el precio final de los productos.

Se privatizaron las carreteras con el fin de hacerlas más seguras y transitables y solo unas pocas carreteras cumplen con lo prometido. Incluso hay carreteras ?libres? que están en mejores condiciones que las de ?cuota? y el gobierno en total complicidad con las empresas que las administran se siguen haciendo de la vista gorda sin importar poner en riesgo a millones de mexicanos que circulan por las carreteras diariamente.

Se ha comenzado a privatizar CFE de la cual presumen es una empresa de clase mundial aun cuando es de las empresas más denunciadas en PROFECO y otras dependencias por su deficiente servicio y la tardanza en procesar los reportes de fallos de luz eléctrica que pueden durar días incluso cuando el reporte es de poblados enteros.

Se privatizó TELMEX y lo único que se logró es que tenemos al hombre más rico del mundo, lo cual es una vergüenza en lugar de un orgullo ya que somos un país con más de la mitad de la población en pobreza y un tercio de la población en pobreza extrema y pobreza alimentaria.

El punto es que podemos ver un patrón, con cada privatización los beneficiados son unos cuantos que siguen manteniendo el sistema igual sin invertir realmente para mejorar las condiciones de las empresas y sus servicios que beneficien directa e indirectamente a las y los mexicanos de a pie.

Hoy por hoy comienzan a descalificar el servicio del IMSS e ISSSTE al igual que lo hicieron con TELMEX, CFE, PEMEX, entre otros con el fin de que la ciudadanía no vea con malos ojos a mediano plazo una posible privatización. Lo lamentable es que ya están en proceso de privatización ya que el IMSS e ISSSTE han decidido subcontratar (Outsourcing) a los empleados de limpieza y así sucederá después con otros puestos hasta tener médicos especialistas subcontratados desmantelando su sindicato y haciendo pedazos el contrato colectivo como sucedió con el SME y con PEMEX.

Todavía estamos a tiempo de rescatar tanto al IMSS como al ISSSTE que con un presupuesto cada vez más reducido hacen maravillas con lo poco que tienen y es el único servicio de salud al alcance de las clases trabajadoras que no pueden pagar un médico y mucho menos un especialista.

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