Hoolbox y La Paz, entre supervivencia y reapertura

Municipio de La Paz en Baja California
Municipio de La Paz en Baja California.  Cuartoscuro

Los destinos tendrían que apostar a sus experiencias más privadas que impliquen poca gente

 

Dentro de las últimas semanas se han dado a conocer que diversos destinos y hoteles han reabierto sus actividades al público y aquí menciono dos ejemplos que sobresalen por el cómo han logrado sobrevivir a esta difícil etapa.

El primer destino es La Paz, cuyo presidente de la Asociación de Empresas Hoteleras y Turísticas, Agustín Olachea destacó que ningún hotelero cerró sus puertas, sin embargo reabrieron casi el 50 por ciento el 15 de junio y la otra mitad el 1 de junio.

Posteriormente se volcaría la polémica del cierre de sus playas, cuya decisión afectó temporalmente al destino, pero pese a ello han logrado subsistir, cada hotelero con su propia fórmula desde agotar reservas hasta accionistas apoyando con ahorros.

El segundo destino es Holbox, una isla paradisiaca ha logrado subsistir en una apertura del 50 por ciento de sus hoteles en una primera instancia, entre ellos se encuentra Bárbara Hernández dueña del hotel Las Nubes de Holbox que pese a la difícil situación ha logrado abrir sólo 3 cuartos de 30 conforme al alojamiento Permitido y modificando menús.

¿Qué hay que destacar en todo esto?

En los dos destinos, jamás se tuvo un apoyo real por parte del Gobierno Federal para ayudar a los hoteleros a sortear las dificultades haciéndolos llegar a circunstancias extremas en algunos casos, sin tomar en cuenta los cierres de algunas atracciones.

En ambos casos, también se tiene que el enorme esfuerzo de los complejos turísticos al verse obligados a transformar sus servicios digitales y modificar algunas experiencias que los distinguían para garantizar un correcto recibimiento de huéspedes en la nueva normalidad.

Sin embargo, el gran reto que tienen hoy, es seguir de cerca la evolución de los contagios, pues si estos no cesan, representarían un riesgo para la reapertura en un mediano plazo, más que un beneficio.

Los destinos tendrían que apostar a sus experiencias más privadas que impliquen poca gente, actividades al aire libre y volver más conscientes a los viajeros sobre la importancia de usar las medidas de seguridad e higiene.

Además de necesitar urgentemente un apoyo y vinculación entre gobierno e iniciativa privada para poder sostener la crisis, con el fin de minimizar daños y poder aguantar alguna contingencia mayor a futuro que evite el cierre de más hoteleros.

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