Cuéntame tu historia

No es que adivinemos la historia de las personas, pero sí es que con nuestra actitud y nuestra forma de expresarnos, comunicamos algo de nuestro pasado y mucho de nuestro presente. Somos un espejo de lo que traemos dentro, de lo que somos y de lo que sentimos. No podemos evitar comunicarnos ni guardando silencio.

Siempre estamos sintiendo y reaccionando a lo que sentimos. Podemos expresar verbalmente muchas cosas,  pero nuestra actitud, nuestras expresiones, nuestra mirada y nuestra forma de sonreír,  tal vez muestren algo diferente, dejando ver que algo no está en armonía en nuestras vidas.

Esto es, que por más que tratemos de aparentar muchas cosas en relación a nosotros mismos, nuestro cuerpo y nuestro rostro van a dejar ver lo que traemos dentro.

El hecho es que si siempre estamos enojados, nuestro rostro va a estar rígido, y nuestro cuerpo se hará igualmente tenso. Si generalmente estamos tristes, nuestra comisura labial va a fijar esa expresión, nuestro cuerpo se encorvará, nuestro caminar será lento. Y así mismo, si estamos tranquilos y felices, nuestros movimientos serán armónicos, nuestras expresiones faciales relajadas y nuestro cuerpo no estará contraído. Esto significa que lo que vemos en los demás, es lo mismo que los  demás ven en nosotros. Reflejamos nuestra conformidad o inconformidad con la vida. Un rostro duro o tranquilo, palabras sutiles o que agreden, saludos forzados o agradables. Recordemos que las emociones son energía que se transmite.

Tal vez haya quien diga que su vida no ha sido tan agradable como la de otros, y tal vez tenga razón, no es la misma vida para todos. Pero aun así los seres humanos podemos transformar las cosas con una mejor actitud, pidiendo ayuda, razonando las cosas, tomando decisiones más acertadas, haciendo cambios en nuestra forma de ser, de pensar, y de estar en la vida. Siempre podemos elegir entre levantarnos de buenas o de malas, contestar bien a las personas o ignorarlas, perdonar o guardar rencor, arreglarnos o estar desaliñados, sonreír o fruncir el ceño.

Finalmente la actitud con la que vayamos por la vida es nuestra decisión.

Hagamos conciencia de nuestras actitudes con los demás, ya que esa es la historia que ellos se están haciendo de nosotros, la misma que a diario les estamos contando.

¡Buen fin de semana!

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