Columnas

Hágase la ley en los bueyes de mi compadre

Los bueyes del compadre.Juan José Estrada Serafín / Cuartoscuro

La tradicional frase: "Hágase justicia en los bueyes de mi compadre".

Discurso barato y golpismo constante como distractor, alevosía en cada uno de los ataques lanzados, “el que pega primero pega dos veces” parece ser la primicia ahora en la política mexicana magnificada por una prensa voraz, convertida en vocera al mejor postor, matraqueros a sueldo que nunca alzaron la voz cuando hacían comparsa con los delincuentes de cuello blanco cómplices de la corrupción huachicolera que ensució todos los caminos e industrias de México.

Muchos se lamentan ante la falta de alimento óseo diario, en cristiano común, les quitaron el hueso y lloran amargamente, ¿cuál y si no es ese el motivo más que fundamentado de los empresarios “benefactores” que disfrazaron muchos años sus fraudes aparentando beneficiar al pueblo pobre… evadiendo al fisco y en consecuencia saqueando las arcas de la nación mexicana?

Mientras desde las Cámaras sus lacayos agachados, carne de cañón de anteriores regímenes salían a lanzar golpes verbales contra quienes pudieran, políticos retorcidos que se movían entre penumbras cambiando su actuar de acuerdo a las circunstancias, siempre y cuando esas circunstancias llevarán el signo de pesos. El chiste era hacer ruido, vano contrapeso político que se diluía ante la intervención y argumentos de quienes sí estaban empapados de temas torales para nuestro país… pero a esos, bastaba ignorarlos.

¡Qué tiempos don Teofilito!

Debatir sobre Derecho, Filosofía, Política Nacional e Internacional, Economía; de Cultura General, es casi imposible para los nuevos líderes surgidos en las trastiendas del poder agonizante, alimentados con chatarra política solo atinan a dar palos de ciego buscando afanosamente aporrear, denostar con un discurso soez, raquítico y fangoso, hasta el cinismo de cobijarse con la capa del género para lograr su objetivo.

Tratando de incomodar y ofender con referencias como “Chairo” por sentir agravio al ser llamados “Fifís”, infiriendo al tono de voz un rencor acumulado. Odiadores a ultranza de la democracia, (convencidos que les quitaran sus pequeños sueños burgueses aspiracionales) desvariando creen que es sinónimo de socialismo, peor aún, de comunismo, se les olvida que la URSS desapareció hace mucho.

Comparsas y cómplices de la corrupción que arrastramos hace décadas, traficante de influencias, amigos de piquete de ombligo de los grandes empresarios evasores de impuestos, tan amigos que crearon despachos especializados para joder fiscalmente a nuestro país… Hoy, la podredumbre sale a flote y en cada borbotón los nombres y apellidos ilustres resuenan, las grandes fortunas corren al paraíso fiscal más lejano buscando escapar de las garras justicieras de la UIF, más vale que digan: “Aquí corrió…”

¡Ay México, grandioso país infestado de chahuistle!

En los últimos años hemos sido partícipes de cambios significativos dentro de las instituciones mexicanas, incluso dentro de las bases que soporta la naturaleza jurídica de nuestro país, el sistema anticorrupción juega un papel central en la nueva agenda, eficacia, eficiencia serían las palabras a utilizar en el más amplio y estricto sentido, aplicado con mucho menos recursos que los anteriores regímenes, los sueldos y prestaciones públicos bajaron, eso llenó de temor a más de uno, el ojo avizor del vecino de escritorio atento también a cualquier traspié, fue llenando de inconformidades a quienes se vieron maniatados, obligados a buscar mejores horizontes, muchos en los amigos de la iniciativa privada.

México debe favorecer la pertinencia e idoneidad a la administración pública para hacer frente a la corrupción enquistada, en momentos donde el Estado, sus instituciones, la sociedad; urgen y merecen entornos seguros, confiables, es imprescindible que cada dirigente reflexione y se cuestione el rumbo a marcar.

El liderazgo debe traducirse en acciones concretas, buscar la profesionalización de los actores múltiples para lograr un funcionamiento adecuado y correcto; los diferentes actores políticos y servidores públicos, así como los líderes sindicales o populares desde sus diferentes niveles de responsabilidad debieran conocer la importancia que representa el cargo que ostentan, lograr una congruencia también respecto a la ética y moral suficiente para eludir conflictos con el único propósito de lograr mayor desempeño y competitividad, evidentemente con la finalidad de alcanzar los objetivos trazados que sufrieron un vuelco abrupto al inicio de la pandemia.

La consolidación, profesionalización, especialización y sensibilidad a las necesidades sociales de México llevará a las instituciones a cumplir la meta señalada; el surgimiento de los nuevos desafíos que en nuestro país surgen diariamente, los grandes retos, migración, crimen organizado, tráfico de armas, trata de personas, ciberdelincuencia y los desafíos de seguridad local, requieren un esfuerzo inusitado y la organización total de un pueblo, México como en ningún otro momento de la historia camina sobre una etapa terrible donde solamente la unión podrá fortalecer al Estado, la voluntad y la decisión serán los factores claves para lograr salir del atolladero, buscar expresar el máximo potencial que nos permita alcanzar la cima y trascender.

El gran reto de cero corrupciones debe traspasar el discurso y llegar directo a quienes lo reclaman, dejando de lado el trillado discurso:

“Hágase la ley en los bueyes de mi compadre…”