Confío más en Artículo 19, que en los policías

A propósito de los Días Santos, quiero imaginar que el mejor diario de la izquierda mexicana resucitará el sábado o el domingo, luego de que ayer muchos de nosotros -tal vez erróneamente- lo dimos por muerto.

No somos doctores -al menos no hasta tener un doctorado- pero los periodistas muchas veces hacemos diagnósticos que en ocasiones resultan equivocados.

Ayer, por su portada, se dijo que el diario “tocó fondo”, otros pidieron que le “echaran cal” y yo mismo dije que no volvería a leerlo. No cumplí. Este viernes nuevamente lo estoy consultando y me doy cuenta que no puedo dejar de leerlo simple y sencillamente porque quedaría obtuso.

En verdad aprecio plumas jornaleras que tal vez no existirán en otro tiempo: Elena Poniatowska, Cristina Pacheco, Luis Hernández Navarro, Blanche Petrich, Diana Manzo, Alfonso Urrutia y un largo etcétera. Admiro y son de premio las fotos de Pablo Ramos, Carlos Ramos Mamahua y muchos otros fotógrafos y fotógrafas de primer nivel. Son de un ingenio inigualable El Fisgón, Monero Hernández y el mal querido Magú.

Ayer sí, nos pareció a muchos una pena la portada de La Jornada que a ocho columnas puso un fraseo extraño, que dice:  

“Financiado por EU, Artículo 19 nutrió el golpe contra México”.

En el balazo dice:

“Puedo probar que todos sus miembros son opositores a la 4T: AMLO”.

¿Está Artículo 19 financiado por EU?

 Sí. ¿Nutrió un golpe contra México? NO.

¿Artículo 19 es opositor a la 4T?

Tampoco.

Conozco de cerca a la organización y debo decir que la única vez que sentí un riesgo real por mi trabajo, pensé en acudir a A19, no a la policía. Así el grado de confianza que los periodistas le tenemos a esta organización. Y lo saben en La Jornada.

¿Cuál es su problema? Aunque muchos piensan que es el dinero, en realidad el problema es la amistad con muchos en Palacio Nacional, que ven la actual realidad como si todas las críticas fueran encaminadas a un “golpe blando” contra el presidente López Obrador.

Nada más falso que un golpe en estos momentos cuando el presidente camina de la mano con el Ejército.

En el caso de la oposición, si bien cada vez más hay un reagrupamiento, no tienen el tamaño para lograr un golpe de ninguna manera.

¿Qué le diría a la directora de La Jornada?

Urgen 3 cambios radicales para que el periódico resucite:

1- Olvidar el papel. El presente está en lo digital, si siguen sin darle la relevancia necesaria, todo está perdido. Nombrar a un director o directora digital sería un gran avance pues muchos trabajadores salieron de ahí porque no tenían margen de acción y no se veía como prioridad el portal de internet sino el diario.

2- Dejar de escuchar a las vacas sagradas. Hay señores trasnochados en La Jornada que con una mano quieren ser periodistas y con la otra cargan un megáfono para encumbrar al partido en el poder. Simple y sencillamente no se puede. Ahora que si le suma que esta clase de personas son consideradas ‘vacas sagradas’, se forma un círculo vicioso en el que solo se escucha a estas personas que sin duda en otro tiempo fueron muy inteligentes, e incluso referentes del periodismo pero hoy se encasillaron en ser porristas del gobierno en turno.

3- Colgarle las llamadas a Jesús Ramírez. No es difícil ignorar una llamada si se trabaja todo el día. Cualquier pretexto es bueno: “estaba en una junta”, “estaba en una entrevista”, en fin. No es que sea malo hablar con Jesús Ramírez, a muchos periodistas tal vez nos serviría para tener un pulso de lo que pasa en el círculo cercano del presidente. Pero al parecer esta relación ha sido dañina para la propia Jornada, sobre todo para las Rayuelas y para las portadas.

Ayer comentaba que si yo fuera La Jornada renunciaría al financiamiento público. Pero me temo que eso es imposible por la operación y los gastos del medio que hace unos años estuvo a punto de la quiebra.

En fin, mis mejores deseos para este diario. ¿Por qué? Porque inevitablemente lo necesitamos.