La historia de “Frida Sofía” será registrada en anales del periodismo mexicano, doble sentido. ¿Quién se equivocó? Nadie. La civilización del espectáculo se asume sin ética. Lo único evidente: el ascenso de la nota de “Frida Sofía” es inversamente proporcional a la caída de la exigencia ciudadana para que los partidos políticos “donen” sus ganancias. En la bolsa de valores de lo público, “Frida Sofía” rebasó a Change.org.
Wag the dog, dicen los gringos. Cambiar la discusión. Alternativa impostada que se impone. La televisión aún existe, desdeñarla digitalmente es un error. “Frida” caló porque las audiencias siguen siendo evidentemente analógicas. Es la gran lección para la elección de 2018. Imponer el tema es sobreponer el tema. La televisión produce, lo digital reproduce.
¿Quién gana? ¿Quién pierde? Televisa gana mucho, muchísimo, porque se reposiciona como una empresa que puede cambiar las “agendas” sociales y, obvio, las políticas. El experimento “Frida” será evaluado al interior de la empresa. Denostada o no, el 2018 también es de Televisa.
Ninguna vestidura es para desgarrarse, encontrar culpables mediáticos del simulacro, de la simulación, no vale. La Marina mareó a todos. Error táctico. La Marina no se equivoca, ejecuta, en el más pragmático de los sentidos… o sin sentido. ¿Por qué ahora se equivoca? ¿Quién usó políticamente a la Marina para cambiar la “conversación” nacional? ¿Por qué joder a Aurelio?
Televisa, SDPnoticias, El Universal… no se equivocaron los medios, se equivocó la fuente o, no, la fuente fue perversa al decir lo que luego desdice.
¿A quién favoreció el montaje? Todos pierden, nadie gana. En el desvío de la indignación ciudadana, se favoreció una discusión inútil. El efecto: no hablar de prerrogativas ni de gastos electorales ni de porcentajes… hablar de “Frida”, la desconocida, la imposible. “Frida” caló, sí. Y mucho.
