Columnas

Qué bien, todo indica que a AMLO le dieron remdesivir con baricitinib, bamlanivimab o dexametasona. Ya aprueben esas medicinas para todos en México.

“Pienso que todos estamos ciegos. Somos ciegos que pueden ver, pero que no miran”.
José Saramago

El tratamiento que recibió el presidente Andrés Manuel López Obrador para la infección de covid-19, fue y sigue siendo un misterio. ¿Por qué en México se hacen las cosas diferentes? Boris Johnson tuvo coronavirus, se explicó el tratamiento que recibió, incluso se supo que requirió estar unos días en terapia intensiva. Hasta el mismo —ahora expresidente— Donald Trump fue llevado al Centro Médico Militar Nacional Walter Reed y se explicó claramente, y día por día, su evolución, no solo por su vocero, sino por el grupo de médicos que lo asistían; en forma puntual se dijo que el presidente se encontraba recibiendo remdesivir, regeneron y dexametasona.

Hace unos días el presidente López Obrador dijo que había recibido un tratamiento experimental en el Instituto Nacional de la Nutrición y Ciencias Médicas Salvador Zubirán. Durante los 14 días de confinamiento no se explicó cuál era el tratamiento, solo se decía una y otra vez: “el Presidente se siente muy bien”, y un nuevo síntoma repetido varias veces por la secretaria de Gobernación: “el Presidente está de muy buen humor”.

No se trata de un asunto de confidencialidad, creo que es el derecho de todo mexicano el saber qué tratamiento recibe el líder de su país. Más aún cuando somos una de las naciones más afectados por la pandemia de este virus.

Si en realidad el Presidente recibió un tratamiento de investigación, esto hubiera sido un riesgo absoluto e innecesario. Un protocolo de investigación de medicamentos para el SARS-COV2, establece que se requiere de dos brazos para lograr tener resultados confiables. Un grupo recibe el medicamento que se está investigando y el otro recibe placebo. Ni el paciente ni el médico saben qué se encuentra recibiendo el enfermo, eso se llama estudio doble ciego. No me puedo imaginar que la persona más importante del país pudiera haber recibido placebo, sin que él lo supiera, tampoco sus médicos y menos nosotros, es decir, un estudio triple ciego.

Es bien sabido que para esta enfermedad sirven pocos fármacos, que el tratamiento antiviral temprano es importante en personas consideradas de alto riesgo para presentar una forma grave de la infección. Remdesivir es un antiviral aprobado desde mayo en los Estados Unidos y en Europa para tratar pacientes con coronavirus. Es cierto que el fármaco no es la panacea, que el beneficio va en los rangos del 30%, pero cómo quisiéramos tener un 30% menos de fallecidos. Los estudios que llevaron a la aprobación de este medicamento en muchas partes del mundo fueron también realizados en México, como lo corrobora la publicación del New England Journal of Medicine del 20 de diciembre del 2020.

De toda esta situación surgen dos preguntas que pasa el tiempo y no se contestan. Pero lo que no debemos permitir es que se olviden tales preguntas porque cada día se reportan MÁS mexicanos fallecidos. Esta vez el tiempo no debe de permitir que sigamos “ciegos”. ¿Qué recibió el Presidente para esta infección? ¿Cuál es la razón por la que no se aprueba el remdesivir en México?

¿Será que el tratamiento contenía remdesivir y que en forma inexplicable sigue sin ser aprobado en México? Si el presidente lo recibió, qué bueno, qué bien que se recuperó y que se encuentra bien. Pero entonces háganlo disponible al criterio de los médicos que tratamos a pacientes con covid; que no sea la decisión de un médico de escritorio.

Este gobierno ha tomado como bandera la libertad: la gente decide si usa o no cubrebocas, una medida que se ha considerado como obligatoria y con sanciones graves en otras partes del mundo. Pues bien, al no aprobar el remdesivir se afecta la libertad que tienen los pacientes de poder recibir un tratamiento aprobado en otras partes del mundo y que en México funcionó en al menos dos estudios ya publicados.

No se necesitan más investigaciones ante una enfermedad que lleva más de 170,000 fallecidos, no perdamos más tiempo. Nunca habíamos tenido en salud un problema como al que nos enfrentamos, nunca habíamos sido restringidos en el uso de medicamentos para tratar una enfermedad.

Pido que se diga qué tratamiento recibió el Presidente, porque todo apunta que se utilizó ese fármaco, remdesivir, junto con baricitinib, bamlanivimab o dexametasona. Se vale que haya recibido lo mejor que hay. También se vale aprobar esos medicamentos para que los puedan usar otros mexicanos.

0-0-0-0

El autor, Dr. Francisco Moreno Sánchez, @DrPacoMoreno1 en Twitter, es médico internista e infectólogo. Profesor de posgrado de medicina interna en el Centro Médico ABC. Sus opiniones son a título personal.