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Entre la seriedad y la ingravidez

¿Quién quiere ser recordada como una persona seria?Becca Tapert / Unsplash

¿El amor es cosa seria o cosa ingrávida? No lo sé.

 

Y todo en la memoria se perdía /como una pompa de jabón al viento.Antonio Machado

Machado tiene una presencia seria, lo comentó un amigo y no lo sé. En el revuelo por la última carta que escribió Machado, publicó que todo lo referente al poeta sevillano es siempre serio. Quizá algunos versos rayan en formalismos, muy de la época, pero no sé qué constituye la seriedad de una persona dedicada al arte. Pensaba en Octavio Paz, sus palabras eran contundentes, sus versos también, pero lo imagino bailando con Cortázar en el jardín de la Embajada de México en India (a inicios de 1968); sonríe como un niño pequeño y se deja bañar por el Sol del este. Me viene a la mente Rosario Castellanos, mujer férrea, de argumentos fulminantes, recordándonos que matamos lo que amamos y el resto no ha sido, simultáneamente es poseedora de aquellos ojos grandes, traviesos, mirando el más allá con la inquietud del infante. Vislumbro a mi querida amiga Paloma Rosenzweig, cuyas obras son provocaciones para tesis doctorales y la escucho contarme un sueño con varios episodios cómicos.

¿Quién quiere ser recordada como una persona seria? Difícilmente alguien que aprecie la flexibilidad, el afecto físico, la alegría, los momentos ligeros. La ingravidez no tiene nada de malo, el problema es solamente ser superficial. No tiene nada de malo ver una película de comedia de fórmula de Hollywood o leer algún panfleto de superación personal u ocultismo (mezclados inexplicablemente en nuestra era) siempre y cuando no sea el único insumo de alimento espiritual. Nada tiene de dañino tener conversaciones de temáticas filosóficas con nuestras amistades, hacernos preguntas que deriven en más preguntas, aunque sea como ejercicio ocioso para asegurarnos que la mente sigue ahí y tiene posibilidades; el conflicto sería no podernos reír de la vida misma y situarnos en una espiral de pesimismo adolescente. La superficie es en tanto algo más habita el fondo. Lo recóndito eventualmente debe tocar otras esferas, a veces la de la luz y al ser visto, se convierte en superficie.

¿El amor es cosa seria o cosa ingrávida? No lo sé.

Para saber más del tema pueden revisar los siguientes textos: De lo lúdico y lo serio, de Huizinga; La risa de Bergson; Mucho ruido y pocas nueces de Shakespeare; El guardián entre el centeno de Salinger; Un chino en bicicleta de Magnus; Ortodoxia de Chesterton y cualquiera de mis columnas.

Es todo.