Columnas

¡Fernández Noroña, mi camarada!

Gerardo Fernández Noroña.@fernandeznorona

Gerardo nunca pudo cumplir su deseo de conocer al Comandante Chávez

En octubre de 2012, durante su segunda visita a Venezuela, Gerardo Fernández Noroña se quedó paralizado por unos segundos, totalmente maravillado, cuando el ministro de Energía Eléctrica de entonces, Héctor Navarro, le dijo que en nuestro país toda la población tenía concluida la educación primaria. De inmediato, se volteó hacia mí, y me disparó a quemarropa, "¿y tú, por qué no habías dicho eso?". Con vergüenza le dije que no lo sabía. "Ésa no es respuesta. Informaciones como ésa, tú tienes que saberla", me contrarrespondió. Luego dirigiéndose al profesor Navarro, le dijo: "Ése es el gran problema de ustedes, no le dicen al mundo los enormes logros sociales que tienen. Con ese dato pulverizaré en México cualquier manipulación que de ustedes se diga. En México estamos todavía muy lejos de esa hazaña". Yo presencié ese diálogo.

Gerardo nunca pudo cumplir su deseo de conocer al Comandante Chávez. Su intenso activismo político en México le ocupó el tiempo necesario para relacionarse con la Revolución Bolivariana desde un primer momento, y conocer a su líder máximo directamente. Pero él es un lector voraz, y gracias a eso, lo confieso, se encontró con Chávez en "Los cuentos del Arañero", libro que atesora con especial cariño. Gerardo ama a Venezuela. Razón por la cual, en esta segunda diputación que hoy ostenta, sus colegas en el Congreso mexicano no dudaron en designarlo Presidente del Grupo Parlamentario de Amistad con Venezuela.

En otra visita suya al país, en 2016, y después de recorrer varias ciudades venezolanas, me dijo: "Oye güey, en mis otras visitas y en esta visita en especial, me he dado a la tarea de mirar a la gente. Tú no lo ves, porque estás imbuido aquí, pero yo sí lo veo. Ustedes tienen toda la población calzada. Eso no es un logro menor. Eso también es una hazaña. Ahorita, que estuve de candidato a diputado, recorrí la Sierra Poblana, y me encontré con comunidades en las que hay personas que nacen, crecen, se reproducen, se envejecen, y mueren, y nunca conocen un par de zapatos. Tener calzada toda la población es un logro social gigantesco". Eso me dejó profundamente pensando.

Y ayer justo me recordé de esa anécdota con Gerardo, y casi que me echo a llorar. A mi casa tocó un adolescente ofreciéndome jabón artesanal, y cargaba unas chancletas desgastadas. ¡Maldita guerra económica que nos metieron, que nos están reversando todas las conquistas sociales que logramos con Chávez!

En fin, pero es de Gerardo Fernández Noroña que quiero hablarles. En pocos días se estará renovando la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados y su nombre aparece entre los postulados a presidirla. Ojalá lo elijan. De ser electo, se convertirá de inmediato en Presidente del Congreso mexicano, pues la primacía del Parlamento allá la posee quien presida la cámara baja. Ganarán a un hombre honesto, sensible y culto como dirigente. Desde aquí, desde este encierro intramuros en el que estoy, en este remoto pueblo de Venezuela, quiero desearle la mejor de las suertes a mi hermanito del alma más querido, a mi camarada Fernández Noroña.

Acarigua, 14 de agosto de 2020