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Nuevo León: solo existe Clara Luz; Adrián y Larrazabal, paralizados. Y el factor Colosio

Clara Luz Flores Carrales.Cortesía

Así van las campañas electorales en NL en tiempos de covid-19.

La única que da nota

Pareciera que solo hay una candidata a la gubernatura nuevoleonesa, Clara Luz Flores, de Morena.

Es la única que da noticia, tanto si la calumnia Felipe Calderón —inmoralmente se valió del tema de las vacunas para golpear a Clara Luz— como si se junta a desayunar con el presidente Andrés Manuel López Obrador, e inclusive si sorprende al invitar a su equipo al exaspirante panista a la gubernatura Víctor Fuentes.

Clara Luz también estuvo en el centro de los comentarios cuando el candidato más fuerte a la alcaldía de Monterrey, Luis Donaldo Colosio Riojas, anunció que se queda en el partido de Dante Delgado, Movimiento Ciudadano, lo que significó que rechazara una muy seria invitación que se le hizo para competir por el partido del presidente AMLO.

La estrategia del timorato

Es un misterio la popularidad del abanderado del PRI, Adrián de la Garza —segundo lugar en las encuestas, algunos puntos por debajo de la morenista—; él es un tipo gris, mal orador, sin sentido del humor y pésimo para comunicar emociones, pero tiene seguidores y no hay duda de que un número significativo de votantes le darán su voto.

Su presencia en medios y redes es, para todo fin práctico, inexistente. Se trata del clásico caca de perico, que ni huele ni jiede. Pero le funciona no generar comentarios de ningún tipo, ni a favor ni en contra de su apocada persona. Como no es —ni jamas podrá llegar a tal categoría— un líder que mueva multitudes, seguramente sus estrategas le recomiendan a De la Garza que no haga nada, que confíe en que las equivocaciones de sus rivales lo beneficiarán y que concentre sus recursos en las tradicionales movilizaciones de votantes priistas.

No sé si Nuevo León merezca un gobernador como Adrián de la Garza, sin alegría y sin empuje, más bien con la personalidad propia de alguien permanentemente cuitado y, por tal razón, sin el liderazgo que se va a requerir para llevar al estado a recuperar mucho de lo que ha perdido por una fatal combinación de malas administraciones públicas, corrupción, desastres naturales y, ahora mismo, sin encontrar la fórmula para salir de la peor doble crisis en cien años: la pandemia y la recesión

El que no termina de arrancar

Salió del retiro y conquistó con facilidad la candidatura del PAN a la gubernatura de Nuevo Léon, pero Fernando Larrazabal nada ha hecho para que la gente recuerde sus virtudes, que las tiene —el carisma es su principal ventaja y fue, pese a tantos conflictos, buen alcalde de Monterrey y San Nicolás— ni tampoco ha trabajado para consolidar la todavía excelente reputación del PAN en el electorado nuevoleonés.

Aunque ha hecho poco o nada por promover su candidatura, no luce mal en las encuestas: está en tercer lugar, no muy lejos de De la Garza.

Sin duda, Larrazabal está en una posición que le permitiría crecer y aspirar a la victoria…, pero si, y solo si hiciera lo que no ha hecho: ser noticia en redes sociales y medios tradicionales más allá de las frecuentes menciones de El Norte, en las que simple y sencillamente se le identifica como protagonista de una vieja historia que el panista no ha querido o podido aclarar suficientemente.

Si arranca a tiempo —realmente no lo ha hecho—, Fernando Larrazabal podrá ser un competidor con posibilidades de ganar la gubernatura de Nuevo León. Pero si pasan más días y sigue en la misma actitud pasiva que ha mostrado desde que se hizo candidato del PAN, la de 2021 será su primera derrota electoral.

El que no debió ser candidato

El que arrancó con meses y aun años de ventaja es el candidato a gobernador de Nuevo Léon de Movimiento Ciudadano, Samuel García. Tuvo éxito al principio, pero se excedió en la búsqueda de la popularidad por la popularidad misma.

Es un joven conocido y pienso que a la gente le gusta seguir sus aventuras, pero cada día menos personas ven a Samuel como un político confiable y serio.

El factor Colosio

Samuel García debió haber renunciado a la candidatura para entregarla a Luis Donaldo Colosio, o quizá el líder real del partido, Dante Delgado, lo tuvo que haber marginado para que el hijo del sonorense asesinado en 1994 peleara con el PRI, el PAN y Morena en las elecciones de 2021.

Lamentablemente, encaprichado, Samuel se aferró a la candidatura y casi logra que Colosio se vaya a Morena. No ocurrió así porque Donaldo, como su padre, es un hombre congruente: si había propuesto una candidatura de unidad PAN-MC para impedir el avance del partido de AMLO, no iba a terminar defendiendo una causa en la que tantas veces dijo que no creía.

Como candidato a la alcaldía de Monterrey, Luis Donaldo sin duda mejorará la posición de Samuel, pero no lo suficiente ni siquiera para ganar en la capital de la entidad.

Lo interesante será analizar a quién perjudicará más el liderato de Colosio en el municipio con el mayor número de votantes, si a Clara Luz Flores, a Adrián de la Garza o a Fernando Larrazabal.

Es un hecho que Luis Donaldo Colosio Riojas será el próximo alcalde regiomontano y que su participación decidirá la gubernatura, pero ¿a favor quién?, ¿de la morenista que sin duda ha hecho hasta ahora la mejor campaña; del priista que está escondido por timorato, o del panista que no se decide a empezar a correr?