Loret se equivocó —en el mejor de los casos— al acusar a Irma Eréndira. Punto por punto

Irma Eréndira
John Ackerman e Irma Eréndira Sandoval

Reportaje

Hace días Carlos Loret de Mola difundió en su sitio de internet un reportaje sobre los bienes inmuebles de Irma Eréndira Sandoval, secretaria de la Función Pública, y su esposo, John Ackerman, académico del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y comentarista en algunos medios de comunicación.

La nota la vi en El Universal, la leí superficialmente y no le hice mayor caso. Pensé, sin haber profundizado en la información, que la acusación de “corrupta” a la funcionaria tenía que ver con no haber reportado seis propiedades en su Declaración Patrimonial. Supuse que alguna explicación habría a tal hecho —consideré que no podía ella ser tan ingenua como para caer en una falta fácilmente detectable— y, por lo tanto, no le di mayor importancia.

Al día siguiente comprobé que no debía haber mayor problema, ya que otros diarios, tanto o más críticos de la 4T que El Universal, ignoraron lo dado a conocer por Carlos Loret.

Epidemiólogo a tus virus

Ayer sábado el tema volvió a ser noticioso porque algunos integrantes del equipo del presidente López Obrador defendieron en Twitter a la secretaria Sandoval. Que entre los defensores de Irma Eréndira estuviera el jefe de la estrategia contra el Covid-19, Hugo López Gatell, generó algunas críticas del propio Loret; de políticos de oposición, como Dante Delgado, del partido Movimiento Ciudadano, y hoy domingo comentarios un tanto subidos de todo en la columna Bajo Reserva de El Universal.

Puedo esta de acuerdo en lo afirmado acerca de que el experto en epidemiología debería concentrarse en la pandemia, que sigue imparable, y no meterse en grillas, así que los cuestionamientos que se le hicieron al doctor López-Gatell me parecieron aceptables.

Pero, más allá de que comparto la tesis de “epidemiólogo a tus virus”, esta mañana llegué a la conclusión de que seguía sin entender el reportaje de Loret que leí tan a la carrera en El Universal. Así que decidí analizar con cuidado el video en el que este periodista lo dio a conocer.

En síntesis el reportaje de Loret

1. Contra lo que yo pensaba, Carlos Loret no acusa a Irma Eréndira Sandoval de no haber reportado en su Declaración Patrimonial seis propiedades. Con toda claridad en la nota se ve que los seis inmuebles están reportados.

2. A Loret le parece raro —es decir, sospechoso de algo ilícito— que una pareja de investigadores de la UNAM como Irma Eréndira y John Ackerman, pudieran haber adquirido tantas propiedades durante nueve años de trabajo mal pagado en la academia.

3. Loret considera que la señora Sandoval debió haber reportado las propiedades a su “valor de mercado” y no al precio al que las adquirió.

4. La acusación más grave es la de que Irma Eréndira recibió “un regalazo” de parte de Marcelo Ebrard porque, cuando este era jefe de gobierno capitalino, su administración cedió sin costo una casa a la hoy titular de la Función Pública.

Mi opinión sobre lo publicado por Loret

1. Si la secretaria Sandoval reportó en su Declaración Patrimonial todos los inmuebles que posee con su marido, entonces ¿cuál es la falta? En realidad, ella cumplió con lo exigido por la ley. Esta es la verdad y no la niega la información dada a conocer por Loret.

2. Antes de acusar a dos académicos mal pagados —es lo que afirma Loret— de no contar con recursos personales para adquirir inmuebles, el periodista tendría que demostrarlo. El patrimonio de una familia no solo es producto de los salarios de los cónyuges. Una pareja tiene muchas otras fuentes de ingresos, como la prestación de servicios profesionales independientes, donaciones, herencias y aun inversiones en negocios comerciales o bursátiles. Por lo demás, resulta de muy mal gusto que Loret subraye tanto el hecho de que la UNAM paga muy poco a sus investigadores, sobre todo porque la gente que se entrega a la vida universitaria no lo hace por la recompensa económica, sino por vocación, y siempre tiene facilidades para realizar otras actividades remuneradas.

3. A Loret le molesta que Irma Eréndira no registrara sus propiedades a “valor de mercado”. ¿Cuál es el “valor de mercado“ de una casa? La única manera objetiva de determinarlo es vendiéndola. Esto es, antes de ponerla a la venta y de encontrar comprador uno puede pensar que su propiedad vale muchísimo; no importa. El bien tendrá un valor objetivo solo cuando alguien saque el dinero para adquirirlo, no antes. Esto del “valor de mercado” de los inmuebles es, queda claro, bastante subjetivo. Cualquier casa valía varias veces más antes de la pandemia que después. Quien pensaba que podía vender un terreno en un millón de pesos antes del coronavirus, seguramente podía encontrar compradores a ese precio. Ahora mismo será afortunado si alguien le ofrece la mitad de esa cantidad. En su reportaje Loret determinó unos "valores de mercado" que, me parece, están bastante inflados dada la situación actual, en la que, por la incertidumbre económica, nadie busca comprar ningún inmueble.

4. El "regalazo" de Marcelo Ebrard a Irma Eréndira Sandoval cuando el primero era jefe de gobierno capitalino y la segunda una simple académica de la UNAM, en realidad tiene una explicación: la dio la propia secretaria de la Función Pública. Cito lo que difundió su coordinador de Comunicación en redes sociales: “Como se lee en su declaración patrimonial, ella reporta un acto jurídico de regularización, el 27 de agosto de 2007, de la casa donde la secretaria creció con su familia en la colonia popular de Santo Domingo. Esta colonia es emblemática por sus luchas por el derecho a la vivienda y el terreno fue escriturado a su nombre por ser la mayor de los tres hermanos después del lamentable fallecimiento de su señor padre. Se pagaron todas las contribuciones y la regularización no fue un acto personalizado sino de aplicación general en beneficio de los habitantes de esta emblemática colonia popular de la Ciudad de México”. Ellos es algo que, por cierto, podría concluirse del reportaje de Loret, quien afirma que la cesión —normal desde hace varios sexenios en muchos lugares del país donde hay inmuebles no plenamente regularizados— la hizo el director general de Regularización Territorial del entonces gobierno del Distrito Federal.

Conclusión

O sea, el patrimonio de Irma Eréndira Sandoval y John Ackerman parece estar en orden. ¿Molesta a Carlos Loret, a El Universal y a políticos de oposición, como Dante Delgado, que defienda a la secretaria de jefe en la lucha contra la pandemia? Lo entiendo, el doctor López-Gatell debería concentrarse en la crisis sanitaria que tanto se ha complicado. Fuera de eso, creo que Loret no encontró ninguna irregularidad atribuible a Irma Eréndira ni a nadie más.

Algunas personas que defienden a la secretaria dicen que se le ataca porque ella es la encargada, en el gobierno del presidente AMLO, de combatir la corrupción. No sé si detrás de Loret esté alguien —algún funcionario, alguien contratista— lastimado por las investigaciones de la Secretaría de la Función Pública. Como no tengo la menor idea, no especularé.

Lo único que me queda claro es que Loret ha caído en la peor obsesión del periodista: sentirse obligado a descubrir, cada semana, una grave falta de alguien relacionado con el gobierno. Como ello no es posible, cae en el amarillismo. Creo que este ha sido el caso.

En fin, no veo nada irregular en el hecho de que una pareja cuyos integrantes no trabajaban en el gobierno adquirieran propiedades, que por cierto se reportaron cuando ella fue nombrada funcionaria pública por más que no haya calculado el siempre subjetivo y cambiante “valor de mercado”; tampoco tuvo nada de incorrecta la cesión hace 13 años de una casa en una colonia popular, que en realidad fue una regularización de propiedades en un proceso legal que los distintos gobiernos han realizado desde hace al menos dos décadas para que la gente tenga un mínimo de certeza jurídica sobre su patrimonio.

Posdata

En La Jornada, este domingo Emir Sader analiza “la autocrítica de la derecha brasileña, en la voz de Pedro Cafardo, editor ejecutivo de Valor, el periódico de la gran comunidad empresarial brasileña”.

Tal editor “afirma que la ‘clase dominante’ de Brasil fue responsable por la elección de Jair Bolsonaro y necesita hacer un mea culpa por su elección. Critica a empresarios, políticos y periodistas ‘influyentes’ que aún no se han ‘disculpado’ por la elección de Bolsonaro y que, según él, ‘eluden sus responsabilidades’…”.

“… ‘Los empresarios solo pensaron en sus propios intereses y comenzaron a aceptar a ‘cualquiera’, siempre que no fuera del PT. Está claro que la elección del presidente fue responsabilidad de las élites brasileñas, desde los agronegocios hasta la industria, evidentemente pasando por el sector financiero”.

Debemos tener cuidado. Andrés Manuel López Obrador, sobre todo por su manía de sí cobrar impuestos a los mega ricos, podrá no ser del agrado de la gente conservadora, que tiene el derecho de combatirlo a la buena, pero...

Ojalá se entienda que una cosa es aspirar a ganarle las elecciones a la 4T y otra muy distinta sembrar tal clima de terror que lleve a muchas personas a preferir cualquier cosa en vez del ogro comunista que actualmente encabeza el gobierno de México.

Andrés Manuel tiene muchos defectos, pero es un demócrata empeñado en tender la mano los más pobres y en combatir la corrupción. Críticas tan absurdas, tan de mala leche, tan injustas como las de Carlos Loret, otros periodistas, empresarios radicalizados y políticos de oposición solo dividen a la ya muy dividida sociedad mexicana.

Está bien, el presidente AMLO debería llamar a la unidad y dejar de cuestionar tan fuertemente a quienes lo cuestionan, pero estos personajes tan histéricos tendrían que empezar a ser más serios en sus campañas contra la 4T. Si no nos tranquilizamos todos, nos arrepentiremos como los brasileños que ya no saben qué hacer con el más impresentable de los gobernantes del mundo.

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