Enamoramiento, encantamiento e hipnotismo en la 4T…

AMLO
La política electoral es un caso especial de enamoramiento

En política la irreversibilidad no existe. En el amor, tampoco. La maldición de los amantes es un riesgo siempre

Entre la OCDE y Pemex

Varias veces Andrés Manuel ha hablado de la necesidad de que los cambios diseñados y ejecutados por la 4T sean irreversibles. ¿Qué significa lo anterior? Un articulista de Reforma, Carlos Elizondo Mayer-Serra, ha tratado de dar una respuesta, pero me temo que no entiende realmente lo que busca el presidente López Obrador.

Lo irreversible no tiene que ver con vulgaridades como la expresada, en forma de pregunta por Carlos Elizondo, en el sentido de que el grupo que llegó al poder el año pasado se quede para siempre.

Evidentemente, los referentes de Mayer-Serra son el PRI y el PAN —colaboró con Vicente Fox como representante ante la OCDE y en el periodo de EPN fue nombrado consejero de Pemex—, de ahí que sus análisis invariablemente los inscriba en la lógica de los partidos políticos que en el pasado recurrieron a todo, inclusive al fraude electoral, para no soltar el gobierno federal.

Enamorar votantes

Desde luego, Andrés Manuel quisiera que alguien de Morena ganara las siguientes elecciones presidenciales, pero está consciente de que para ganar, a los electores hay que seducirlos y no puede estar seguro de que todos los liderazgos de su partido tengan la personalidad que se necesita para “enamorar” a la gente que sale a votar.

El enamoramiento es encantamiento, dijo José Ortega y Gasset en sus Estudios sobre el amor. Creo que eso es verdad. El enamorado es un pobre ser que “no tiene la atención libre para movilizarla sobre las cosas que la rodean”. Vive embobado, ensimismado: “Esta concentración hacia su propio interior da al enamorado una apariencia de sonámbulo, de lunático, de ‘encantado’…”. El enamoramiento es, por lo mismo, hipnotismo.

Hipnosis

Ortega recurre a un trabajo del psiquiatra austriaco Paul Schilder para apoyar su tesis. Citaré solo una de las tantas coincidencias entre enamoramiento e hipnotismo que analiza el pensador español: “Los manejos que facilitan el ingreso en la hipnosis tienen un valor erótico: los suaves pases de mano como caricias; el hablar sugestivo y a la par tranquilizador; la ‘mirada fascinante’; a veces, cierta violencia imperativa de ademán y de voz”.

Por más que un gobierno haga bien las cosas, perderá las elecciones si la oposición encuentra un candidato carismático y que domine el arte de la seducción de las masas. Fue el caso de Vicente Fox. El ex presidente Ernesto Zedillo realizó un muy buen trabajo, pero no había nadie en el PRI capaz de enamorar a los votantes. El resultado fue un desastre: Fox, excelente como candidato, ya de presidente terminó siendo no solo un fraude, sino que traicionó a la naciente democracia mexicana que le había permitido llegar al poder.

Desde luego, la combinación de un mal gobierno con un candidato incapaz de hipnotizar puede terminar en desastre para el partido en el poder. No queda nada de las reformas estructurales de Peña Nieto porque este no pudo controlar la corrupción de no pocos de sus colaboradores y porque, además, su apuesta electoral —José Antonio Meade— solo encantó a la población mexicana en la hora de la derrota, cuando aceptó su fracaso casi entre lágrimas. Tal combinación posibilitó que López Obrador y Morena se quedaran con todo, lo que ha simplificado la tarea de la 4T de cambiar casi por completo la Constitución.

Morena 2021, 2024

Sabe Andrés Manuel que no se ve a nadie en la actual oposición mejor calificado para enamorar votantes que tres militantes de su partido: (i) Claudia Sheinbaum, la más inteligente, trabajadora y carismática, y que, además, es mujer. ¡Ya les toca a las señoras demostrar que son mejores para gobernar!; (ii) Marcelo Ebrard, que sabe venderse muy bien ya que se expresa en tono de politólogo culto, y (iii) Alfonso Durazo, quien ha crecido en la forma en que se hicieron populares Fox y AMLO: soportando toda clase de golpes injustos en los medios de comunicación.

No creo que a López Obrador le preocupen mucho las elecciones intermedias de 2021 ni la presidencial de 2024: sabe que ante la inexistencia de cuadros prestigiados en la oposición, ganará prácticamente de todas, todas. Es decir, la 4T tiene garantizado vivir un sexenio más. Pero ¿y después? Un nuevo Fox que enamore a la ciudadanía puede hacer reversible el proyecto.

La maldición de los amantes

En política la irreversibilidad no existe. En el amor, tampoco. La maldición de los amantes consiste en que la persona que destruye la pareja, por más daño que haga a la otra si un día decide regresar, lo hace sin problema. Es decir, se le acepta de nuevo, así sea solo para volver a sufrir nuevas traiciones y abandonos.

Cuando Vicente Fox triunfó, muchos pronosticamos que el PRI no iba a volver nunca a gobernar a México. No entendimos la maldición de los amantes. A los priistas les bastó para volver a ser aceptados por la gente a la que tanto le fallaron con construir a un candidato con imagen de guapo que se había casado con una princesa. La boda, quizá sin amor, entre Peña Nieto y Angélica Rivera pudo más que todas las razones políticas de la izquierda y la derecha para tratar de convencer a los votantes de no aceptar el retorno del viejo partido autoritario.

Litto Nebbia

Andrés Manuel entiende que la 4T será reversible si algún día las elecciones presidenciales las gana otro farsante con capacidad de seducción política del tipo de Vicente Fox. Cuando el actual presidente de México habla de que los cambios actuales no será reversibles o que son tan profundos y benéficos para la sociedad que se les complicará echarlos atrás a priistas y panistas, lo que está buscando es concientizar a los mexicanos para que, si van a actuar como los amantes que aceptan de vuelta a quien les traicionó, al menos lo hagan preparados para que el daño sea mínimo.

Hay un tango que puede hacer entendible lo que estoy diciendo. No sé si No importa la razón sea en realidad un tango: su compositor, Félix Francisco Nebbia Corbacho, alias Litto Nebbia, es uno de los pioneros del rock en español en Argentina, pero yo esa canción solo la he escuchado interpretada por la tanguera Adriana Varela. Dice la letra de Nebbia:

También puede ser que mañana llames
y sin ningún motivo atenderé
me hablarás de volver
tantas cosas dirás
porque sabes muy bien
que siempre aceptaré.
Pero esta vez estaré preparado
para que no me dañes al pasar
un beso será un beso,
una caricia sólo eso
y así cuando te marches
tanto no sufriré.

El galanteo electoral

El electorado mexicano ha sido ingenuo al aceptar el cortejo de priistas y panistas y puede volver a caer en lo mismo. Andrés Manuel simplemente advierte a los ciudadanos de que que si se vuelven a dejar seducir por los malos políticos, lo hagan conscientes de que estos fallarán otra vez: con esa certeza el nuevo engaño no será tan duro. 

Creo que eso es lo que AMLO comunica a diario al hablar de la irreversibilidad de la 4T y, también, al subrayar todo lo malo que hubo en el pasado —como no buscar petróleo donde había, sino gastar el dinero no era posible encontrarlo. Increíble que a pesar de ello, muchos hayamos creído que la reforma energética iba a ser la panacea...

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