Josefina regresa a sus orígenes: el fascismo y la anarquía

La semana pasada tronó el soterrado distanciamiento (enfrentamiento) que se vive entre Los Pinos y la candidata presidencial del PAN, Josefina Vázquez Mota.

Roberto Gil Zuarth, ex secretario particular de Felipe Calderón, y ahora “coordinador” de la campaña de Vázquez Mota, fue encarado por el español nacionalizado mexicano, Antonio Solá, quien le reclamó el descuido que tiene con respecto a las actividades de la panista.

Roberto Gil le contestó encrespado al muy nervioso hispano que se iba de la campaña. Pero una llamada de Los Pinos lo mantuvo “formalmente” como encargado del trabajo proselitista de Vázquez Mota.

Roberto Gil no estaba de acuerdo en que Josefina arengara mediáticamente a los mexicanos a salir a la calle para protestar (más bien injuriar) a Enrique Peña Nieto.

Le contestaron los ayudantes de Solá que esa marcha se la achacarían a López Obrador. No tomaron en cuenta las recomendaciones de Roberto Gil y la candidata lanzó su fascista exhortación a marchar contra Enrique Peña en un desgañitado discurso, mismo que debe ser revisado por la FEPADE y el IFE a efecto de ponderar si no se incurrió en un delito de los previstos en la legislación vigente.

En la agria discusión sostenida entre Gil y Solá, afloraron las quejas del español relativas al abandono que habían hecho de la campaña Ernesto Cordero y sus gentes. Lo mismo dijeron del poco entusiasmo del presidente nacional del PAN, Gustavo Madero y de la pésima impresión que causó la graciosa huida de Francisco Ramírez Acuña a la embajada de España.

La campaña de Vázquez Mota sigue vertiginosamente en una imparable caída libre.

SDP noticias da a conocer este domingo 20 una encuesta en donde se cierran las distancias entre Peña Nieto y López Obrador a poco más de 10 puntos. Y Josefina en cambio sigue en las mismas. No convence y por lo tanto no crece.

Por eso la medida desesperada de corte fascistoide y anarquista, actitudes que caracterizaron hace casi 80 años a los cristeros y fundadores de la Unión Nacional Sinarquista, que años después devinieron en el desaparecido partido del Gallito, PDM, protestando los domingos contra los que consideran sus enemigos no solamente políticos, sino incluso religiosos.

Peña Nieto es el pecador favorito de la Santa Inquisición “josefinista”. Y López Obrador sigue convertido, según Solá, en un peligro para México.

La marcha del sábado 19 no cambia los números de las encuestas que reflejan el estado de ánimo nacional con respecto a los candidatos presidenciales.

Ni las cambiaran las siguientes marchas dominicales, con un tinte parroquial y un fuerte olor a sacristía, a las que convoca la desesperada Josefina Vázquez Mota.

A 40 días de los comicios, difícilmente se moverán las preferencias electorales que hoy manifiestan los resultados de las encuestas serias.

El PAN se sabe de antemano perdido. Hoy a Felipe Calderón le importan mucho más sus ajustes de cuentas con los generales y miembros non gratos para él, del Ejército Nacional; que el destino electoral de una candidata que nació muerta como Josefina Vázquez Mota.

 

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