El extraño mundo del dueño de TV Azteca

 

Asumimos que el señor Ricardo Salinas Pliego es ampliamente conocido en México. Lo es para el gremio periodístico, para los intelectuales y algunos académicos, pero para el grueso de la población, su nombre no dice nada. "El dueño de TV Azteca", explica mejor el asunto y de inmediato ubica al personaje en la mente del mexicano y si bien es cierto que posee la concesión otorgada por el Estado del canal de televisión, éste no es de su propiedad porque pertenece a la nación.

Por eso el mensaje que envió a los mexicanos a través de twitter es gravísimo y profundamente revelador

 

1.- Retrató de cuerpo entero la "filosofía empresarial" del dueño de TV Azteca: "Business are business" (negocios son negocios), no solamente pasando por alto el deber moral que tiene con aquellos de quienes proviene su enorme fortuna, sino además su profundo desprecio por las incipientes formas en las que se manifiesta la democracia en nuestro país.

2.- Es de resaltar el rol de las redes sociales en todo este asunto. En twitter, el pendenciero empresario tuvo oponentes de su calibre. Al menos en el ciberespacio sí se refleja la democracia al suprimir el sistema de castas, posiciones sociales, económicas y hasta académicas. En el "territorio comanche", como dice Pérez Reverte, Salinas Pliego es un usuario más, expuesto a todo lo que esto conlleva. "El que se lleva se aguanta", dice el sabio refrán.

3.- El punto nodal en este asunto es el nivel de congruencia y compromiso del empresariado mexicano. El señor Salinas Pliego es uno de los hombres más ricos de México, empresario de primer nivel y por su actitud, surgen ahora interrogantes acerca de todo su gremio ¿quiénes piensan exactamente como el dueño de TV Azteca? ¿quienes son los fariseos que hablan de compromiso, desarrollo sustentable y deberes morales, entre otros, pero al final terminan exhibiendo la verdadera cara de su empresa: ganar dinero a costa de quien sea, como sea, de cualquier forma?

Todo lo anterior, debería hacernos reflexionar acerca de las políticas neoliberales que en este momento han tomado el control de muchas esferas importantes del aparato de Estado, para su uso y conveniencia. En sentido estricto, no están haciendo nada reprobable, pero se aprovechan de los escollos de esa democracia que tanto desprecian, para consolidar fortunas y patrimonios a costa de la ignorancia del pueblo.

Efectivamente, nadie puede obligar a un semejante a ver el debate antes que el fútbol. La democracia es, antes que nada, libertad en todas sus formas, pero tampoco debería ser tema de debate la elección entre estas dos alternativas. La paradoja es que nos quejamos de la oferta política encarnada en los tres candidatos (Quadri es una mala broma) que aspiran a dirigir los destinos de este país, pero no reparamos en nuestra propia formación ciudadana. Asunto educativo, después de todo

¿Usted qué opina, estimado lector?

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