En el sitio etimologias.dechile.net se lee la curiosa historia de la palabra “vacilar”:

√ “Viene del latín vacillāre, ‘menearse de lado a lado’, más o menos como lo hace un cojo con su bastón”.

√ “Vacillāre viene de bacillum (bastón), la misma palabra que nos dio imbécil y bacilo”.

√ “De ese movimiento de lado a lado nos llega el baile cubano de vacilón”. Sí, el de vacilón qué rico vacilón.

√ “El cojeo de un cojo con su bastón y la crueldad de los niños que se burlan de las pobres personas que tienen algún defecto físico podría explicar el significado de burla que le dan a la palabra vacilar”.

√ “Y de esa mezcla de baile y burla nos llegó la palabra vacilo o estar vacilando como sinónimo de hueviando”, es decir, estar de huevones.

Seguramente en un momento de hueva creativa fue que los editores de los grandes diarios del Grupo Reforma (El Norte, de Monterrey; Mural, de Guadalajara, y Reforma, de la Ciudad de México) decidieron una estrategia para quitarles el enojo a los empresarios encabronados porque las encuestas de los periódicos de Alejandro Junco de la Vega dan a AMLO 20 o más puntos de ventaja.

Así, decidieron evaluar el tercer debate de candidatos presidenciales solo permitiendo que opinaran solo “consejeros editoriales y líderes” relacionadas con tales diarios que, como todos sabemos, simpatizan mayoritariamente con el PAN.

Lógicamente, los “consejeros editoriales y líderes” de Grupo Reforma dieron ganador a Ricardo Anaya, como segundo ganador a José Antonio Meade y como el grandísimo perdedor a Andrés Manuel López Obrador.

Vaya vacilón. O, expresado más mexicanamente, qué pinche vacilada a menos de tres semanas de las elecciones.