Alfaro, escupiendo al cielo

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Alfaro culpó a administraciones pasadas de haber negociado con el crimen organizadoInternet

Todo lo que sube baja; de ahí que se deba tener cuidado cuando se escupe al cielo, para evitar lo que le ha ocurrido al gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez, quien en un tuit, el 15 de abril de 2015 colocó el siguiente texto:

“Jalisco no puede seguir por este camino, en materia de seguridad y procuración de justicia, su gobierno ha sido un rotundo fracaso. Si no puede, deje su cargo”.

Así pedía la cabeza del entonces primer mandatario de la entidad, Jorge Aristóteles Sandoval Díaz.

Pero como dicen por ahí, escupió para arriba y hoy, cuatro años después, los jaliscienses le decimos exactamente lo mismo a él; no le movemos ni una letra a su mensaje y subrayamos. “Si no puede deje su cargo”.

Queda claro que Enrique Alfaro se equivocó cuando justificó el incremento en homicidios y violencia en la entidad, argumentando “se están matando entre ellos”, refiriéndose a los miembros del crimen organizado. Se mordió la lengua; también están matando a los nuestros, a los buenos.

Así quedó de manifiesto el viernes pasado cuando los jaliscienses vivimos una jornada de furia patrocinada por las mafias.

Fueron tres ataques directos contra elementos de la Fiscalía General del Estado (FGE), los cuales comenzaron a partir del atentado contra la coordinadora de Puestos de Socorro adscrita a la dependencia a las afueras de su domicilio en donde su esposo resultó lesionado.

Prácticamente en simultáneo, dentro del fraccionamiento Jardines del Edén, en Tlajomulco, otro grupo de hombres armados asesinó a un policía perteneciente a la Secretaría de Seguridad y comisionado al Área de Menores de la Fiscalía, mientras se encontraba durante su periodo vacacional. Su hijo, un menor de edad, resultó lesionado.

Le siguió un enfrentamiento en el mismo coto, -con la participación de alrededor de 200 elementos policiacos-, que se prolongó por casi dos horas. Algo inusitado en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG). Se pudo detener a dos de los criminales, pero dos agentes más perdieron la vida. Por la tarde-noche hubo otro atentado contra agentes que resultaron ilesos.

El gobernador Enrique Alfaro se encontraba de gira en la ciudad de Chicago, Illinois, desde donde informó que daba seguimiento a los acontecimientos, sin que ello implicara modificar su agenda para retornar de inmediato a Jalisco como habría sido lo esperado.

Ayer, se apersonó en las instalaciones de la FGE para advertir a los uniformados que están todos amenazados, que las vidas de todos corren peligro, -como si no lo supiesen-, con la diferencia de que el Gobernador fue personalmente a dar el mensaje, casi como vocero de la mafia.

Les dijo que el ataque no fue en un hecho aislado o circunstancial, sino que respondió a un hecho planeado para pretender doblar al gobierno y que el objetivo de los delincuentes era atacar a “muchos más” elementos de la fiscalía en “un atentado de dimensiones nunca antes vistas en nuestro estado”.

Alfaro culpó a administraciones pasadas de haber negociado con el crimen organizado y advirtió que él no lo hará, porque no quiere que al final de su sexenio digan que entregó el estado a la delincuencia.

Les dijo también que los criminales aprovecharon su ausencia, -como si hubiese marcado alguna diferencia-, para perpetrar los ataques, que de acuerdo al  Fiscal Gerardo Octavio Solís Gómez, fueron “concertados, estructurados secuencialmente y con precisión para atacar a objetivos elegidos con anterioridad”.

En todo este desorden, sigue resultado preocupante la actuación de las fuerzas de seguridad que no se ve por dónde puedan dar la pelea a quienes sí lucen organizados, armados y decididos.

No es posible que las autoridades de seguridad no se hayan enterado que se perpetraban los ataques y en cambio, por el lado criminal estaban perfectamente informados de los movimientos y la agenda del gobernador con quién sabe cuánta anticipación.

La actuación de los elementos de seguridad durante el enfrentamiento de casi tres horas, de acuerdo con los videos es vergonzosa y lamentable; de entrada, participaron municipales de Zapopan, Guadalajara y Tlaquepaque, así como estatales y federales, agentes investigadores y pareciera que, como en el rancho, les hablaron a todos a que llegaran a “hacer bola”.

Se les ve totalmente descoordinados, muchos con ropa de civiles, sin chalecos antibalas, sin pasamontañas, en fin, sin la indumentaria y el armamento adecuado para entrar en acción.

“Los policías de Jalisco tienen miedo”, tituló hace un par de días un diario local. Y cómo no van a tenerlo, si la principal arma es la coordinación y no la tienen ni cuentan con un mando a la cabeza con capacidad para generar y desplegar estrategias.

“No podemos agachar la cabeza”, dijo el gobernador a los agentes de la fiscalía, y los conminó a indicarle sus necesidades.

Desconocemos si lo hicieron o no, pero circula una carta, presuntamente desde la fiscalía, donde los agentes lamentan el mensaje del gobernador y es que, como se menciona, “demuestra la fragilidad de la institución”. Señalan que “se agradece la honestidad, pero nuestras familias no se lo merecen, ni la justicia, ni la paz, ni la institución”.

Los uniformados se dicen “huérfanos de líderes”, reconocen que les faltan mejores armas, mejores vehículos, mejor logística, pero más que eso, faltan mejores personas a la cabeza. “Necesitamos más 02 de arriba hacia abajo y menos 00s y 01s. Estamos huérfanos de fiscales de directores, por eso morir en fiscalía es diferente”.

Seguramente es su manera de cuestionar la posición del doctor Macedonio Salomón Tamez Guajardo, quien es el titular de la Coordinación General Estratégica de Seguridad, pero ha dejado de manifiesto su incapacidad para llevar a cabo de manera efectiva ese cargo que le ha quedado grande, y en tanto nos seguimos preguntando en dónde está y qué hace?, lo mismo que el General, Secretario de Seguridad, Daniel Velasco, que no aparece por ningún lado.

Tan mal está la situación en la fiscalía, que el futbolista Joao Maleck, quien en presunto estado de ebriedad provocó la muerte de una pareja de recién casados al impactar otro auto con el suyo el domingo pasado, podría librar la prisión.

Quedó en evidencia una serie de irregularidades en la actuación tanto de los agentes de vialidad, como del Ministerio Público y de la fiscalía, y solo la presión de los familiares y de la sociedad en general, han podido hacer que la autoridad corrija y se estén rectificando los peritajes que en un principio se había dicho, resultaron negativos a la prueba de alcohol y la velocidad en que conducía el jugador de la segunda división del Sevilla de España a 70km/h.

Un cochinero, es en lo que está convertida la Fiscalía y el sistema judicial de Jalisco. Solo en este caso se han presentado cuatro versiones, dos boletines, y un peritaje que nadie ha visto.

Los atentados contra uniformados cada vez son más directos, los asesinan en sus hogares frente a sus familiares.

Queda claro que las mafias están mejor organizadas y mejor armadas. En la casa acribillada el viernes, personal de la fiscalía aseguró 12 armas largas, 7 cortas, 2 granadas de fragmentación y 3 vehículos.

El fiscal Solís Gómez afirmó que entre 10 y 15 funcionarios municipales y estatales han sido víctimas de amenazas, por lo que el viernes pasado los delincuentes “se quedaron cortos” al concretar sus objetivos.

Enrique Alfaro pidió a los agentes hacer una reflexión “muy seria y muy profunda de dónde estamos parados”, y al margen de lo que le pudiesen haber contestado o no los oficiales, le podemos decir al gobernador que tanto los ciudadanos como los agentes estamos parados sobre aguas pantanosas, que nos hundimos cada día irremediablemente en medio de la inseguridad, de la desesperanza al ver la incapacidad de las autoridades de seguridad y la ineficacia e ineptitud de quienes están al mando. Así que le reiteramos el pedimento, en un acto de honestidad, fuera de falsas soberbias, “Si no puede deje su cargo”.

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