En el desarrollo económico del país regularmente medimos el Producto Interno Bruto. El producto interno bruto es el valor monetario de la producción de bienes y servicios de una demanda final de un país o región durante un periodo determinado.
El PIB como indicador de bienestar
El padre del indicador PIB como indicador de bienestar fue el contador norteamericano Simon Kuznets. Kuznets declaró en un discurso ante el congreso estadounidense en 1934:
“Es muy difícil deducir el bienestar de una nación a partir de su renta nacional (per capita)”.
Los economistas y sobre todo los políticos siguieron equiparando prosperidad y crecimiento basados en el PIN per capita. Kuznets insistió en sus declaraciones y 28 años después volvió a declarar ante el congreso: “Hay que tener en cuenta las diferencias entre cantidad y calidad del crecimiento, entre sus costes y sus beneficios y entre el plazo corto y el largo. Los objetivos de “mayor” crecimiento deberían especificar de qué y para qué”.
Por qué el PIB es bueno para los políticos
En un mundo donde predomina el desarrollo a costa de lo que sea, el PIB marca la productividad dividida entre el número de personas del país. Imagine que las calificaciones de todos los alumnos de un colegio se promediaran. Los más estudiosos y aplicados estarían subsidiando a los alumnos que se sacan las calificaciones más aceptables.
En cuanto a PIB es lo mismo, si un país tiene algunas industrias muy productivas puede ocultar los bajos rendimientos de las otras. Y eso pasa en la distribución de la riqueza. Un país con el PIB elevando no necesariamente es un país que tiene una distribución de la riqueza equitativa.
Ejemplo: Noruega
Noruega es una de las economías donde la brecha entre los que más tienen y los que menos tienen no es tan grande. Tiene una economía inclusiva donde los noruegos gozan de una buena atención médica, escuelas subsidiadas y una economía bastante ecológica.
Noruega utiliza su riqueza petrolera para financiar los servicios públicos. La mayoría de la energía que alimenta a este país proviene de energía verde que proviene de fuentes renovables.
Hay un ranking de economías inclusivas en el mundo Noruega es el primero en la lista, Estados Unidos esta en el lugar 23, China en el 26 y la India en el 62. La lista está conformada por países con economías avanzadas y países con economía emergente. Solo 12 países en la lista de economías avanzadas han reducido realmente la pobreza. Esto a pesar que su PIB promedio ha aumentado en 5.3%
Caso México
El World Economic Forum desarrolla el ranking de economías inclusivas y las contrasta entre ellas ademas de hacerlo con el PIB.
El comentario que hacen sobre México es el siguiente:
México está situado en el lugar 24 dentro de las economías emergentes. En la parte de crecimiento y desarrollo tiene un comportamiento superior comparado contra las otras economías emergentes estando en el lugar 13 de 74 países. Esta en el quintil superior en términos de productividad. En contraste, en la parte de inclusión tiene una de los niveles más altos en cuanto a disparidad económica aun y cuando ésta se ha ido reduciendo en los últimos cinco años. Los resultados en la negociación del TLCAN pueden tener impacto en los factores de crecimiento y desarrollo en México.
En pocas palabras, a pesar de tener un crecimiento en productividad y desarrollo, las diferencias entre los que más ganan y los que menos ganan es muy grande.
AMLO vs los empresarios
No me estoy poniendo de parte de AMLO o de los empresarios pero me parece que de cierta manera Andrés Manuel tiene un punto y los empresarios no se pueden andar rompiendo las vestiduras con ese tipo de comentarios.
En un mundo ideal, todos los empresarios procuran el bien de sus empleados pues estos son la base de sus ganancias. En este lugar utópico, los empleados son tratados bien, tienen el suficiente descanso y tienen un sueldo que les da la oportunidad de poder trabajar sin tener la preocupación de cómo proveer sustento a su familia.
En este mundo ideal, los empresarios cumplen con sus obligaciones laborales, como el pago de impuestos, pago de obligaciones laborales como el seguro social, prestaciones , vacaciones entre otras cosas. Empleados sanos son empleados productivos. Los empleados productivos dan ganancias a la empresa y éstas se transmiten a los empresarios. Todos contentos y felices.
De una manera agresiva, AMLO llamó a los empresarios tramposos y parte de la mafia del poder y acusó a varios de enriquecimiento ilícito a costa de las facilidades que les ha dado el gobierno.
Después de esta acusación varios empresarios se desgarran las vestiduras y cual fariseos se ofendieron y empezaron con declaraciones como el “Así no” entre otras.
La “clase empresarial”
Corre en las redes sociales un video de una persona que dice ser empresario y que dice que “la clase empresarial” es la que mantiene con sus impuestos a los partidos políticos y que la clase obrera no tiene impacto versus lo que paga la clase empresarial en impuestos.
Desde ahí empezamos mal. Los empresarios pagan los impuestos correspondientes a los productos que son manufacturados por los empleados que tienen que pagar impuestos sobre la renta y que sus sueldos son calculados con base en las cuotas que tienen que pagarle al Seguro Social. La base de impuestos del país no son los grandes contribuyentes sino los pequeños que pagan el impuesto al consumo, el predial, la tenencia, el ISR sobre su sueldo. No es lo mismo dar el 33% de tu sueldo cuando ganas 10 mil pesos al mes y mantienes a una familia de 5, que cuando ganas 3 mil millones de pesos y puedes hacer muchas deducciones por tu régimen salarial, no nos confundamos.
La minoría rapaz
Aunque yo pensaría que no es una minoría. ¿Cuántos patrones no reportan todos sus empleados al Seguro Social? ¿Cuántos cuentan con una nómina mayor a la que reportan? ¿Cuántos se aprovechan de esto para darle sueldos paupérrimos a sus empleados aprovechándose de la situación que éstos viven? Creo que más que una minoría.
Volvamos a los indicadores
Los políticos se vanaglorian del desarrollo económico de un país basados en el PIB y en las inversiones. En un país donde existe una gran disparidad entre lo que ganan los que ganan los empresarios y lo que ganan los que producen alguien tiene que ser el que busque el balance.
Y otra vez, no quiero decir que el gobierno se convierta en Robin Hood y que los que ahora tienen se los quiten para que los que menos tienen tengan algo. Esto no es distribución de la riqueza, eso es solo promediar.
En una economía inclusiva se busca el bien de todas las clases sociales, reduciendo las brechas entre todas ellas. No es dar limosna a los que no tienen, es volver productivos a los que no lo son y buscar darles un mejor trato a los que ya trabajan.
Volvamos al mundo utópico, si a los trabajadores se les da salud, seguridad y estabilidad laboral y un sueldo que haga que no se preocupen más que por ser productivos, seguramente tendremos un país más sano, más rico y más igualitario. En el caso que la clase empresarial no tenga la capacidad de resolver esta ecuación, tendrían que entrar los representantes de las personas a mediar este balance de la ecuación. Si los empresarios ganan más, los empleados tendrían que ganar más de cierta manera.
Ser inclusivos
¿Qué le falta a México para ser una economía inclusiva? La verdad mucho. Pero un buen inicio sería que los empresarios paguen lo justo, sin concesiones. Del otro lado, que el gobierno sea claro y transparente en el uso de los recursos públicos para el bienestar de la sociedad. En otras palabras, erradicar la corrupción para que el dinero que venga de los impuestos de los mexicanos se implemente en las obras que los benefician. Si esto lo puede lograr alguno de los candidatos que se están postulando, seguro que tendrá mi voto. ¿Quién podría trabajar para disminuir la brecha entre los que tienen y los que no?
Hay derechas e izquierdas socialistas y ser socialistas no tiene que ver con darle a unos quitándoles a otros, tiene que ver con invertir correctamente lo que les da el pueblo. Se tendría que cambiar el nombre de administración tributaria a administración de la coperacha pues ya no se paga un tributo, sino se paga un impuesto para que este dinero sea invertido y administrado para el bienestar y correcto funcionamiento de la sociedad. Esperemos que los próximos administradores de esta riqueza sean lo suficientemente hábiles para utilizar estos recursos de una manera que nos beneficien a todos, reduciendo esa brecha entre los que más y los que menos tienen.
