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Las constructoras chinas continúan mostrando interés en México mientras buscan aprovechar la ambiciosa cartera de infraestructura del país, después de intentos fallidos de acceder al segundo mercado más grande de Latinoamérica. De acuerdo con Enrique Dussel Peters, profesor de economía de la UNAM y titular del Centro de Estudios China-México, “este récord pocos países lo han alcanzado”.

Es interesante el trabajo que Cechimex brinda a las empresas chinas, para que comprendan los proyectosde infraestructura de nuestro país, por una parte, y, al mismo tiempo, ayudan al Gobierno mexicano a obtener una perspectiva más clara de cómo operan las empresas chinas. En estos diagnósticos se muestra que la racha del imperio chino en licitaciones no es la mejor, veamos. Los proyectos cancelados a los que se refiere Dussel son la ampliación de US$386 millones de la central hidroeléctrica Chicoasén en el estado de Chiapas, que fue suspendida en 2016; el complejo turístico de 2.300mn de pesos (US$108mn) Dragon Mart en Quintana Roo, que las autoridades ambientales descartaron en 2015; y el tren de alta velocidad de 50.000mn de pesos México-Querétaro que fue cancelado por acusaciones de conflicto de intereses en 2014 con la adminitración peñista.

Habrá que estar atentos al 27 de noviembre cuando las autoridades capitalinas informarán del fallo de a qué empresa se le encargará de la adquisición y mantenimiento de 30 nuevos trenes con nueve vagones, así como la rehabilitación de 10 trenes de propiedad del operador STC Metro, a cargo de Florencia Serranía, de la línea 1. Desde la embajada norteamericana se preguntan si la administración de Claudia Sheinbaum otorgará el contrato a China Railway Construction Corporation y CRRC Zhuzhou Locomotive. O a poco se aplicará el proverbio chino de “copelas o cuello”.