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Si todo esto constituye una alianza estratégica a fin de crear un eje que impulse los intereses latinoamericanos.

La mejor política exterior es la interior

Para los que tomaron a pie juntillas la expresión del presidente Andrés Manuel López Obrador de que “La mejor política exterior es la interior”, y más aún si la simplificaron como lo hace el cuarteto Aguilar, Castañeda, Tello y Zuckermann, debe ser una desagradable sorpresa que La Jornada y El País observen el surgimiento de “un nuevo eje” que impulse intereses latinoamericanos, como resultado de la visita de Estado que realizó a México el presidente Alberto Fernández.

El español periódico que destaca por observar muy sesgadamente la realidad mexicana, advierte “un cambio en las últimas semanas” porque desde que López Obrador llegó a Palacio Nacional evitó pronunciarse “abiertamente o interferir en las cuestiones que más preocupan en América Latina”.

Pronunciamientos abiertos existen a la vista de todos. Baste mencionar el otorgamiento de asilo al derrocado presidente Evo Morales (10-XI-19); el buen resguardo de sus principales colaboradores en la Embajada de México en La Paz, sometida a asedio por la espuria Jeanine Áñez; las denuncias de la Cancillería mexicana por el intervencionista papel de Luis Almagro, de la OEA –el célebre Ministerio de las Colonias de USA; la propuesta de Obrador sobre las vacunas ante el Grupo de los 20, más tarde ante la Asamblea General y el Consejo de Seguridad de la ONU y la vacuna Astra Zeneca en la que suman esfuerzos instituciones de tres países.

AMLO y el presidente de Argentina

Nada tiene de casual -entonces- que AMLO y Alberto Fernández adviertan del peligro de que la OEA se extralimite en sus alcances, como ocurrió en 2019 en Bolivia. Y exijan en la declaración conjunta que suscribieron: “Las Misiones de Observación Electoral de la OEA deben apegarse estrictamente a criterios técnicos objetivos, así como en fortalecer las capacidades nacionales en materia electoral”. Los gobiernos de México y Argentina hicieron votos para que el proceso electoral de Ecuador “culmine en tiempo y forma y se garantice la continuidad democrática”.

Tampoco que ambos jefes de Estado presionen contra el acaparamiento de las vacunas y quieren que el G20, al que pertenece Argentina y México, las declare “bien global”, a la luz del acaparamiento por 10 países del 80% de los antígenos.

Entre los 15 puntos suscritos por Fernández y AMLO destaca el acuerdo para incrementar las inversiones recíprocas, la diversificación e intensificación del comercio bilateral, tanto para productos primarios como manufacturas agropecuarias, industriales y servicios. Sus equipos trabajarán en un acuerdo comercial integral y ambicioso.

Las dos naciones asumieron el compromiso de respetar la soberanía de los países de la región y fortalecer la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, que preside México.

Para ambos presidentes, a la luz de la pandemia, es indispensable una América Latina y Caribe, fuerte, unida y solidaria, donde ningún país de la región quede excluido del acceso universal, justo, equitativo y oportuno a medicamentos, vacunas e insumos médicos.

AMLO expresó el respaldo de su gobierno a los “legítimos derechos de soberanía de la República Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes”. Esto en medio de la disputa entre la nación suramericana y el Reino Unido, que tiene bajo control por la fuerza este archipiélago desde 1883.

Si todo esto constituye una alianza estratégica a fin de crear un eje que impulse los intereses latinoamericanos, está aún por verse, cuando los propósitos declarativos constituyan realidades tangibles.