Tengo otros datos . El Tren Maya el EZLN y el sí al proyecto ferroviario del pueblo rebelde de Felipe Carrillo Puerto

Tren Maya
La obra deberá operar en 2023, dijo Rogelio Jiménez Pons.Tomada de video

El ferrocarril se desplazará a una velocidad máxima de 160 kilómetros por hora cuando transporte pasajeros en el día y en la noche su velocidad será de 120 kilómetros por hora cuando transporte mercancías.

El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) advirtió el pasado primero de enero que defenderá a la “Madre Tierra” en el sureste de México, de los megaproyectos de infraestructura que busca concretar en los próximos años el Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, ya sea el Tren Maya, el Corredor Interoceánico –o Transístmico– o el Proyecto Integral Morelos.

En los primeros minutos de este año, momento en el que se cumplieron 26 años de la aparición del Ejército Zapatista en el estado de Chiapas, el subcomandante Moisés hizo un llamado a sus bases para defender su tierra “hasta morir si es preciso”.

Los principales argumentos que tiene el grupo neo-zapatista contra del Tren Maya es que el proyecto trae consigo destrucción de la naturaleza y de los pueblos originarios, que se está violando incluso el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre pueblos indígenas y tribales y que hubo una simulación a las consultas hechas por la el gobierno de la Cuarta Transformación que no tomaron en cuenta la opinión de las verdaderas comunidades indígenas.

La posición del grupo indígena contra el proyecto de infraestructura ferroviario en el sureste del país me parece que es débil y que no está sustentada en un análisis y diagnóstico certero, además de que los neo-zapatistas, dirigidos por algunos personajes mestizos como el “Sub Comandante Marcos” y otros, que arrogantemente se ostentan como los que le dan voz a los pueblos originarios de los estados de la península de Yucatán y de Tabasco y Chiapas, están muy lejos de representar todo eso de lo que se jactan.

Hay que conocer en que consiste el proyecto del Tren Maya para tener un diagnóstico y evaluar su viabilidad y los beneficios, así como sus posibles efectos negativos a las comunidades y al medio ambiente.

La obra de infraestructura en comunicación y desarrollo del turismo recorrerá mil 460 kilómetros de vía a partir de 18 estaciones con 12 paraderos y cruzara a lo largo de los 112 municipios de los estados de Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo.

Los 1,460 kilómetros de vía del tren se pretenden construir en cuatro años e iniciar su operación en 2024. La mayoría de las estaciones y desarrollos colaterales se llevarían a cabo a partir de contratos de inversión mixta. Es decir, empresas privadas diseñarán, financiarán, construirán y mantendrán las vías férreas, el material rodante y los sistemas de comunicación.

El ferrocarril se desplazará a una velocidad máxima de 160 kilómetros por hora cuando transporte pasajeros en el día y en la noche su velocidad será de 120 kilómetros por hora cuando transporte mercancías.

Según el gobierno federal el proyecto ferroviario generará empleos, detonará la economía de la región y desarrollará infraestructura con servicios básicos para mejorar la calidad de vida de los habitantes.

El Tren Maya no cuenta con los derechos de vía de 34 por ciento de los casi 1,000 kilómetros de ruta donde no hay rieles construidos, para poder edificar el proyecto, revela una investigación cartográfica de Geocomunes y el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible.

Para construir las vías, los contratos que ya se están licitando requieren que los caminos y su infraestructura cuenten con 40 metros de ancho, por ello, se estima que hacen falta 1,316 hectáreas en total. Según el estudio, 943 de esas hectáreas son de propiedad ejidal y afecta a ejidos de Yucatán, Quintana Roo y Campeche.

El proyecto que está a cargo del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) se asegura que 95 por ciento del trazo del tren ya tiene derechos de vía liberados, esto se debe a que desde hace más de un siglo existen las vías del tren en gran parte de esa región y que existía la ruta ferroviaria Palenque, Chiapas a Valladolid, Yucatán.

El gobierno de la Cuarta Transformación realizó el pasado mes de diciembre un proceso de consultas previas de información con las comunidades que están involucradas en el proyecto, esto con el pleno apego a la ley y al Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre pueblos indígenas y tribales.

El Proceso de Consulta Indígena y Jornada de Ejercicio Participativo Ciudadano sobre la obra inició el 15 de noviembre pasado con una serie de actividades de asambleas informativas y deliberativas sobre el proyecto, en 15 regiones.

Comunidades indígenas de Yucatán, Quintana Roo, Chiapas, Tabasco y Campeche se manifestaron a favor del Proyecto de Desarrollo del Tren Maya al tiempo que hicieron propuestas para ser incluidos en su implementación.

La Secretaría de Gobernación (Segob) informó el pasado 16 de diciembre que las asambleas regionales consultivas se llevaron a cabo en cuatro sedes de Quintana Roo: Reforma, Bacalar; Xul-Ha, Othón P. Blanco; X-Hazil Sur, Felipe Carrillo Puerto y Cobá, Tulum. Del mismo modo, en tres puntos de Campeche: Xpujil, Calakmul, Champotón y Don Samuel, Escárcega, así como en Tenosique, Tabasco.

Para la oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos ONU-DH el proceso de consulta indígena sobre el “Proyecto de desarrollo Tren Maya”, hasta el momento no había cumplido con todos los estándares internacionales en la materia.

La oficina de la ONU detalló que los estándares internacionales de derechos humanos establecen que la consulta y el consentimiento de los pueblos y comunidades indígenas debe ser previo, libre, informado y culturalmente adecuado.

La institución internacional reconoció la decisión del Gobierno de México de realizar esfuerzos para respetar, proteger y garantizar los derechos de los pueblos indígenas, incluyendo su derecho a la consulta y el consentimiento para el proyecto mencionado, pero observó que la convocatoria, el protocolo y la información presentada sólo hacían referencia a los posibles beneficios del proyecto y no a los impactos negativos que pudiera ocasionar.

El Gobierno de México expresó su preocupación y rechazó las descalificaciones realizadas por la oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas sobre la consulta indígena realizada para el Tren Maya, al considerar que “prejuzga” sobre hechos futuros relacionados con el proyecto, agregando que las declaraciones de los encargados de la institución internacional "abonan a un clima de incertidumbre y de falta de respeto a la legítima voluntad que han expresado las comunidades indígenas".

El jefe del ejecutivo señaló además que la ONU-DH México pierde objetividad y asume la posición de una militancia social opositora, válida y respetable, desde luego, cuyo único resultado satisfactorio habría sido el rechazo del proyecto, lo cual no fue el caso.

En mi opinión el proyecto ferroviario para el sureste del país es viable y creó que la consulta es válida, desde hace más de un siglo ya existen las vías del tren y estos ferrocarriles contribuyeron al desarrollo regional de la península de Yucatán, transportando pasajeros y mercancías como el henequén, caña de azúcar, frutas y mercancías diversas.

Las descalificaciones la obra del Tren Maya por parte del EZLN están fuera de lugar, ya que por Chiapas circulan trenes, siendo la “bestia” el más representativo, ya que sale de Ciudad Hidalgo, en el estado fronterizo con Guatemala y este tiene un ramal hacia Palenque.

Por otro lado, se hizo la consulta en el pueblo maya de Felipe Carrillo Puerto, localidad que es conocida por la rebeldía de sus habitantes y el conocimiento que tiene la población de sus derechos. Un ejemplo de ello es que por muchos años esta región no aceptó el horario de verano impuesto por la federación desde los años noventa del siglo pasado, y ahí, en el pueblo rebelde, no regía la hora que mandataban desde la ciudad de México; no obstante, en la consulta de la obra ferroviaria se impuso el sí, ya que ven en este proyecto beneficios para su comunidad.

¿Sabrán los neo-zapatistas que el pueblo indígena de Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo antes se llamaba Chan Santa Cruz y que en ese lugar se acento la resistencia maya en la guerra de castas y que los habitantes de esa comunidad no necesitan que mestizos les digan que es lo que les conviene?.

Otra cosa que me llama la atención es el ¿por qué el EZNL nunca protesto por el proyecto que prometió Enrique Peña Nieto de un tren de Tulum a Cancún y ahora si protesta por el ferrocarril maya?

Mi abuelo que era médico, viajaba en tren a principios del siglo pasado desde su natal Ticul, Yucatán a diversos pueblos de la península para atender pacientes y pienso que se hizo un daño muy ligero al medio ambiente cuando se construyó la obra ferroviaria. 

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