La minera no petrolera es una industria estratégica para el desarrollo económico del país , ya que provee de materias primas a un amplio número de actividades industriales, genera empleo, atrae importantes montos de inversión, se encuentra entre las principales industrias generadoras de divisas y contribuye al desarrollo local y regional.

La industria minera de México contribuye con el 2.4 por ciento del Producto Interno Bruto nacional (PIB) y 8.2 por ciento del PIB industrial, genera empleo directo a 379 mil personas e indirectos a casi 2 millones.

En la actualidad las compañías mineras no pasan por su mejor momento, en los últimos 7 años han enfrentado una serie de problemas que han mermado su crecimiento, como es la caída de los precios internacionales de los productos mineros, lo que ha ocasionado que las cotizaciones de sus acciones en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) cayeran significativamente en el último año, por lo que han bajado sus inversiones sobre todo de las empresas extranjeras.

El control de la minería en México está en manos de empresas canadienses y de tres consorcios mexicanos, cuyos intereses se extienden al sector financiero y de las telecomunicaciones. La creciente presencia de firmas extranjeras en el país se ha consolidado en la década de gobiernos panistas, aun cuando en el pasado hubo intentos por “mexicanizar” una industria que, desde la época colonial, ha sido expulsora de la riqueza del país.

México se ubica  como el quinto mejor destino a nivel mundial para la inversión en la industria minera, de ahí que 93 por ciento de las 345 empresas que operan en territorio nacional sean de origen extranjero, mientras que solo 21 son mexicanas, según datos del Sistema Nacional sobre Economía Minera.

Las tres empresas mexicanas que dominan la industria mexicanos son: Peñoles, de Alberto Bailleres; Grupo México, de Germán Larrea, y Frisco, de Carlos Slim. Los dueños de estas empresas tienen redes y contactos políticos empresariales que les facilitan el conseguir las concesiones para la explotación de los grandes yacimientos que hay en el país

La minera Fresnillo plc del Grupo Peñoles es el primer lugar en extracción de plata, además de ser el principal productor de metales y minerales en México.

Las ramificaciones con los grupos de poder político y empresarial queda de manifiesto en el caso de Industrial Peñoles, propiedad de Alberto Bailleres, también dueño de El Palacio de Hierro, accionista principal de la aseguradora GNP y Médica Móvil, y patrono del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), alma mater de prominentes miembros del grupo gobernante.

Minera Frisco, de Carlos Slim logró en 2016 ventas con valor de 13,859 millones de pesos, por la explotación de 155 mil onzas de oro, 30 mil toneladas de zinc y 121 mil toneladas de cobre, que extrae de los yacimientos de El Coronel en Zacatecas; Asientos, Aguascalientes; y Tayahua, Zacatecas.

Grupo México, dirigida por Germán Larrea, es la compañía que más cobre produce en todo el territorio nacional. Los yacimientos de Buenavista del Cobre y La Caridad, en Sonora, producen alrededor de 166 mil toneladas de este metal, además de que tiene otros dos proyectos para explotar las minas de cobre.

Las relaciones del corporativo, que preside Germán Larrea Mota Velasco son muy fuertes, ya que en su consejo de administración figuran, entre otros: Juan Gallardo Thurlow, presidente de Pepsi en México, del Grupo Azucarero México y negociador hace algunos años del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Está también Antonio Madero Bracho, presidente de San Luis Corporación (industria automotriz) y miembro del CMHN. Asimismo, figura Claudio X. González, ex presidente del CCE, y ex asesor del ex presidente Carlos Salinas, entre otros.

Entre las empresas extranjeras que dominan la industria minera mexicana destaca la canadiense Goldcorp que es la segunda compañía minera más grande en el país. Su yacimiento más importante es Peñasquito, ubicado en Zacatecas, del cual se extraen oro, plata, zinc y plomo.

Las mineras acaparan, contaminan y sobreexplotan el agua de las zonas donde extraen los minerales. Grupo México y Goldcorp encabezan la lista de las que más litros de agua ocupan para la extracción de los minerales. Además, la empresa de Germán Larrea, se encuentra en la lista de “presuntos evasores fiscales”, elaborada por la Auditoría Superior de la Federación.

En agosto de 2014 la minera de Germán Larrea, derramo químicos tóxicos en el Rio Sonora, provocando la contaminación de las aguas y causando afectaciones a los habitantes de la zona. Lo peor del caso es que a más de 5 años del evento el río sigue contaminado.

En la conferencia mañanera del pasado 24 de diciembre el presidente Andrés Manuel López Obrador reveló que la administración de Felipe Calderón concesionó el mayor número de hectáreas de territorio a empresas mineras del que se tenga registro desde el sexenio de Carlos Salinas de Gortari.

El mandatario expuso que Calderón Hinojosa concesionó 35.5 millones de hectáreas, seguido de Ernesto Zedillo que entregó 34.6 millones; mientras que Vicente Fox cedió 24.9 millones, añadiendo que en su administración no ha entregado ninguna concesión a empresas mineras y que revisaría los contratos existentes para verificar que no afecten zonas naturales protegidas o a comunidades indígena.

El pasado mes de octubre apareció en varios medios de información que se había descubierto entre los estados de Sonora y Chihuahua uno de los yacimientos más grandes de litio del mundo. Este mineral no se ha explotado en México.

El litio, es un metal ligero y maleable, que ha tenido usos medicinales, pero desde hace algunos años se convirtió en elemento central para fabricar baterías por su facilidad para almacenar y descargar energía eléctrica, con lo que se crea energía limpia.

Víctor Manuel Toledo titular de la Semarnat dijo en la conferencia mañanera del pasado 12 de diciembre que el litio es “el nuevo petróleo”, debido a que sus características lo hacen el material perfecto para fabricar baterías alcalinas recargables con mejores prestaciones que las de otros elementos como níquel o zinc.

Ha trascendido en varios medios de comunicación que estos grandes yacimientos de litio ya fueron concesionados a empresas canadienses y chinas para su explotación.

La industria minera está pasando por un mal momento que se ha reflejado en su crecimiento ya que según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) la minería descendió -0.5 por ciento en octubre de 2019.

El gobierno de la Cuarta Transformación, en mi opinión, tiene que cambiar la política hacia la industria minera, revisar las concesiones y tratar de estimular la competencia en ese sector económico, así como quitar el dominio de los grandes corporativos.

En lo que se refiere a la explotación del litio, se debe de evaluar la mejor manera para la explotación de este mineral sin exponer a la población a desastres ecológicos y que la ganancia se quede en el país.