“Españoleta” es un baile antiguo español. ¿Y “españolete”? En casi todas partes se usa como sinónimo de “gachupín”, es decir, para hablar despectivamente de los españoles. Pero en algún país, como Colombia, también significa simplemente “nacido en España”.

No voy a escribir del ¿todavía? rey español, Juan Carlos I. Con tantos columnistas mexicanos que este martes han publicado profundísimos análisis sobre la monarquía en España, sale sobrando mi opinión sobre el personaje que alguna vez actuó como un gran español, pero que en los últimos años se dedicó a la vida lamentable del españolete privilegiado que se obsesionó con las frivolidades, como la de matar elefantes. Dado que Juan Carlos no nació en territorio español (él es romano por nacimiento), en rigor no le aplica la segunda acepción de “españolete”, esto es, la de “nacido en España”. Que no quede duda, pues. Le digo “españolete” porque al final de su vida dejó de ser un hombre respetable.

No es el futuro de Juan Carlos el que me preocupa, sino el de nuestro Rey Midas, Carlos Slim. ¿Lo obligarán a abdicar los malos resultados de sus empresas? Es que a él le está yendo, al parecer, bastante mal. El que lo dude que lea el contundente, y desde luego objetivo y bien informado, análisis de El Economista sobre el patrimonio de don Carlos. Más bien, sobre su pérdida de patrimonio.

¿Se está empobreciendo el señor Slim? No tanto como eso. Sigue siendo un rico entre los ricotes del mundo, pero en los últimos tiempos no le ha ido del todo bien. De hecho, le ha ido mal. Según los cálculos de El Economista, “en conjunto, las empresas del magnate perdieron US14,700 millones, el equivalente al costo en infraestructura del Mundial de Brasil”. No se trata de la clásica baba de perico (o sea, de algo insignificante), claro que no. Porque eso es mucho dinero. Tanto que ni el éxito de sus equipos de futbol, León y Pachuca, le quitará a nuestro millonario favorito el agrio sabor de boca.

Hay que leer lo escrito por el periodista José Luis Caballero en El Economista:

1.-  “La baja de 48% en las utilidades de AMX explica en buena parte el resultado final del retroceso de 39.8% en las utilidades del conglomerado de empresas en el primer tercio de 2014”.

2.- “América Móvil (AMX), la joya de la corona” de Carlos Slim, “pierde resplandor ante la ola de regulaciones gubernamentales que buscan acotar el dominio que esa empresa tiene en el sector de las telecomunicaciones en México”.

3.- “En el primer trimestre del 2014, AMX registró una pérdida en su valor de mercado de 172,263 millones de pesos, cifra que sin duda refleja el cambió en el ánimo de los inversionistas”.

4.- “La baja en el valor de mercado del conglomerado de empresas” de Slim “durante el primer tercio del 2014 alcanzó los 194,486 millones de pesos, unos 14,700 millones de dólares, el equivalente al costo del Mundial a celebrarse en Brasil, calificado como el más caro de la historia; esto considerando los 6,700 millones de dólares por la construcción de 12 estadios, más los 8,100 millones de dólares a invertirse en la infraestructura de telecomunicaciones”.

Carlos Slim es un hombre talentoso y trabajador, con hijos tan capaces y esforzados como él. Así que todos ellos podrán, si se lo proponen, recuperar lo perdido. Pero no les va a resultar sencillo. Nada sencillo. NI hablar, se le puso difícil la vida al empresario que durante décadas la tuvo fácil.