Actualmente, el uso de ivermectina ⎼un medicamento antiparasitario aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) y utilizado en el IMSS- es recomendado en diferentes países para combatir la covid-19, en etapas tempranas.

Aunque algunas voces aseguran que no existen suficientes estudios controlados que avalen el uso de ivermectina, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) se encuentra analizando evidencia clínica que demuestra el beneficio de seguir utilizando este medicamento.

De acuerdo con 23 estudios ⎼que se llevaron a cabo de junio de 2020 a enero 2021⎼ la ivermectina ha tenido un efecto favorable en pacientes que han sido tratados en una etapa temprana del coronavirus.

Dichas investigaciones ⎼basadas en pruebas de seguridad, tolerabilidad y farmacocinética⎼ informan que este medicamento observa buena tolerancia en los pacientes y no ha revelado ninguna clase de toxicidad en el sistema nervioso central.

Estos informes revelan que algunos pacientes han logrado limitar la progresión de la enfermedad e incluso han disminuido la necesidad de requerir servicios hospitalarios.

Adicionalmente, se ha demostrado que este medicamento agudiza su potencial cuando se toma por vía oral.

La mayoría de estos análisis reconoce que la ivermectina ⎼que se encuentra en la “Lista de la OMS de medicamentos esenciales”⎼ es un medicamento con seguridad clínica y muy pocos efectos adversos.

Es indudable que, frente a otras terapias que aún no cuentan con análisis médicos formales, este tratamiento representa una opción eficaz, económica y segura.

De ahí que en Estados Unidos los Institutos Nacionales de Salud ⎼que conforman la agencia de investigación médica más importante de ese país⎼ hayan decidido retirar las restricciones para su uso. Y lo mismo ha ocurrido en países como Argentina, Perú, República Dominicana, Bangladés, Irán y Egipto.

Todos estos elementos, aunados a su bajo costo y alta seguridad clínica, demuestran que existe evidencia consistente para continuar apoyando el uso de este tratamientos en el IMSS.

Bloquear su uso significaría perder la oportunidad de tratar a pacientes en etapas tempranas y permitir que la enfermedad evolucione hacia cuadros más graves que, en la mayoría de los casos, requieren hospitalización, terapia con oxígeno e intubación.

Tampoco debe descartarse su uso compasivo ante una situación de emergencia sanitaria que, como bien se sabe, ha ido cobrado la vida de muchos de nuestros derechohabientes. 

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