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Detona Morena sobre los pobres los tesoros de su populista corazón

El presidente López ObradorEspecial

Los programas asistenciales del gobierno de López Obrador se despachan con el cucharón

Bueno, y también los tesoros de nuestros impuestos, porque ¿de dónde provienen los amores, los abrazos y los afectos del partido si no es del erario?

Les platico: Bajita la mano, para las elecciones masivas del 2021 los partidos políticos van a recibir $7,226 millones de pesos para sus campañas.

El INE se va a gastar $20,464 millones de pesos para organizar las elecciones que están consideradas las más grandes de la historia, con más de 21,000 cargos de elección popular en juego.

Estas cifras son groseras, tomando en cuenta que casi once millones de mexicanos no tienen ni para comer; 750,000 han perdido su empleo desde que el bicho DETONÓ en México y 380,000 van que vuelan de la clase media en la que estaban, a la baja, según información que mi BigData cruzó de fuentes como el INEGI, Coparmex y el IMSS en delegaciones representativas de todo el País.

El costo de la democracia en México es el más alto de América Latina y uno de los mayores del mundo, con datos del 2018:

  • México: $32 dólares por voto.

  • EUA: $10.67 dólares.

  • Brasil: $9.73.

  • Francia: $1.88

  • Canadá: $1.00

  • Rusia: $0.44

Aunque la 4T le ha bajado -y de más- al gasto público, sostener al aparato gubernamental nos cuesta a quienes pagamos impuestos, un billón de pesos al año, con “B” de bueyes y dejados, según información que obtuve del portal Transparencia Presupuestaria. La cifra exacta para 2020 es de $925,641 millones 501 mil 879 pesos.

Peeeero, vean este dato: Según el BID, los mexicanos tardamos hasta 7 horas para hacer un trámite burocrático, lo cual equivale a una jornada laboral.

Si tomamos en cuenta que en México ganamos en promedio $6,252 mensuales -según el Observatorio Laboral de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social- esto significa que nuestra hora de trabajo cuesta $39 pesos x las 7 del trámite burocrático = $273 que perdemos cada vez que sufrimos ante las oficinas de gobierno.

Ni mi Big Data -que procesa volúmenes planetarios de información en nanosegundos (mil millonésima parte de un segundo) fue capaz de calcular ese costo denominado marginal, de la burocracia en México.

Lo que sí calculó fue que el costo de la burocracia equivale al 4% del PIB y que si repartiéramos ese billón de pesos entre el millón 427 mil servidores públicos, a cada uno le tocarían $54,000 pesos mensuales.

Claro, esta cifra se queda cortísima para los burócratas de San Pedro Garza García, que reciben sobre sueldos y prestaciones por más del 100% de sus nominales, lo cual representa un costo bestial para los dejados sampetrinos, por más que los oficiosos que se venden por pesetas defiendan al alcalde Miguel Treviño.

Fíjense en esto, el 45% del presupuesto de Tamaulipas se destina a pagar los sueldos y prestaciones de su burocracia. Qué poca madre, diría mi abuela la partera.

Los programas asistenciales del gobierno de López Obrador se despachan con el cucharón, $206,390 millones de pesos en 2020, según el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación, presentado el 8 de septiembre de 2019 a la Cámara de Diputados.

Los cuatro programas que absorben ese dineral son: “Jóvenes construyendo el futuro”; “Beca Benito Juárez para estudiantes de educación media superior”; “Pensión para el bienestar de adultos mayores” y “Sembrando vida”.

En créditos de $25,000 a micro empresarios -aunque el 75% de quienes los han recibido están en la informalidad y como tales no pagan impuestos, ni tienen en el IMSS a su personal y muchos se roban la luz sin pagar prediales ni rentas, porque operan en las banquetas y calles- se van a gastar $25,000 millones de pesos, con un padrón de beneficiarios de un millón de supuestos “pymes”.

La lana que la Federación envía a los Estados para que caigan directo a los pobres, está sumida en un desmadre, porque los delegados plenipotenciarios de la 4T andan más ocupados en la grilla política que en el control de esos dineros.

Todo lo anterior -y mucho más- al conjuro del amor a los pobres que profesa el presidente y que cual dogma de fe predican sus monaguillos dentro y fuera del gabinete.

Este enfoque de “ayuda” vuelve inútiles a quienes la reciben y los convierte en peligrosa carne de cañón para fines electoreros.

Incluso los migrantes centroamericanos y de otros países que están atorados en Chiapas, se están naturalizando mexicanos, sabrá el Dios de Spinoza para que aviesos propósitos.

Si la CDMX está construida sobre las aguas del Lago de Texcoco y de ahí su proclividad a los temblores, el país entero está soportando a Morena sobre un océano de dádivas que si nadie para, desatará un cataclismo -olvídense de los terremotos- sobre nuestra economía.

Es que regalando dinero sin buscar ni incentivar la productividad y la utilidad de la gente, se frena al País.

Quién sabe en qué universidad española donde obtuvieron los Phd de que presumen los de adentro en el gobierno -bueno y también una que otra peseta disfrazado de “duro”- aprendieron a hacer lo que están haciendo.

Pero en la primaria federal donde yo estudié me enseñaron que al que estira la mano pidiendo limosna, se le ayuda más si lo jalamos del brazo y le enseñamos a trabajar.

Pero ya ven que el presidente piensa diferente, cuando dice: “¿cómo vamos a enseñar a pescar a los que no tienen al Lago de Texcoco cerca?”

 

CAJÓN DE SASTRE

“Entonces, como dice el senador Samuel García: “chinelas,” refiere la irreverente de mi Gaby.

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PLÁCIDO GARZA. Nominado a los Premios 2019 “Maria Moors Cabot” de la Universidad de Columbia de NY; “Sociedad Interamericana de Prensa” y “Nacional de Periodismo”. Forma parte de los Consejos de Administración de varias corporaciones. Exporta información a empresas y gobiernos de varios países. Escribe para prensa y TV. Maestro de distinguidos comunicadores en el ITESM, la U-ERRE y universidades extranjeras. Como montañista ha conquistado las cumbres más altas de América.