El gobernador de Chihuahua, Javier Corral Jurado, trae a la sociedad de esa entidad con el alma en un hilo a causa de la serie de despropósitos autoritarios que viene cometiendo.
Los chihuahuenses ven pasmados como operadores políticos de Corral Jurado impusieron un periodo extraordinario de sesiones en el Congreso Local para elegir, en una burda maniobra de protección política al más puro estilo de los dictadores, para elegir un fiscal anticorrupción que sea su defensor incondicional y le tape la cloaca de corrupciones que viene arrastrando Corral en los meses que lleva al frente del Ejecutivo estatal.
Y ante la inminencia de que llegue al congreso local chihuahuense la mayoría que tendrá MORENA, el cínico de Javier Corral pretende que en los días que restan para que finalicen los trabajos de la legislatura actual con mayoría de sus incondicionales panistas, quiere que se designe a un auditor estatal para que cumpla su misión de encubridor-solapador, como sería el caso del pretendido Fiscal Carnal chihuahuense.
Benjamín Carrera, Ana Estrada y Miguel Ángel Colunga, diputados locales electos que pertenecen a MORENA, hicieron una denuncia en el sentido de que el espurio panel ciudadano afín a Corral, adelantó la fecha para que antes de que la alianza Morena.PT-se convierta en la mayoría de ese cuerpo legislativo el próximo 1 de septiembre, sea la que designe al fiscal anticorrupción y al auditor del estado.
Y como una evidencia más del estado de locura en el que vive Javier Corral, apenas ayer, sin que nadie le preguntara y menos le diera autoridad partidista en el PAN para pronunciarse por el caso Puebla, Corral Jurado descalificó el proceso electoral celebrado en esa entidad y de manera tácita, con la perversa finalidad evidente de ganarse a los diputados locales de MORENA que tendrán mayoría en el congreso de Chihuahua, y lo menos que dijo fue que ese proceso era tan plagado de irregularidades que debería anularse de inmediato.
Javier Corral vive una etapa de paranoia de persecución política a causa de los fantasmas que su corrupto y atrabiliario gobierno le ha creado en su ya desquiciado cerebro.
La pretensión de Corral de protegerse de una posible acusación de peculado designando al vapor al Fiscal Anticorrupción y al Auditor Estatal, está en camino de ser turnada a la PGR y con ello el albazo del gobernador chihuahuense está destinado al fracaso.
Corral Jurado tendrá que enfrentar desde ahora el juicio que piden los chihuahuenses le hagan debido a su manera corrupta y dictatorial de ejercer el poder.
Y ya el 1 de septiembre, el desquiciado mandatario de extracción panista, tendrá que respetar una verdadera división de poderes en la medida en que el congreso local tendrá una mayoría conformada por legisladores emanados de partidos contrarios al panismo que Corral ha impuesto en Chihuahua relegando a los cuadros de gran prosapia como son los herederos de causas tan célebres y recordadas como la que en su momento encabezó Don Luis H. Álvarez.
Sin duda, Corral Jurado ha convertido a Chihuahua en un polvorín político.
