Sin shows

Julián LeBarón y Javier Sicilia en 2013
Julián LeBarón y Javier Sicilia en 2013Rodolfo Angulo / Cuartoscuro

Los miles de muertos y desaparecidos no son el fondo del escenario, son la razón por la cual uno marcha y el otro gobierna. Ojalá ambos lo recordaran.

Ante la inminente marcha del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, encabezada por Javier Sicilia —y a la cual se unirá Julián Lebarón— el presidente López Obrador ya anunció que él no les recibirá, pues “para cuidar la investidura presidencial y no caer en un 'show', no recibirá personalmente a los integrantes de la caravana”. También sentenció que se cuidará esta, desde su salida de Morelos, el día 23 de este mes, hasta su llegada a la Ciudad de México.

La razón esgrimida para no recibirles es que podrían darse exabruptos por parte de los manifestantes. Eso sí, acotó que una comitiva de su equipo recibirá a una parte de la caravana en Palacio Nacional, la cual será atendida por el gabinete de Seguridad. Este dará informes a la opinión pública al respecto de las peticiones de la misma.

El Movimiento por la Paz, a través de un comunicado, agradeció el cuidado ofrecido y lamentó la expresión de López Obrador. Se dijo que no se trataba de ningún espectáculo el condenar homicidios, feminicidios, fosas clandestinas y desplazados, lo que forma parte de la violencia cotidiana por la cual atraviesa nuestro país.

Creo que la decisión de López Obrador contrasta con su actuar en otros frentes: ha recibido a los padres de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa; también a maestros de la CNTE. En ese caso no mencionó la investidura presidencial para no recibir a los dolientes y a los revoltosos. Y menos aún los comparó con un show mediático. Tan espinoso es el dolor de los padres de los 43, como el de Sicilia o la familia Lebarón.

Llama la atención lo dicho por él, pues no fue “show” tampoco cuando recibió a la familia Lebarón a puerta cerrada en Palacio Nacional o cuando se desplazó a su tierra para verlos e hizo alarde de la ponchadura de una llanta de su camioneta.

Tal vez la diferencia radique en que en algún momento el poeta Sicilia dijo que no concordaba con López Obrador. Sicilia ha sido crítico del sistema, no de la investidura presidencial, pero sí de quien la porta. En su momento criticó de frente a Felipe Calderón, al grado que el ex presidente ha confesado que tuvo miedo de sentarse con el poeta. Sus encuentros nunca fueron tersos, pero tampoco hubo faltas de respeto. ¿Tiene López Obrador el mismo miedo que tuvo su némesis Calderón?

Miedo debería de tener de continuar la herencia maldita de sangre y muerte de los últimos sexenios. Tan solo en el primer año de López Obrador las cifras son aterradoras: más de 35,000 muertos y sobrepasan los 5,000 desaparecidos. Y si bien el ejecutivo federal ha cambiado la estrategia, sumándonos en un “abrazos no balazos”, la misma, sigue sin dar resultados.

Tiene razón Sicilia en acotar que la política de Estado no solo se debe basar en el gabinete de seguridad, también en mecanismos de justicia. De hecho, su pugna es porque Andrés Manuel cumpla con aquella promesa de campaña de impulsar un sistema de justicia transicional. Nada que ver con las iniciativas de ley planteadas, y que ya circularon, las cuales violentarían los derechos humanos.

Algunos argumentarán que a Sicilia le gusta el show. Ya lo vimos dándole a López Obrador un beso en la mejilla cuando este era candidato. O mentándole su progenitora a Calderón. También López Obrador tiene su propio show a diario donde puede descalificar a todo aquel quien no piensa cómo él.

Es momento de olvidar los abrazos de uno y los besos del otro. Terminar con las mentadas y los descalificativos usados por los dos personajes. La situación requiere seriedad de las partes; solo así se podrán lograr acuerdos que establezcan metas plausibles en el corto y mediano plazo.

En ese sentido, vale señalar la locución de Durazo en la graduación de casi 1,500 efectivos de la Guardia Nacional en días recientes, donde dijo: “viene un año difícil en inseguridad”. Es preferible que el encargado de la seguridad diga dónde estamos y que se luchará contra dicho cáncer a seguir negando nuestra realidad.

Los miles de muertos y desaparecidos no son el fondo del escenario, son la razón por la cual uno marcha y el otro gobierna. Ojalá ambos lo recordaran.

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