¿Retó EPN a AMLO a debatir? ¿Lo invitó a dialogar? ¿Es imposible que se entiendan?

AMLO y EPN
No tiene que ganar AMLO el 2018 para que empiece su diálogo con EPNInternet

Peña Nieto quiere diálogo con AMLO. O debate, que para el caso es lo mismo. No encuentro otra explicación a lo que el presidente le dijo a uno de los mejores columnistas de México, Francisco Garfias, de Excélsior, al finalizar la ceremonia de toma de nota a Carlos Aceves del Olmo como presidente del Congreso del Trabajo. Cito al periodista:

1.- “El presidente Peña se llevó la mano derecha a la parte posterior de la cabeza, antes de manifestar su desconcierto por el sospechosismo y las teorías del complot que han difundido sus críticos frente a las detenciones de Javier Duartey Tomás Yarrington”.

2.- “… ‘No hay chile que les embone. Si no los agarramos, porque no los agarramos; si los agarramos, porque los agarramos’, nos dijo, en tono coloquial, el primer mandatario”.

3.- “Y más: ‘El Peje ya hasta dijo que (Duarte) es un chivo expiatorio’…”.

Tiene razón el presidente Enrique Peña Nieto al quejarse ante tanta incomprensión. Si no detiene la PGR a los gobernadores corruptos, lo cuestionan. Y si los detiene, lo cuestionan también.

Los analistas deberían ser más objetivos, pero tristemente a todos les ganan la pasión, los intereses, la ideología.

El dato importante es que EPN ha cumplido con su deber: cayó Javier Duarte, de Veracruz, como antes habían caído otros ex gobernadores, a saber: Tomás Yarrington, de Tamaulipas, y Guillermo Padrés, de Sonora.

Tendrán que ir a la cárcel algunos más, como César Duarte, de Chihuahua; Roberto Borge, de Quintana Roo, y Rodrigo Medina, de Nuevo León.

Peña Nieto está decidido a limpiar la política mexicana. Es el hecho objetivo, frío, irrefutable.

Que los analistas no lo vean, habla mal de los analistas. Pero, ni hablar, no es el caso de los políticos.

El político no está obligado a analizar las cosas con objetividad, menos aún si se trata de hechos que lo perjudican o benefician a sus rivales.

Es el caso de Andrés Manuel López Obrador. No tiene por qué celebrar la detención de Duarte.

AMLO no lo hace, en primer lugar, porque no quiere reconocer los éxitos de su principal adversario, que sigue siendo el presidente Peña.

Pero, sobre todo, Andrés Manuel no puede decir nada bueno del arresto del ex gobernador de Veracruz porque sobran analistas poco serios y políticos interesados en construir la historia, absolutamente falsa, de relaciones indebidas entre Javier Duarte y el dirigente de Morena.

Andrés Manuel no conoce a Duarte, no ha tenido tratos con él de ningún tipo, Morena no apoyó al ex gobernante veracruzano. Esta es la verdad.

Lamentablemente, abundan en los medios de comunicación comentarios que insisten en difundir la mentira de que Duarte apoyó a Morena.

En esas condiciones, lo único que no puede hacer López Obrador es reconocerle nada al gobierno.

Si Peña Nieto, frente a un periodista tan serio como Garfias, mencionó en tono muy crítico lo que AMLO expresó sobre Duarte, seguramente se debe a que el presidente de México desea tener un debate, no electoral, sino político, con el principal aspirante a sucederlo en el cargo.

Es tan grande la ventaja de AMLO en las encuestas que hará lo correcto el presidente Peña Nieto si empieza a darle un trato no de adversario, sino de fuertísimo candidato a la Presidencia de México.

En algún momento tendrán que entenderse EPN y AMLO. Porque, lo más probable, es que el primero entregue el poder político al segundo al finalizar 2018.

Ahora mismo, el diálogo entre ellos tiene que partir de entender las razones de Andrés Manuel para no aplaudir la detención de un pillo como Duarte.

Ojalá en un próximo encuentro con periodistas, el presidente Peña cuestione a Andrés Manuel por haber llamado “chivo expiatorio” al ex gobernador de Veracruz, pero también a todos aquellos que, con mentiras, insisten en calumniar al líder izquierdista inventando cuentos acerca de sus relaciones con Duarte.

Siempre hay que tratar de ver la otra cara de la moneda y, en estos casos, no hay nada más aconsejable que ponerse en los zapatos del otro.

Peña Nieto está obligado a entender las reacciones de AMLO como defensa legítima ante tantas calumnias.

Y AMLO, pronto, tendrá que entender que Peña Nieto ha hecho la parte más difícil en el gobierno: ir contra la escandalosa corrupción de políticos de su propio partido y del partido que antes estuvo en el poder, el PAN.

Para ser justo con EPN no tiene AMLO que esperar a su toma de posesión en el 2018. Y para ser justo con Andrés Manuel, el presidente Peña no tiene que esperar a que este gane las elecciones. El diálogo puede y debe empezar ya.

Dirán que me estoy anticipando y que Andrés no ha ganado nada todavía. Por supuesto, parto de un pronóstico. Basado, hay que subrayarlo, en numerosos estudios de opinión. Puede ocurrir que AMLO no gane en 2018, claro que sí. Esto no hace que sea menos urgente el diálogo entre un presidente reformador que a mi juicio ha hecho muy buen trabajo y un político histórico pase lo que pase con él en las siguientes elecciones presidenciales.

 

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