Columnas

Hay más equipos disputando el campeonato del fútbol mexicano, que partidos políticos queriendo arribar al poder.

Políticos de convicción, liderazgo, pasión y amor a la camiseta, hay muy pocos.

Por cosa de nada, hay más equipos disputando el campeonato del fútbol mexicano profesional que partidos políticos queriendo arribar al poder. Este fin de semana de resurrección, inició la campaña electoral de los candidatos a diputados federales que terminará hasta el 2 de junio.

Pero en el fútbol como en la política mexicana, solo dos o tres tienen verdaderas oportunidades, y así como en el fútbol, políticos de convicción, liderazgo, pasión y amor a la camiseta, hay muy pocos. El resto son como víboras cambiando de piel según su venenosas e interesadas intenciones.

10 partidos políticos Vs 18 equipos de fútbol

El próximo 6 de junio, se elegirán en todo el país, 300 diputados federales por la vía de mayoría relativa y 200 más de representación proporcional, los famosos plurinominales que a todos los partidos políticos convienen.

Son en nuestra liga, 18 los equipos que buscan alzar la copa; 10 los partidos políticos que buscan la mayoría de votos el día de la elección y tal como ocurre en el fútbol, que algunos juegan para alejarse del descenso, hay organismos electoreros que solo quieren una cierta cantidad de votos para mantener el registro que les abra la llave a más dinero público.

En el fút; las Águilas, las Chivas y la Máquina, son los rivales a vencer.

En lo deportivo, las Águilas del América, las Chivas rayadas del Guadalajara, y la máquina Celeste del Cruz Azul, son los rivales a vencer por ser los más populares y de más arrastre, y por muy mal que anden los tapatíos o muy embalada que venga la maquina celeste, los protagonistas son prácticamente los mismos.

En lo político; PRI y PAN

En lo político, al menos en Tamaulipas el PRI y el PAN, son las ofertas más convenientes para un país que parece un partido de fútbol, carente de un árbitro capaz de hacer cumplir las reglas de juego como debe hacerse. Claro esta, siempre y cuando esa sea la intención real del hombre de negro: vigilar únicamente que gane el mejor, y no intervenir con decisiones polémicas que ayuden a que gane el que él quiere... Tal y como dicen también que ocurre en nuestro fútbol.

¡Arriba el Amé!