Viva Interjet

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InterjetDavid Castellanos

Quién va a poner orden, quizás lo mejor es que se vayan a la quiebra.

Existen cientos, quizás miles de aeroviajeros de Interjet, la aerolínea propiedad del empresario mexicano Miguel Alemán Magnani, hijo de Miguel Alemán Velasco, y nieto de Miguel Alemán Valdés que son atropellados y violentados por la arbitrariedad de esta empresa vecina en el Aeropuerto Internacional de la CDMX, de Mexicana de Aviación, la línea aérea que lleva casi una década en huelga.

Alemán Velasco fue gobernador de Veracruz, su padre ex presidente de México, y al nieto le toca cargar con todas las mentadas de madre de los usuarios de Interjet, atropellados por la indiferencia de sus operaciones, pues de buenas a primeras envían un correo electrónico al aeroviajero para notificarle que su vuelo programado para tal hora del día equis, fue cancelado y re programado para dentro de los siguientes mil 440 minutos.

Le temática es fácil, la empresa aérea de México, lanza un correo electrónico a los usuarios informándoles que su viaje fue alterado, les indican comunicarse al número telefónico 55 11 02 55 37 que por cierto nunca contestan, y en el mostrador su personal no tiene la capacidad, mucho menos la amabilidad de ofrecer una solución. Eso sí, tienes que ponerte un poco rudo para hacer que llegue el encargado del turno y te asesore sobre lo que puedes hacer.

1.- esperar, aguantar y chingarte.

2.- ir en busca de otro vuelo por una aerolínea distinta.

3.- si optaste por comprar otro boleto en una línea área ajena a los Alemán, rogar que te respondan en el teléfono de atención a clientes para reclamar tu reembolso.

Es un auténtico Bolado lo que decidas...

Es tanto el poder de Interjet sobre el Gobierno Federal, aún ya en curso la Cuarta Transformación, que incluso en la página oficial de la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO), no existe información detallada sobre las obligaciones de la aerolínea en caso de un retraso o demora; de las políticas obligatorias o voluntarias, no hay nada.

Actúan como si fueran la mejor opción o mejor dicho, dejan de ser la ideal hasta que eligen faltarle el respeto a quienes confían en ellos o atropellar la elección de volar con Interjet y simplemente no otorgan una pizca de empatía a la víctima que eligió ser su cliente.

Quién va a poner orden, quizás lo mejor es que se vayan a la quiebra.

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